Se anidan los recuerdos más lejanos
con un momento efímero en su piel;
con su cuerpo poblado por humanos
nos hacen recordar antigua miel.
Añejan un fragmento de la historia
con pigmentos benditos e imborrables
y luego paralizan nuestra gloria
para mostrarla en tiempos inestables.
Las ciudades, el hombre y los paisajes
en su retina de papel habitan;
en ellas hizo el tiempo aterrizajes
con lapsos que en pretérito transitan.
Son recuerdos tangibles que descansan
en un rincón sagrado del hogar,
el olvido y el tiempo ellas amansan
congelando algún cuerpo frente el mar.
Sonetos sin grafemas que relatan
sonrisas en el tiempo detenidas,
odiseas en pausa que desatan
un collar de memorias reprimidas.
En sepia, blanco y negro o a colores
nos devuelven un vago sentimiento,
en el álbum parecen altas flores
con pétalos de algún viejo momento.
Son el cuerpo bendito del recuerdo,
la geometría eterna del ayer,
retratan al lunático y al cuerdo,
a los niños, al hombre, a la mujer.
Disecan alegrías y tristezas,
la quietud y también los terremotos,
llevan en sí memorias que ya impresas
se archivan con el nombre de "las fotos".
Fecha: 12/11/2015
Estructura: serventesio
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| Pablo Bejarano en distintas fechas. |

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