Llanto sin escampada

Conquistarte es un sueño bello y tan ilusorio

que ha dejado frustradas mis ansias de tenorio;

conquistarte es nadar contra toda corriente,

es querer ser quetzal cuando somos serpiente.


Enamorarte a ti es más que una utopía,

enamorarte a ti es una fantasía,

soñar con tus caricias es la conflagración

hostil donde el que pierde es siempre el corazón.


Mis poemas son una galaxia de alabanzas

que de a poco se forjan huérfanas de esperanzas,

pues ya nacen sabiendo que tus ojos ingratos

no se conmoverán con mis versos baratos.


Ay, amor, conquistarte es un triste clavario

y el fracaso más vil y consuetudinario,

es el llanto que ahoga todas mis ilusiones 

y el río que humedece con cuita mis canciones.


Pero yo lucharé con mi pluma tenaz

en la lid del amor para buscar tu paz,

para así fusilar tus pascuas con mis besos

y, con suaves suspiros, tus ensueños traviesos,


para asilarte siempre en mi alegre morada,

para no sufrir más llanto sin escampada,

para que seas siempre mi sublime doncella

y tapices mis párpados con tu rostro de estrella,


para hacer una fiesta en la faz de mi lecho

y un campo de claveles que gobierne tu pecho,

para hacerte un collar con todos mis poemas

y luzcan en tus sienes brillantes como gemas.


Y sin embargo es triste que mis incertidumbres 

se acerquen a mi pecho y congelen sus cumbres

y que pase las noches entre la interrogante

de ver si en el futuro podré hacerme tu amante.


Por eso ahora pienso reforestar mi fe

para poder decirte que no claudicaré,

que aunque duela gastar mi vida en un suspiro

buscaré hasta el final tu boca de zafiro;


que le diré no al reino de hermosas fantasías

y armaré mi bolígrafo con pobres elegías,

con tal de conquistar tu probo corazón

con la fuerza imparable de mi respiración;


que siempre buscaré un poema romántico

para llenar tu cara con la luz de mi cántico,

para reconstruir, entre tu alma y la mía,

un andamio intangible de alegre poesía;


que siempre buscaré, en el atlas del sino,

la infalible vereda, el sublime camino,

que pueda conducirme hasta tu porvenir

y unificar mi boca con tu boca y reír,


que nunca importará si tú con tus dicterios

saldas mi romería de amores y misterios,

y nunca habrá desdén digno de amedrentar 

a este corazón que sólo sabe amar,


que siempre lucharé por ver tu galanteo

y crearé un espejismo con mi asiduo flirteo,

para que tú presumas que soy tu hombre platónico

y haré de tus mañanas un oasis armónico,


que haré mis letanías con forma de poema

y amarte será siempre mi más preciado lema

y llegaré a tu espíritu como un ronco volcán

que no es avasallado ni por un huracán,


porque la eternidad me parece concisa

si me paso esperando a que nazca tu risa,

si me paso esperando a que tu corazón

se enamore y concrete mi señera ilusión.


Fecha: No registrada

Estructura: Cuerteto de rima pareada

Pablo Bejarano en 2014



No hay comentarios.:

Publicar un comentario