El hombre en el aljibe

Con alma de poeta

volando por el cielo esplendoroso,

el ave, cual saeta,

va regando su amor ceremonioso

en esta amanecida

donde la placidez no es advertida.


La paz que constituye

la sonrisa lozana del boscaje,

ahora no se intuye

porque la pesadumbre, en el paisaje,

coloca su presencia

como una catarata de incoherencia.


Los ríos cristalinos

poco a poco oscurecen la sonrisa

y todos los caminos

se ofuscan con un párpado de brisa,

porque esta decepción

ha invadido su tierno corazón.


Un obrero campestre,

timorato labora sobre el agro

y en su tierra silvestre

pide con sus plegarias el milagro

que precisa su esposa

para reforestarse como rosa,


pero sus oraciones

inútilmente fueron elevadas

y negras decepciones

enlutaron su hermoso cuento de hadas,

ya su linda mujer

se marchó para nunca más volver.


El llanto y la tristeza

terminaron dañándole la fe

y toda la aspereza

hirviendo como taza de café,

fue vistiendo de duelo

el boscaje, las nubes y el riachuelo…


Ya no se mira igual

la marchita cabaña pastoril

ni el rugoso cristal

del río, ni el efímero marfil

de las nubes viajeras,

porque el amor salió de sus fronteras.


El campo está de luto

y llora con los astros peregrinos;

con lágrimas de fruto

los árboles inundan los caminos:

todo el ecosistema

es parte de este tétrico anatema.


El campo se percibe

con lágrimas de noche derramada

y el hombre en el aljibe

llora por el deceso de su amada,

como lloran las nubes

cuando se desintegran los querubes.


Fecha: 28/11/2013 

Estructura: Sexteto lira

Pablo Bejarano en 2013


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