Volcanes

Como verdes pirámides bestiales 

que Dios con su pericia edificó,

desde tiempos borrosos y ancestrales

un collar de volcanes se formó 

provocando debacles naturales,

mas su alma furibunda se calmó 

y vistieron de edén su arquitectura 

y asilaron al reino de Natura.


Parecen olas ya petrificadas 

o dunas con sayal de poesía,

asemejan ventiscas disfrazadas 

de quetzal cuando están en lejanía;

bajo el manto solar de la alborada 

su sombra es la más bella geometría;

sus trazos ornamentan el paisaje 

y apuñala su cráter al celaje. 


Y son como atalayas colosales 

y rugen con furor y con frecuencia

y son inclaudicables pedestales 

que sostienen el cielo y su eminencia;

son guardianes eternos, ancestrales,

ventanas del planeta y de su esencia:

hacen del horizonte mortecino 

un zigzag implacable y peregrino.


Son quetzales dormidos, ya sin vuelo,

y no puedo aburrirme al admirarlos 

intentando dar ósculos al cielo 

sin gravedad que pueda dominarlos.

No importa la textura de su velo

ni cómo la Natura ha de ataviarlos,

pues con rocas o bosques, ¡oh volcanes!,

esconden héroes, dioses y titanes.


Fecha: 02/2014

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2014


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