Cuento de hadas

Qué hermoso fue observarte ayer a mi costado

exhalando sonrisas y un hálito de amor,

diciendo con tus ojos el poema sagrado

y mostrando en tu alma el fin de mi dolor;

qué lindo fue sentir tu pecho enamorado

transmitiendo a tu rostro su mágico color,

y juntar nuestros labios en un ósculo lento

para vivir la vida de momento en momento.


Luego mirarnos juntos sonriendo en el altar,

jurándonos amor con fúlgidas sortijas;

yo olvidando por fin el viejo lupanar,

tú olvidando las fiestas boyantes y prolijas,

para al fin dedicarnos a sonreír y a amar

teniendo en el futuro nuestras miradas fijas,

para saber que estamos destinados a ser

una pareja eterna dispuesta a florecer.


Fue perfecto entreverte hoy por la madrugada

adherida a mis brazos como hiedra invencible,

convertida en la reina de mi vida soñada

y en el sueño perfecto que se volvió posible;

fue lindo erradicar de mi ser la cascada

que caía en mis ojos como río invisible

inventando recuerdos y matando quimeras,

mutando los estíos, también las primaveras.


Fue inenarrable vernos uniendo nuestra vida,

edificando un reino basado en la pureza,

libres ya de las críticas que se vuelven herida

e intentan derribar la paz y la terneza,

vernos con nuestra gloria intacta y compartida

entre los cuatro labios que viven sin tristeza…

lo malo es que premiaste mi inclaudicable empeño

por hacerte mi esposa, tan sólo en este sueño.


Fecha: 01/03/2015

Estructura: Octava real alejandrina

Pablo Bejarano en 2015,
Escuintla.






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