Se agruparon los días y formaron un año
y el arrepentimiento de aquella decisión
continúa asechándome, igual que nuestro daño.
A veces late aún mi triste corazón
diciendo en clave morse, igual que en el antaño,
tu inmaculado nombre, mi Dulce inspiración.
Se me fue de las manos tu dulzura infinita,
se me fue de la boca tu boca de clavel
y se alojó en mis brazos una nube de cuita.
Te olvidaste de mí en los brazos de él
y otro obtuvo el azúcar de tu boca bendita
con sabor de crepúsculo, de vendimia y de miel.
Por ver fachadas falsas de arquitectura bella
dejé tu corazón, dejé tu amor sincero
y dejé tu inocencia y tu luz de doncella.
A pesar de los años y el silencio, te quiero,
aunque tú ya no seas en mi cielo la estrella
y yo no pueda ser de nuevo tu trovero.
Yo no sé si mi amor ha quedado escondido
o se desvaneció con la muerte del tuyo,
sólo sé que te hiciste mi sueño prohibido.
Regresaría el tiempo para dejar mi orgullo
y sentirme de nuevo tu poeta querido,
y sentir que aún eres mariposa que arrullo.
Sólo quiero que sepas, mi Dulce mariposa,
que daría la vida por tener otro beso
de tus mágicos labios con bálsamo de rosa
y sentirme otra vez dueño de tu embeleso.
Fecha: 18/04/2015
Estructura: Terceto encadenado
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| Pablo Bejarano en 2015 |

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