Aunque están condenados a vivir
siempre donde será su sepultura
y su tronco ha intentado destruir
el humano con negra dentadura,
aún pretenden alcanzar el cielo
con el verde follaje que semeja
un ave que ha perdido el don del vuelo,
pero no la beldad de su madeja...
Y bailando al compás del vendaval
oxígeno le envían al humano,
porque a pesar de ser un criminal
lo miran y lo quieren como hermano.
Su piel tiene el color de la esperanza
y su tronco es un brazo del Creador,
su existencia merece una alabanza
y su vida respeto, paz y amor.
Son la verde epidermis de la tierra
y el reflejo cetrino de las nubes,
son golpeados y no declaran guerra
porque son bondadosos cual querubes,
pero hay quienes pretenden admirarlos
en ventanas o puertas, en lugar
de acudir a algún bosque y observarlos
como perlas sedientas de bailar.
¿Qué han logrado los árboles sagrados
sino darnos abrigo y darnos vida,
y por qué diariamente son talados
y por qué exterminamos su güarida?
Ha llegado ya el día de entender
que el árbol es un templo y un santuario
de vida y que debemos proteger
su hábitat con amor y abecedario.
Fecha: 06/07/2016
Estructura: Serventesio
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| Pablo Bejarano en 2016. |

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