Selvas y lagunas

El tiempo ya se marcha, corazón, 

y otros días vendrán a nuestros sueños,

tendrás otros amores y otros dueños,

pero no perderás mi inspiración.


La noche llegará con su aluvión 

de estrellas y de efímeros diseños 

al tálamo vacío, sin ensueños,

y a tu vida repleta de pasión. 


Ya no recordarás aquella historia 

de nuestro amor fugaz y de las aves

que volaban en ti llenas de euforia,


y así, cuando me ataquen días graves,

será imposible asirme de la gloria,

porque ya no estarán tus labios suaves.


El tiempo ya se marcha, reina mía,

se marchan nuestros soles, nuestras lunas,

llevándose con ellos las fortunas 

que encontrábamos entre la ambrosía...


Hoy perdí aquella carta que decía 

que me dabas tus selvas y lagunas,

y los caminos de tus aceitunas 

se encaminban a mi poesía...


El tiempo se marchó y todo ahora 

me dice que ya reinas en un trono 

donde un collar marmóreo te decora...


El tiempo se marchó y el abandono 

ha encerrado mi espíritu que añora 

los besos ya traslúcidos por Cronos.


Fecha: 2015

Estructura: Soneto clásico

Pablo Bejarano en 2016
San Pedro la Laguna, Lago de Atitlán.


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