Soñando con el cielo

Arrancándole al sol su rubia espada 

y quitándole un labio a la gardenia,

quiero plasmar mi inspiración sagrada,

buscando en campos fértiles tu venia,

para hacer una égloga soñada. 


Oh, tesoro sublime de Tundama,

permite que mis ojos se solacen 

con los soles boscosos de una dama,

permite que mis versos se desplacen

por tus calles brillantes como llama.


Si junto las estrellas con mis versos 

y las coloco en ti como collar,

puedo encontrar profusos universos,

puedo encontrar la magia de la mar

en tus paisajes claros y diversos.


Permite que descanse en ti mi canto,

Cerinza, y que en tu templo mi plegaria 

pida por cada ser del camposanto;

permite que mi vida lapidaria

en ti pueda olvidar todo su llanto.


Permíteme que cante de tu gloria 

cada acontecimiento peculiar 

que ha labrado la sabia de tu historia;

sin mentir, sin hurtar y sin matar 

la ventura es en ti como una noria.


Hoy corre en mi poema cual riachuelo

la sangre de ese enero cerinzano 

en que tu geografía sobre el suelo

emergió como un árbol que lozano

crece y crece soñando con el cielo.


Y sobre el corazón de Boyacá

brillas como la estrella más hermosa,

fulguras como brilla en Sololá

un lago de beldad esplendorosa,

porque hay belleza aquí y también allá.


Eres pequeña y eres para América

una nube cetrina y delicada,

un prado de belleza que quimérica

se extiende en una patria inmaculada

a salvo ya de tiranía ibérica


Cerinza, estás impresa en la mirada 

y en los cielos oscuros de los ojos,

eres como una idílica alborada,

como el ocaso sobre los abrojos,

eres belleza, luz, eres la nada.


Ni Guanajuato ni París ni Viena

poseen un encanto como el tuyo,

ni Mompós ni la misma Cartagena

le han brindado a Colombia tanto orgullo

como tú que eres breve y eres buena.


Nada puede igualarse con tu encanto,

nada puede igualarse con mi amor,

oh, Cerinza que tienes tanto, tanto,

parecido al Edén y al ruiseñor,

haces mejor el mundo con tu canto.


Y cómo no escribirte si hubo un día 

que tu luz hizo soles en mi ser,

si al nombrarte me invade la alegría

de saber que una noche al perecer 

regresaré a tu tierra y tu ambrosía.


AÑO: 08/2015

Estructura: Quinteto 

Pablo Bejarano en 2015




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