Himno a la bandera

Con dos brazos azules el cielo

un pedazo de nube ha arropado

y en su centro un escudo sagrado

colocó junto al bello quetzal.


Al compás de los vientos tremola

como oleaje de mar con espuma,

como nube que nunca se esfuma

aunque enfrente al feroz vendaval.


Como nube que nunca se esfuma

aunque enfrente al feroz vendaval,

nuestra enseña ante nada se abruma

si tenemos fervor nacional.


Sus colores de estío radiante

ondulando nos llenan orgullo

y liberan al fin del barullo

esta patria sutil de maíz.


En el asta se aprecia más bella

que cualquier otra enseña del mundo,

me provoca un sentir muy profundo

admirar su divino matiz.


Me provoca un sentir muy profundo

admirar su divino matiz,

como un cielo bendito y jocundo

que bajó a resguardar mi país.


Nuestra patria en su piel se acurruca

pues saliendo de nuestras fronteras,

si la vemos con otras banderas,

nos sentimos en nuestra nación.


Si la patria se ve conminada

todos juntos haremos la guerra

con el alma dejada en la tierra

y el amor en azul pabellón.


Con el alma dejada en la tierra

y el amor en azul pabellón

sacaremos de donde se encierra

todos juntos la inmensa pasión.


Se alzarán sus colores por siempre

y por siempre será la oriflama

encendida con libre soflama

en la paz y la vida fatal.


Cuando al cielo elevamos la vista

para ver una nube viajera,

miraremos a nuestra bandera

invocando un septiembre triunfal.


Miraremos a nuestra bandera

invocando un septiembre triunfal

y diremos, con voz lisonjera

"Loor a ti, Pabellón Nacional".


Año: 19/08/2016

Estructura: Himno

Pablo Bejarano en 2020.



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