Paisaje para ciegos

Poliforme se vuelve nuestro amor.

Clemátide se torna y se nos trepa

en el único árbol de la estepa

donde trota libérrimo el dolor.


Con su motilidad a veces es

la sierpe que envenena nuestras risas.

No tiene parsimonia, menos prisas,

no se encuentra al derecho ni al revés.


Nuestro amor nunca supo enamorar 

por medio de la flor o verborragia,

supo enamorar solo por la magia 

que no requiere mago, solo amar.


¿O cuál es el sentido de las rosas 

si son el maquillaje de las tretas?

¿Cuál es el corazón de los poetas

que persiguen un álbum con esposas?


Nuestro amor nunca tuvo displicencias 

ni era el parasiempre del tequiero,

nuestro amor nunca tuvo un yoteespero 

pues no nos separaron las ausencias.


¿O que es nuestra distancia sino aquellas 

caricias que se dan sin dar amor?

La distancia no existe si la flor

une desde la tierra a las estrellas.


Nuestro amor nunca tuvo corazón

y no fue posesivo ni celoso,

acaso no era amor sino reposo 

de todo lo que agita la ilusión.


Nuestro amor fue un amor sentimental 

y nunca el arquetipo de los griegos,

nuestro amor fue paisaje para ciegos,

fue para sordos música triunfal.


Fecha: 25/12/2015

Estructura: Cuarteto 

Pablo Bejarano en 2016.
Panajachel, Sololá.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario