No entiendo si eres hijo del Señor,
si moriste en la cruz por el pecado,
pero viniste a predicar amor
y por ello tu nombre me es sagrado.
Si la Biblia nos miente, no lo sé,
pero basta saber que con la calma
agrandaste el milagro de la fe
edificando templos en el alma.
Mesías y perfecto, tal vez no,
filósofo y filántropo, eso sí;
no sé cuánto milagros nos dejó
tu mano, pero basta para mí.
Un ser que nos predica amor y paz,
sin importar su origen cuestionado,
debe inmortalizarse y es capaz
de poner el edén a mi costado.
Fecha: 05/02/2017
Estructura: Serventesio
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| Pablo Bejarano en 2025. Ermita de la Conquistadora. Salcajá, Quetzaltenango. |

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