El día que tú naciste
y te cubrió como abrigo
en esta mañana triste.
Intentó más de una vez
atacarte por la espalda,
llevarte bajo su falda
más allá de la vejez.
Pero siempre te rehusaste
a declararte vencida
y defendiste tu vida
cada vez que te enfermaste,
mas perdida está la guerra
contra la terrible muerte
desde el día en que se advierte
nuestro andar sobre la tierra.
En este día fatal
se enmudecieron tus pasos
que recurrentes y rasos
me seguían al umbral
y los nocturnos ladridos
y se borraron las huellas
bajos los vientos mullidos...
Hasta pronto, amiga mía,
nos veremos nuevamente
al final de la serpiente
en uno de tantos días,
porque los perros seguro
llegan al reino de Dios.
Querida, te digo adiós,
nos vemos en el futuro.
Fecha: 27/11/2016
Estructura: Redondilla
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| Pablo Bejarano en 2015. |

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