Pulseras infinitas

Como perlas siderales

o halcones de plumas bellas,

las hechizantes estrellas

enamoran mis fanales.

Como fúlgidos rosales

adornan el firmamento,

porque son un yacimiento

de pulseras infinitas

que ornamentan nuestras cuitas

con su brillo en un momento.


Son esas luces viajeras

el tapiz de nuestra noche

y un infinito derroche

de figuras y quimeras.

Hay algunas pasajeras

que siempre cumplen mi anhelo,

mientras corren por el cielo

cual corcel descarrilado

que va dejando regado

un guardián para el desvelo.


Las estrellas son collar

que ornamenta al universo

y el vergel donde mi verso

llega siempre a declamar.

Se reflejan en la mar

y en los ojos de los vivos

que, aunque buscan adjetivos

para alabar su belleza,

les basta ver su terneza

para quedarse cautivos.


Una estrella y otra estrella

escoltan mis ilusiones

posándose en mis balcones

con su complejo de armella.

¿Es acaso la centella

un pedazo de lucero

o es la estrella algún jilguero

tapizado de fulgor

que ilumina con amor

mi grisáceo derrotero?


¿Serán estrellas cercanas

estas rosas y esas perlas?,

pues así yo puedo verlas

cuando empiezan las mañanas.

¿O serán rosas lejanas

las estrellas de diamante?,

pues adornan el levante

como cósmico jardín

que no conoce el confín

ni la edad agonizante.


Las estrellas del estío

que bailan en los paisajes

son efímeros tatuajes

sobre las aguas del río.

Son también el atavío

del cielo y de su misterio

y tan solo un hemisferio

nos presumen cada noche

como el eterno derroche

de su vasto y bello imperio.


!Ah, las estrellas eternas,

escoltas de los milenios,

intrigas de primigenios,

farolas de las cavernas!

Con sus lucecitas tiernas

enriquecen la pintura

del paisaje que figura

sumergirse en el mutismo

junto al colosal abismo

que es el cielo y su ternura...


Y yo no sé si al morir

mi psique se irá con ellas,

pero todas las estrellas

dentro de mí se han de ir,

para que puedan vivir 

en mis párpados tatuadas

y queden eternizadas

en el cielo de mi sueño

y yo pueda ser el dueño

de sus luces encantadas.


Fecha: 17/03/2015

Estructura: Espinela 

Premio: Segundo lugar en los juegos florales de Jalapa, 2017.

Pablo Bejarano en 2017, Jalapa.
En la foto aparecen Estuardo Sosa Urízar,
Pablo Bejarano y Alfredo Morán Aguilar (izquierda);
Aristides Bejarano, doña Flory de Gadea 
y Carlos Roldán (derecha).


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