Arrastraba en mis ojos la tristeza
más grande que ha existido sobre el mundo,
pero tus besos fueron la destreza
con que me hiciste menos gemebundo.
Busqué en otras mujeres petulantes
la hermosura que solo tú ostentas
y me encontré escondida en tus diamantes
la luz con que mi alma complementas.
Esa lluvia humectando nuestra boca
y esa iglesia cuidando del momento,
han venido a poner sobre mi roca
el perfume sublime de tu aliento.
Tus mordidas que duelen bellamente
han tatuado mi boca de alegría
y tu rostro sublime y sorprendente
se dibuja en mi nueva poesía.
A pesar de los besos que sabía
fueron dados por gusto simplemente,
mis latidos sintieron alegría
y gritaron tu nombre de repente.
Yo no sé si es amor lo que ahora siento,
pero te sé metida en mis quimeras
y afano regresar a ese momento
cuando podía asirme a tus caderas.
Te querré con tu brillo de obsiDiana,
con los soles que en ti lucen coquetos,
te querré de manera cotidiana
recordando tus ósculos inquietos...
Aunque seas feliz junto que otro hombre
seguirás habitando mi ilusión,
y escribiré por ti, aunque tu nombre
se esconda en un discreto parangón.
Año: 18/09/2015
Estructura: Serventesio
![]() |
| Pablo Bejarano en 2015. Catedral Metropolitana, C. Guatemala. |

No hay comentarios.:
Publicar un comentario