La luna es un semáforo que en la noche autoriza
el paso libertino al alcohol y la fiesta,
y el domingo es un rato en el que se agudiza
el gusto por el sexo, las drogas y la apuesta.
Se supone que yo debería incluirme
al ganado uniforme que disfruta la vida
malobrando su cuerpo, mas no puedo rendirme
ante el viento maligno de una causa perdida.
Yo debería estar usando a una mujer
como objeto sexual o pañuelo de llanto,
mas esto me parece un brusco proceder
indigno de respeto, de lisonja o de canto.
Yo prefiero pasarme la noche en cautiverio
disfrutando la lluvia o una buena lectura,
o escuchando a las aves en el prístino imperio
de los campos vestidos con verde arquitectura.
Yo debería estar rompiendo corazones,
agotando el licor o rasgando la paz.
Yo debería estar nublando mis pulmones
con algún cigarrillo de tristeza fugaz.
Pero prefiero andar en silencio profundo
por las calles antiguas diseñando algún verso
o anhelando viajar por las venas del mundo
o en los albos lunares del oscuro universo.
Yo debería estar en una discoteca
haciendo cada noche una cosa indecente.
Yo debería ser, tal vez, la marioneta
del nocivo licor, igual que tanta gente.
Empero estoy acá construyendo con flores,
con cartas y poemas un verdadero amor;
empero estoy acá con paz y sin rencores
gracias a mi ilusión de ser un escritor.
Fecha: 05/06/2016
Estructura: Serventesio alejandrino
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| Pablo Bejarano en 2016 |

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