Caricias en el viento


Llegué a lo más profundo de los cielos

para compilar todas las estrellas

y crear con su luz las rosas bellas

que adornan el jardín de tus anhelos.


Me dirigí al fondo de la mar

y encontré una perla extravagante

destinada a tus manos de diamante

y a tu pelo de brillo peculiar.


Sentí correr un río entre mis venas

en busca del océano de tu boca,

capaz de erosionar la fuerte roca

que en tu pecho luchaba con las penas.


Hice un viaje a mi mente y sus enigmas

para hallar una fórmula certera

que le diera a mi pluma lisonjera

el poder de acabar con tus estigmas.


Ingerí una dosis de poemas,

para poder decir cuánto te amo,

para ser superior a tu reclamo

y acabar con los muchos anatemas.


Construí un castillo en mi interior

amueblado con versos y con besos,

albos como tus albos embelesos,

suaves, como la boca de tu flor.


Hice del plenilunio nuevo sol

para que no te abrume la penumbra

y rebosé el jardín que te deslumbra

con el fresco abedul y el girasol.


Convertí mi existencia en aeropuerto

para ver si aterrizas en mi vida

y a tu rostro de rosa conmovida

le dediqué mi amor y su concierto.


Borré los cauces que dejaste en mí

con antiguo riachuelo de tristeza,

para seguir contando tu belleza

y sentirme de nuevo junto a ti.


Bordé con mis caricias en el viento

la forma inverosímil de tu piel,

y del acíbar hice rica miel

para endulzar tu rostro macilento.


Surqué mi casi extinta inspiración

para sembrar tu alma de querube,

y nació, suavemente, como nube,

tu belleza con forma de canción.


Escondí en lo profundo de la mar

mi miedo, mi tristeza y mi defecto,

para alejarme al fin de lo imperfecto

y ver si regresabas a mi hogar.


Reviví, con mi llanto, el seco río

que a ti te fascinaba más que nada,

puse en la luna fécula encantada

para que brille como sol de estío.


Por ti los frescos bosques he talado

ya que todos los folios existentes

eran para mi mano insuficientes

si quería formar tu nombre alado.


Sembrando girasoles en la luna

intenté perpetuar aquellos días

en que junto a mi pecho sonreías

sintiendo que la vida era fortuna.


Por ti llené mi espíritu de llanto

e hice en mis adentros ese mar

donde siempre pudieras navegar

con tu sonrisa y tu perfecto encanto.


Te construí una casa en mis quimeras

donde espero que habites algún día

con tu risa feliz de fantasía

y el paisaje sutil de tus caderas.


También redescubrí el verbo amar

y pude conjugar el sufrimiento,

dividir mi existencia en un momento

con el después y el antes de tu mar.


Por tu amor transcurrí las epopeyas

inmensas que nos da el abecedario

y fui crucificado en el calvario

de un tálamo sin luz y sin estrellas,


pero todo fue inútil para ti

porque mis odiseas en tu honor,

y mis manos pletóricas de amor,

solo son un intento baladí.


Fecha: 2014

Estructura: Cuartero

Pablo Bejarano en 2014


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