La penumbra tendida sobre el cielo,
manchada solamente por estrellas
que tatúan su brillo en el riachuelo,
oculta sin piedad las cosas bellas
y acompaña los sueños del desvelo,
me recuerda, a pesar de mis querellas,
que la muerte me espera y nunca más
a mis brazos abiertos volverás.
Llega el sol con saetas de oro fino
a pintar el paisaje, emocionado,
y el ocaso acechando mortecino,
me dice con su luz que te has marchado
y no estarás de nuevo en mi destino,
pero te quedarás en mi costado
con tu silueta blanca de mujer
mientras en mí no deje de llover.
Yo que anduve por todas las estradas
del amor, el olvido y la pasión,
intenté no caer en las celadas
que el vilipendio tiende al corazón,
intenté no creer el cuento de hadas
pergeñado en mi risa y mi ilusión,
porque ella es un lucero inalcanzable:
fulgura, pero hiere como sable.
El corazón se descompuso en mí,
los latidos callaron lentamente
al saberme nostálgico y sin ti,
vacío de mis sueños y mi mente.
Volando como triste colibrí
al extender las alas, suavemente,
comprendí que a pesar de mi ilusión,
no puede conquistar tu corazón.
Fecha: 08/02/2015
Estructura: Octava real
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| Pablo Bejarano en 2015. |

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