Las nubes aterrizan en mis ojos
y opacan la acuarela del paisaje;
no distingo los verdes de los rojos
y ya me acecha un nuevo aprendizaje.
Las luces me parecen más opacas
cual si el mar invadiera el horizonte,
y las sombras son hoy grandes hamacas
que tapizan el cielo, el mar y el monte.
Párpados intangibles pareciera
que de a poco me hunden en un sueño,
donde es negra la verde primavera
y solo por el tacto veo al leño.
El mar se volverá solo un estruendo
y sentiré al ave por su trino;
es muy triste y aún yo no comprendo
el cierre de telón en mi destino.
Escribiré los versos con la voz
en los folios oscuros de la mente,
y leeré, quizás menos veloz,
con letras de relieve y continente.
Cascadas de penumbra sin tatuaje
caerán en mi abismo de futuro,
y en tal trocha tendré por equipaje
recuerdos sumergidos en lo oscuro.
Una noche en mis párpados habrá
tal vez sin plenilunio y sin estrellas,
o dos pupilas plásticas quizá
me ayuden para ver a las doncellas.
No sé qué pasará con la mirada
que me enseñó lo bello de la vida,
tal vez por siempre quede obnubilada...
o con lentes, marchita y deprimida.
Fecha: 12/12/2015
Estructura: Serventesio
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| Pablo Bejarano en 2016. |

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