Me ataste con la voz, cuando te oí cantar
como el ave que trina hacia los cuatro vientos;
me encerraste en las ondas de tu mágico andar
y en el brillo profundo de tus ojos sedientos.
Navegué por los ríos para hundirme en tu mar
viajando con la fuerza que dan los sentimientos,
quise ver en tus labios motivos de rimar
y de unir para siempre, en uno, dos alientos.
Olvidando el ayer, la vana soltería,
dejé mi corazón dispuesto a enamorarse
y a declararme tuyo, para sentirte mía...
Ya todo está sentido y todo se ha intentado,
solo falta mirar cómo ha de concretarse:
¿aquí empieza el futuro o termina el pasado?
Fecha: 12/2015
Estructura: Soneto con serventesios
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| Pablo Bejarano en 2019. |

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