Veinte vueltas al sol y veinte primaveras
hace ya que emprediste este mágico viaje.
Al crecer tus fanales, tu boca y tus caderas
conformaron con luz un divino paisaje.
Otro noviembre más y es preciso cantar
al nuevo nacimiento que dividió el planeta
en dos eras distintas. Tus cabellos de mar,
tus ojos de montaña, inspiran al poeta.
Hay días que fulguran y hacen del calendario
una noche de estrellas y dos playas de oro;
personas que vinieron en forma de emisario
para hacer con su voz un angélico coro...
Caminando la vida en distintas naciones
yo buscaba el amor, tú tal vez un amigo,
pero ya estaba dicho que nuestros corazones
se unirían en busca de pasión y de abrigo.
Lazos inverosímiles, más hermosos que todo,
germinaron en busca de mirarte feliz.
Hoy le imploro al destino que su terco recodo
nos ponga a ti y a mí en un solo país.
Ya son dos cumpleaños en que tengo el honor
de enviarte mis albricias y mis humildes versos,
ya son casi dos años de sentir este amor
y crear con tus ojos profundos universos.
Contradecir quisiera la famosa canción
y sentir que en noviembre destellas junto a mí
y en los sueños eternos que hay en mi corazón,
aunque estés en el sur, aunque no estés aquí.
Hoy, un amor sin playas, un amor sin tamaño
te ofrendo en este día que te es muy especial
porque estás celebrando otra vuelta, otro año
con una blanca risa y una luz celestial.
Fecha: 16/11/2015
Estructura: Serventesio alejandrino
| Pablo Bejarano en 2016. |
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