Nube de cuita

Se agruparon los días y formaron un año

y el arrepentimiento de aquella decisión 

continúa asechándome, igual que nuestro daño.


A veces late aún mi triste corazón

diciendo en clave morse, igual que en el antaño,

tu inmaculado nombre, mi Dulce inspiración.


Se me fue de las manos tu dulzura infinita,

se me fue de la boca tu boca de clavel

y se alojó en mis brazos una nube de cuita.


Te olvidaste de mí en los brazos de él

y otro obtuvo el azúcar de tu boca bendita

con sabor de crepúsculo, de vendimia y de miel.


Por ver fachadas falsas de arquitectura bella

dejé tu corazón, dejé tu amor sincero

y dejé tu inocencia y tu luz de doncella.


A pesar de los años y el silencio, te quiero,

aunque tú ya no seas en mi cielo la estrella

y yo no pueda ser de nuevo tu trovero.


Yo no sé si mi amor ha quedado escondido

o se desvaneció con la muerte del tuyo,

sólo sé que te hiciste mi sueño prohibido.


Regresaría el tiempo para dejar mi orgullo

y sentirme de nuevo tu poeta querido,

y sentir que aún eres mariposa que arrullo.


Sólo quiero que sepas, mi Dulce mariposa,

que daría la vida por tener otro beso

de tus mágicos labios con bálsamo de rosa

y sentirme otra vez dueño de tu embeleso.


Fecha: 18/04/2015

Estructura: Terceto encadenado 

Pablo Bejarano en 2015


Sueño sin alas

Admito que lo nuestro fue un terrible fracaso,

y mis celos nocivos, la fatal agonía

de este amor, hoy cercano a su tétrico ocaso.


Aunque cuando lo acepto me lleno de coraje,

admito haberte amado sin paz, sin armonía

y que nuestro cariño se perdió en el paisaje.


Observo con tristeza que la luz del pasado,

(fuente de amor y calma, de gloria y de sonrisas)

es hoy obscuridad y me tiene encerrado.


Pero cómo olvidar las galaxias de amor 

que de noche peinaban nuestras tenues cornisas,

si avivaron los pétalos de tus labios en flor;


cómo, si casi siempre estoy cogitabundo

pensando en el pasado que me hacía feliz

y llenaba de rosas los jardines del mundo.


Se escucha por las calles la fuerte algarabía

de risas y más risas que rompen decibeles,

pero dentro, en mi pecho, solo hay melancolía.


La vida es como sueño, como alegre verbena,

va regando color igual que los pinceles,

pero dentro, en mi pecho, sólo existe la pena.


Ahora tu sonrisa ornamenta a alguien más

y otros labios reciben la luna de tu boca

que no podré entrever cerca de mí jamás.


Ahora mis fanales sólo son un aljibe

donde va diluyéndose mi espíritu de roca

y donde se refleja mi inminente declive.


Es una paradoja este amor acabado,

pues es como el umbral de tu felicidad

y como el mustio vano de mi sueño eclipsado,


es la bifurcación que divide el camino

y cada vez te lleva más lejos de mi vida

distorsionando así el mapa del destino.


Si nuestro amor ha sido amor de un solo pecho

y sólo ha provocado entre ambos una herida,

es justo que me encuentre ahora insatisfecho.


La diaria algarabía se escucha en derredor

lo cual me hace sentir el único hombre triste

que viaja por el mundo llorando un mal amor;


el único que tiene el alma lastimada

y llora cada noche pensando que te fuiste

para no regresar a este cuento de hada.


Este sueño sin alas de verte regresar,

es un sueño imposible que sale por mis ojos

con forma de tristeza, con figura de mar.


Hoy, al Rey de los Cielos, mientras lloro le pido

que el hado te regrese al lecho de mis brazos

usando como medio la magia de Cupido.


Hoy no quiero llorar más ríos por tu ausencia,

por la negra nostalgia o los mustios fracasos,

solo quiero embriagarme con tu grata presencia.


Desearía sanar esta oscura tristeza

con la clara alegría de los besos melosos

que, ausentes de mis labios, están en mi cabeza.


Sin embargo tranquilo me verás esperar

tu regreso con muchos abrazos primorosos

que tendrán la grandeza y la fuerza del mar…


Son tristes las historias con clímax prematuro

porque sólo nos dejan la amarga sensación 

de querer que el pasado sea nuestro futuro.


Fecha: No registrada

Estructura: Tercetos alejandrinos 

Pablo Bejarano en 2014



Lucero de brea

Como lluvia en el estío

y escampada en el invierno,

como rosa en el erial,

como paz en el averno,


como lucero en la noche,

como sonrisa en el llanto,

como mendrugo en la hambruna,

como numen en el canto:


así llegaste a mi vida

a matar la soledad, 

a cambiarme la existencia

con tu amor y tu bondad;


así aterrizó tu beso

en mi boca abandonada

para poner alegría

donde no quedaba nada.


Como verde en el otoño,

como voz en el mutismo,

como adiós en la tristeza

y pontón en el abismo,


como estrellas en los ojos

y pobreza en el orgullo,

como abrazos en el frío,

como flor tras el capullo:


así llegaste a mi vida

a endulzar esta amargura

que obnubilaba mi cielo

como calígine oscura;


así aterrizó tu beso

en la playa de mi boca,

para inundar con amor

este corazón de roca.


Como júbilo en la cuita,

como armisticio en la lid,

como verdad en la duda

y fuerza en el adalid:


así llegaste a mi vida 

perdida en la verborrea,

a darle brillo a mis noches

como lucero de brea;


así aterrizó tu beso

en esta crisis de amor

para avivar mi quimera

con tu encanto y tu esplendor...


Has sido tú la esperanza

en mi triste soledad,

es por eso, vida mía,

que te quiero de verdad.


Fecha: 25/11/2014

Estructura: Redondela 

Pablo Bejarano en 2014


Labios de frambuesa

Quiero contarles la historia 

de la niña enternecida

que fue llenando mi vida,

noche con noche, de gloria.


Yo también era un infante

cuando nos flechó Cupido

y mi pecho quedó henchido

de un amor desconcertante.


Poseía ojos de luna,

labios suaves de frambuesa,

alma pura de princesa

y un encanto de laguna.


Nos fundimos en un beso

como viento y como mar

que nos hizo imaginar

una vida de embeleso,


mas no todas las historias

terminan con alegría,

unas tienen agonía

más allá de las memorias.


Creció la muchacha bella

al tiempo que su ufanía

y está lejana hoy en día

como una fúlgida estrella.


Anidada en otros brazos

se olvidó de mi ilusión

y empujó mi inspiración

hacia los negros fracasos.


Aunque su boca serena

quiero borrar de mi ayer,

ahora que ya es mujer

se hace más grande mi pena.


Fue tan sucinta la historia,

tan breve como suspiro

que aún hoy cuando la miro

siento llenarme de gloria.


Ella marca mi futuro

desde el fondo del pasado

y sonríe en mi costado

latiendo veloz y duro.


Ella es la niña preciosa

con un perfecto perfil,

con pupilas de marfil

y labios suaves de rosa.


Es esta la historia oscura

de dos niños inocentes

que viven ahora silentes

y presos en la amargura.


Fecha: 10/05/2015

Estructura: Redondilla

Pablo Bejarano en 2015



Cómo no te voy a amar

Cómo no te voy a amar

aunque duelas duramente,

si navegas en mi mente

cual balandro sobre el mar.


Cómo no te voy a amar

si tus besos son delirio,

si tus labios son de lirio

y mis ojos son tu hogar.


Cómo no te voy a amar

si el soponcio de los días 

se aproxima cual tranvía

para hacerme sollozar.


Cómo no te voy a amar

si aunque no estás a mi vera

eres flor de primavera,

eres flama de mi lar.


Si cuando veo tus ojos

me olvido del paraíso,

me enamoro de tus rizos

y de tus pétalos rojos.


Si cuando el tiempo fugaz

asesina mi esperanza

y aniquila mi confianza

me incentivo con tu faz.


Si aunque no eres paisaje

mis ojos enamorados

se quedaron atracados

en tu faz sin maquillaje.


Si aunque no eres perfecta

agitas mi corazón,

lo eximes de la aflicción 

y de la tristeza abyecta.


Si aunque no somos amantes

me ha dado por serte fiel

aunque tú andes con él

en universos distantes.


Si aunque no eres realeza

son tus ojos de esmeralda

y tu pelo por guirnalda

los que te hacen mi princesa…


Cómo no te voy a amar

si mi pobre corazón

va cantando una canción

cuando late sin parar.


Si aunque yo no soy poeta

me ha dado por escribir

y no puedo prescindir

de lisonjear tu silueta.


Si aunque nunca me amarás

la tristeza que me embarga

ya no será tan amarga

en vísperas del jamás.


Cómo no te voy a amar,

si aunque no eres estrella

tienes fulgor de centella,

y misterios como el mar.


Si este solo corazón

que no posee alegría,

por ti emana poesía

y erupciona inspiración.


Si por obras del azar

te cruzaste en mi camino

como un astro peregrino

¿cómo no te voy amar?


Fecha: 10/02/2015

Estructura: Redondilla

Pablo Bejarano en 2015


Con cada amor

Como el océano ama al sol

y la montaña ama al viento,

así es este sentimiento;

como abeja al girasol.


Como se aman las centellas

con la fuerte tempestad,

como aman la libertad

el quetzal y las estrellas:


así he aprendido a quererte 

con todo el amor que existe,

como ama la mano triste

acariciarte y tenerte.


Con aquel amor eólico

que le entrega el vendaval

a la hojarasca otoñal

en su beso melancólico,


con aquel amor eterno

de Romeo y de Julieta,

con el amor del poeta

a su pluma y su cuaderno:


con ese amor yo te amo,

porque has sido en mi existencia 

una mágica presencia

sin pelea y sin reclamo.


Como el azulino mar

ama el fuego del ocaso,

como ama mi fuerte abrazo 

tu cintura peculiar,


como se ama nuestra vida

con el óbito inminente

y el ovillejo silente

con la duda respondida,


como el bello mundo ama

esa enfermedad oscura

que lo libera y lo cura

de la población humana:


así he aprendido a quererte 

con todo el amor que existe,

como ama la mano triste

acariciarte y tenerte.


Con la efímera avidez

-hecha ya de eternidad-

con que ama la soledad

a la negra lobreguez,


con el amor delicado 

con que idolatra mi boca

a tu corazón de roca

que el silencio no ha ablandado:


con ese amor yo te amo,

porque has sido en mi existencia 

una mágica presencia

sin pelea y sin reclamo.


Te amo con la eternidad

con que las verdes palmeras

aman las rubias riveras

del océano y su beldad.


Te amo con la efervescencia 

con que la blanca cascada

da su ligera estocada

al abismo, sin clemencia.


Con la extraña persistencia

de la barba del inerte

que aún después de la muerte

no detiene su existencia.


Cómo no te voy a amar,

si el amor mío es el mismo

con que adora el esnobismo

una moda peculiar.


Te amo mucho y quiero un cuento

contigo, hermosa sirena,

como el que tiene la pena

con el líquido tormento.


Mi amor es amor veraz,

es un volcán encantado,

un poema inmaculado,

es un siempre y un jamás.


Así he aprendido a quererte 

con todo el amor que existe,

como ama la mano triste

acariciarte y tenerte.


Fecha: 05/10/2014

Estructura: Redondilla

Pablo Bejarano en 2014


Endemia de suspiros

El amor es un encanto,

mas con los años expira

y triunfante se retira

después de dañarnos tanto.


El amor es sortilegio 

que se viste de bondad

para ocultar la maldad

tras su rostro suave y regio.


El amor es una rosa

y rápidamente florece,

así me gobierna y crece

en mis versos y en mi prosa.


Eterno no es el amor,

es tan solo un espejismo,

es un mágico eufemismo

para nombrar el dolor.


El amor es el corsario

que se roba la belleza,

es un fuego de tristeza

e incendia nuestro calvario.


Empieza como un fulgor

que en la noche nos alumbra, 

pero luego en la penumbra

nos rebosa de terror.


Nos revela los arcanos

al quitarse su disfraz

y lleva en su umbría faz

los encantos más profanos.


El amor es preferible 

verlo desde lontananza

para cuidar la esperanza

que se muestra susceptible.


Es belleza inevitable

que trae encono consigo,

es como nuestro enemigo,

es un ente detestable.


El amor es la utopía

entre el cielo y el infierno,

es estío y es invierno,

es silencio y poesía.


Es una endemia incurable

de suspiros con tristeza,

nos bloquea la cabeza

con su magia interminable.


Él no tiene plusvalía

como cree todo el mundo,

es un viento tremebundo

que sopla melancolía.


Nunca será realidad,

es un sueño pasajero

que se va como velero

henchido de libertad.


Es preciso ser astuto

para no caer en él

y llenar nuestro vergel

de penumbroso tributo.


A veces he presumido

que es una negra falacia 

y acarrea la desgracia

a nuestro pequeño nido,


porque con tantos enigmas

es encanto indescifrable 

y resulta inevitable 

que nos deje con estigmas.


Fecha: 2014

Estructura: Redondilla

Pablo Bejarano en 2014



Llanto sin escampada

Conquistarte es un sueño bello y tan ilusorio

que ha dejado frustradas mis ansias de tenorio;

conquistarte es nadar contra toda corriente,

es querer ser quetzal cuando somos serpiente.


Enamorarte a ti es más que una utopía,

enamorarte a ti es una fantasía,

soñar con tus caricias es la conflagración

hostil donde el que pierde es siempre el corazón.


Mis poemas son una galaxia de alabanzas

que de a poco se forjan huérfanas de esperanzas,

pues ya nacen sabiendo que tus ojos ingratos

no se conmoverán con mis versos baratos.


Ay, amor, conquistarte es un triste clavario

y el fracaso más vil y consuetudinario,

es el llanto que ahoga todas mis ilusiones 

y el río que humedece con cuita mis canciones.


Pero yo lucharé con mi pluma tenaz

en la lid del amor para buscar tu paz,

para así fusilar tus pascuas con mis besos

y, con suaves suspiros, tus ensueños traviesos,


para asilarte siempre en mi alegre morada,

para no sufrir más llanto sin escampada,

para que seas siempre mi sublime doncella

y tapices mis párpados con tu rostro de estrella,


para hacer una fiesta en la faz de mi lecho

y un campo de claveles que gobierne tu pecho,

para hacerte un collar con todos mis poemas

y luzcan en tus sienes brillantes como gemas.


Y sin embargo es triste que mis incertidumbres 

se acerquen a mi pecho y congelen sus cumbres

y que pase las noches entre la interrogante

de ver si en el futuro podré hacerme tu amante.


Por eso ahora pienso reforestar mi fe

para poder decirte que no claudicaré,

que aunque duela gastar mi vida en un suspiro

buscaré hasta el final tu boca de zafiro;


que le diré no al reino de hermosas fantasías

y armaré mi bolígrafo con pobres elegías,

con tal de conquistar tu probo corazón

con la fuerza imparable de mi respiración;


que siempre buscaré un poema romántico

para llenar tu cara con la luz de mi cántico,

para reconstruir, entre tu alma y la mía,

un andamio intangible de alegre poesía;


que siempre buscaré, en el atlas del sino,

la infalible vereda, el sublime camino,

que pueda conducirme hasta tu porvenir

y unificar mi boca con tu boca y reír,


que nunca importará si tú con tus dicterios

saldas mi romería de amores y misterios,

y nunca habrá desdén digno de amedrentar 

a este corazón que sólo sabe amar,


que siempre lucharé por ver tu galanteo

y crearé un espejismo con mi asiduo flirteo,

para que tú presumas que soy tu hombre platónico

y haré de tus mañanas un oasis armónico,


que haré mis letanías con forma de poema

y amarte será siempre mi más preciado lema

y llegaré a tu espíritu como un ronco volcán

que no es avasallado ni por un huracán,


porque la eternidad me parece concisa

si me paso esperando a que nazca tu risa,

si me paso esperando a que tu corazón

se enamore y concrete mi señera ilusión.


Fecha: No registrada

Estructura: Cuerteto de rima pareada

Pablo Bejarano en 2014



Amor de mala suerte

Ya no habrá entre nosotros otro cuento de hada,

pues lamentablemente ya te has sentido amada.

No serás en mi cielo la luna eternizada

ni serás la princesa de mi vida soñada.


Nunca tu suave boca recibirá mi beso,

no seré receptor de tu blanco embeleso.

Tras tu desdén mi idilio no ha de salir ileso,

tras tu desdén mi ser llegará a su deceso.


Siempre seré tu amigo, tú serás mi imposible,

siempre serás la luna, lejana e intangible.

En mi mano no existe una letra infalible

que conquistar consiga tu mirada insensible.


En mi verso no existe más musa que tú, cielo;

son la razón tus ojos de mi asiduo desvelo.

En mis sueños existe un lírico riachuelo

de noches a tu lado como mágico anhelo.


Mi amor es el arcano más claro y evidente 

que debiera purgarse en un mar de aguardiente.

Mi ilusión de por vida la verás adyacente 

a la muralla triste de tu pasado hiriente.


Vanos serán mis besos si no tengo tu boca,

serán como claveles convertidos en roca;

vano será el suspiro que en soledad te invoca,

será como un recuerdo que la mente provoca.


Viviré perfumando mis noches con tu vaho,

yo seré tu balandro y tú serás mi grao;

viviré siempre amando tus labios de cacao,

con mis sueños de ti, celebraré un sarao.


Trataré de esquivar las olas del destino,

por ti transgrediré mi lóbrego camino

y haré de tu belleza un verso alejandrino

que le proclame al mundo mi idilio clandestino.


Aunque este amor ingente inédito fenezca

y nunca lo alimente el después de la gresca

y muera lentamente su fuerza quijotesca,

no olvidarán mis ojos tu risa picaresca.


Yo te amo más que a todo, mi corazón es tuyo,

pero aunque no me ames, no me ofusca el barullo

de pensar si algún día, este idilio que arrullo,

podrá vencer con versos tu soledad y orgullo.


Yo te amaré por siempre, angelical princesa,

siempre amaré tus ojos y tu labial de fresa,

siempre amaré tu cuerpo cubierto de pureza

porque eres tú mi credo, aunque me des tristeza.


Mi amiga fríamente serás la vida entera

y la cruel pesadumbre ha de ser mi bandera,

mi amorío imposible y mi única quimera

eso eres, mujer, mujer de primavera.


Aunque me sepultaras en criptas del olvido

para ti guardaré, en mis sueños, un nido.

Sin ti todos los trinos serán como graznido,

sin ti pronto a mi nombre lo adornará un tañido.


Fecha: 23/01/2015

Estructura: Cuadernavía

Pablo Bejarano en 2015

Romería de ilusiones

Sé muy bien que soné como un hombre incoherente

al decir que un amor, de rostro incandescente,

había germinado de manera imprudente

en mi ser, al mirar tu belleza eminente;


porque en el mundo nadie ha logrado entender

que simientes sin lluvia también pueden crecer;

porque existen milagros y consiguen hacer

una casa (en el alma del hombre) a la mujer.


Después tuve que irme cargando con mi sueño

a un lugar que estuviera lejano de mi empeño,

para olvidarme al fin de tu cráter risueño

y de la idea vana de sentirme tu dueño.


Tuve que conformarme con la triste alegría

que encuentro cuando lleno mi alma de poesía

y busco las sonrisas entre una romería

de ilusiones, de anhelos, de musa y fantasía.


No he podido abolir las leyes del amor

ni la llegada cruel de este infame dolor

que asesinó en mis manos al bello ruiseñor

que trinaba poemas convertidos en flor.


Aunque las esperanzas se expandan por mi mente

como luz que se cuela en la hendija silente,

como luz que entra angosta y se ancha rápidamente,

no podré realizar mi quimera candente,


no podré transgredir las leyes del rencor

ni podré marchitar las rosas del amor,

porque siempre el cerebro, hundido en el temor,

traerá tu figura a mi mundo interior.


Pero, aunque esto se diera así, no lo soslayes,

no cierres tu mirada si me ves en las calles,

no borres de tu mente los sencillos detalles

que te hiciera este hombre que te ama aunque le falles.


Entiende que si el agua está ligada al río

y el sol incandescente al cielo y al estío,

que si la negra noche combina con el frío,

también tu corazón combina con el mío.


No basta con decir que te has enamorado

si bautizas tu amor como edén clausurado,

no importabsi mi amor ha sido rechazado

y enterrado por siempre en criptas del pasado.


Con aquel vilipendio murieron mis quimeras

y al ver que tú, cual ave en lejanas fronteras,

andabas como en busca de nuevas primaveras,

me vi en la obligación de olvidar tus caderas.


Ese día me fui de la mano de Erato

y salí como en búsqueda de un mundo de boato

que me hiciera sacar de mi pecho ese flato

dado por tu desaire y tu orgullo insensato.


Porque borrar no pude ya de mi florilegio

los versos esculpidos para tu rostro regio

ni pude liberarme del viejo sortilegio

que me llevara a ti sin ningún privilegio,


porque tú marchitaste lo que aún no afloraba

cuando tu corazón dijo que no me amaba.

Si sospecharas cuánto yo quería y buscaba

un beso de la boca que un beso me negaba.


No podré transgredir las leyes del rencor

ni podré marchitar las rosas del amor,

porque siempre el cerebro, hundido en el temor,

traerá tu figura a mi mundo interior.


Pero, aunque esto se diera así, no lo soslayes,

no cierres tu mirada si me ves en las calles,

no borres de tu mente los sencillos detalles

que te hiciera este hombre que te ama aunque le falles.


Alcancé los confines de mi triste coherencia

y el pobre corazón se abismó en la falencia

que acaba con los valles verdes de mi existencia,

cuando tú me privaste de tu grata presencia.


No sé por qué la tarde nos llegó antes que el orto

ni por qué los ensueños conocen el aborto

o por qué el protocolo no puede ser más corto

o por qué no me dices lo poco que te importo.


No podré transgredir las leyes del rencor

ni podré marchitar las rosas del amor,

porque siempre el cerebro, hundido en el temor,

traerá tu figura a mi mundo interior.


Pero, aunque esto se diera así, no lo soslayes,

no cierres tu mirada si me ves en las calles,

no borres de tu mente los sencillos detalles

que te hiciera este hombre que te ama aunque le falles.


Fecha: No registrada 

Estructura: Cuadernavía

Pablo Bejarano en 2013


Pétalos de rosa

Los labios celestiales de tu boca

que semejan dos pétalos de lirio, 

dos columnas de fuego en mi delirio

y una trenza de miel que se desboca;


los labios celestiales de tu boca

que semejan dos cúmulos de ocaso,

dos versos en relieve del Parnaso

y una escultura prístina y barroca:


me saben a huracán sin escampada,

a venablo de sol, a amanecer,

a estrellas en un rostro de mujer,

a vida que parece cuento de hada,


a fragancia sutil de desengaño,

y a mi concupiscencia satisfecha,

a tregua salvadora a media brecha, 

a sueño que se esconde en el antaño…


¿Qué sabor guardará tu boca rosa?

¿Acaso a continente de abedul?

¿O tal vez a jardín de cielo azul?

¿O a preciosa aventura venturosa?


Tu boca sabe a efímera victoria,

a quimeras o ensueños reprimidos,

a río, a paraísos escondidos,

a odisea, a contienda con euforia.


Tu boca sin confín sabe a lucero,

a centella que besa el vendaval,

a clavel, a nenúfar estival,

a rosas y a nelumbo pasajero.


Tu boca es un vergel con esperanza

y sabor de canción y mar arcano,

de idilio con encanto supra-humano,

de júbilo en los tiempos de bonanza.


Tu boca es un capullo de blandura,

una sierra sutil de caramelo, 

tu boca es la quimera en mi desvelo

y la obra maestra de Natura.


Tu boca es una isla hecha de pascuas, 

roja como la enseña del amor,

ingrávida como alas de cantor,

carmesí como el cuerpo de las ascuas.


Tu boca es un volcán con cien misterios,

un riachuelo de amor entristecido,

un astro de embeleso comprimido

y el amor dividido en hemisferios.


Tu boca es un compendio de ternura,

un diluvio de perlas predilectas,

son tus labios las fuentes insurrectas

que irradian aluviones de dulzura…


Yo quisiera que untaras hoy mis labios

con labial de ciruela derretida,

con tu boca de rosa conmovida,

con tus lirios rojizos sin agravios.


Quisiera descifrar hoy el enigma

que añeja el rico néctar de tu boca,

ese néctar que mi alma siempre invoca

para desvanecer mi inmenso estigma.


Quisiera abastecer esta existencia

con una tempestad llena de besos,

con borrascas de idilio sin recesos,

con noches de amorío sin anuencia.


Yo deseo sentir de tu alba boca

un sabor de esperanza y de poema,

un sabor de placer y de anatema,

un sabor de albo cúmulo y de roca…


Tu boca ha de saber a triste exilio,

a novela, a Romeo sin Julieta,

tu boca ha de saber a paz escueta

y guarda la esperanza del auxilio.


Tu boca ha de saber a miel, princesa,

y también a vergel de libertad,

tu boca ha de saber a santidad

y también sabe a bálsamo de fresa.


Tu boca sabe a lluvia de quimera,

a victorias y a meta superada,

tu boca es cordillera inmaculada

con sabor de resaca aventurera…


Hoy en mi mente triste se coloca

el corcel del ensueño interminable,

el tropel de un afán inmarchitable,

que es saber qué sabor guarda tu boca.


Fecha: 13/12/2014

Estructura: Cuarteto 

Pablo Bejarano en 2014


Jardín de estrellas

Tus ojos, que son ánforas de miel;

tu cabello, cascada de pudor;

tu boca, caramelo del amor;

tu cuerpo, continente de la piel;


tus manos, un desfile de saetas;

tus curvas, caravana de volcanes;

tu espalda, como mar sin huracanes;

tu boca, inspiración de los poetas;


tus brazos, las columnas de mi estío;

tus pestañas, crepúsculos del verso;

tu abdomen, un pedazo de universo;

tus venas, caudalosas como río:


todo esto te hace un sol casi perfecto

que baña mis fanales de belleza

y cautiva mi alma con terneza

y te hace mi paisaje predilecto,


porque en tu antiguo canto de sirena

reflejas el fulgor de los luceros

que en tus ojos parecen clarineros

dispuestos a cantar sobre mi pena.


Tienes la primavera entre tu ensueño

y en tu cuerpo sutil la condición

de hacer que la imposible perfección

se acerque un poco más a su diseño.


Posees la humildad y la hermosura,

una constelación entre tus manos,

en tus ojos nenúfares lozanos

y candor extasiante en tu cintura.


Asilas en tu ser la luna llena,

en tu cuerpo sin mancha un continente

y en tu edénica boca el aliciente

que libera mis versos de su pena.


Es por eso que pienso en la distancia

como algo que separa nuestras manos

y no como secuencia de pantanos

capaz de terminar con tu fragancia.


Es por eso que pienso en las fronteras

nomás como las rayas sobre el mapa,

separando el amor que se agazapa

en un mundo de sueños y quimeras.


Por ti me enamoré abstractamente

al sentir la bondad de tu palabra,

a pesar que la suerte es tan macabra

y te envió a una tierra diferente.


Por ti me enamoré perdidamente

al mirar tu vergel de autorretratos,

en un mundo carente de boatos

para enmarcar tu rostro refulgente.


He intentado arrancar de mi ilusión

un lirio que en su rostro inmaculado

relate cuántas noches te he soñado

mientras llevo a mis labios tu canción,


y diga en cada verso que te quiero

y en un río de letras constructoras

revele que en mis noches soñadoras

encamino a tu imagen mi velero.


Yo soy tu colibrí y tu mi flor;

tú eres mi velamen, yo tu viento;

tú eres el reloj y yo el momento

que se vuelve perpetuo sin tu amor.


Yo soy tu alternativa y tú mi vida;

tú eres el verano y yo el invierno;

tú habitas el edén y yo el averno;

yo soy tu laberinto sin salida.


Aunque nunca he llegado a conocerte

te he abrazado con toda mi ternura,

te he besado perdiendo la cordura

y he aceptado por ti hasta la muerte.


Aunque sé que jamás serás mi esposa

y pronto has de fijar tu derrotero

hacia el hombre que es tu hombre verdadero,

te veré eternamente como diosa.


Consiente estoy que nunca me amarás

y que este amor platónico a su ocaso

se encamina consiente del fracaso

padecido al sentir tu nuncamás,


porque quise volar sobre tu cielo

y me quedé perdido eternamente,

con este amor que quiso ser un puente

entre la realidad y nuestro anhelo.


Fecha: 19/10/2014

Estructura: Cuarteto 

Pablo Bejarano en 2014





Caricias en el viento


Llegué a lo más profundo de los cielos

para compilar todas las estrellas

y crear con su luz las rosas bellas

que adornan el jardín de tus anhelos.


Me dirigí al fondo de la mar

y encontré una perla extravagante

destinada a tus manos de diamante

y a tu pelo de brillo peculiar.


Sentí correr un río entre mis venas

en busca del océano de tu boca,

capaz de erosionar la fuerte roca

que en tu pecho luchaba con las penas.


Hice un viaje a mi mente y sus enigmas

para hallar una fórmula certera

que le diera a mi pluma lisonjera

el poder de acabar con tus estigmas.


Ingerí una dosis de poemas,

para poder decir cuánto te amo,

para ser superior a tu reclamo

y acabar con los muchos anatemas.


Construí un castillo en mi interior

amueblado con versos y con besos,

albos como tus albos embelesos,

suaves, como la boca de tu flor.


Hice del plenilunio nuevo sol

para que no te abrume la penumbra

y rebosé el jardín que te deslumbra

con el fresco abedul y el girasol.


Convertí mi existencia en aeropuerto

para ver si aterrizas en mi vida

y a tu rostro de rosa conmovida

le dediqué mi amor y su concierto.


Borré los cauces que dejaste en mí

con antiguo riachuelo de tristeza,

para seguir contando tu belleza

y sentirme de nuevo junto a ti.


Bordé con mis caricias en el viento

la forma inverosímil de tu piel,

y del acíbar hice rica miel

para endulzar tu rostro macilento.


Surqué mi casi extinta inspiración

para sembrar tu alma de querube,

y nació, suavemente, como nube,

tu belleza con forma de canción.


Escondí en lo profundo de la mar

mi miedo, mi tristeza y mi defecto,

para alejarme al fin de lo imperfecto

y ver si regresabas a mi hogar.


Reviví, con mi llanto, el seco río

que a ti te fascinaba más que nada,

puse en la luna fécula encantada

para que brille como sol de estío.


Por ti los frescos bosques he talado

ya que todos los folios existentes

eran para mi mano insuficientes

si quería formar tu nombre alado.


Sembrando girasoles en la luna

intenté perpetuar aquellos días

en que junto a mi pecho sonreías

sintiendo que la vida era fortuna.


Por ti llené mi espíritu de llanto

e hice en mis adentros ese mar

donde siempre pudieras navegar

con tu sonrisa y tu perfecto encanto.


Te construí una casa en mis quimeras

donde espero que habites algún día

con tu risa feliz de fantasía

y el paisaje sutil de tus caderas.


También redescubrí el verbo amar

y pude conjugar el sufrimiento,

dividir mi existencia en un momento

con el después y el antes de tu mar.


Por tu amor transcurrí las epopeyas

inmensas que nos da el abecedario

y fui crucificado en el calvario

de un tálamo sin luz y sin estrellas,


pero todo fue inútil para ti

porque mis odiseas en tu honor,

y mis manos pletóricas de amor,

solo son un intento baladí.


Fecha: 2014

Estructura: Cuartero

Pablo Bejarano en 2014


Pecado celestial

Yo quisiera atracar en el presente

para ya no alejarme más de ti,

para que no se borren de mi mente

los besos de tus labios carmesí,


para ya no llorar cuentas de adiós

viviendo en un presente sin mañana,

donde el pasado es siempre tan atroz

que vuelve cada día a mi ventana.


Por tu amor, al arqueólogo jugué

y sobre los vestigios del pasado

tu ADN heroico encontré

para clonar tu cuerpo consumado,


pero los ósculos que da tu clon

son tristes, sin cariño y sin estrellas,

pues del amor jamás habrá noción

en su mente poblada de querellas.


Sus palabras no aumentan mis latidos,

sus caricias no borran mi dolor,

yo no puedo olvidar sueños fallidos

si este clon no fecunda mi clamor.


El suplicio es mi triste asignación

desde que me perdí en tu despedida;

tu ausencia es mi más grande punición

y tu recuerdo, amargo como herida.


Es la tristeza lluvia recurrente

que no tendrá verano ni escampada,

porque aunque siempre esté tu clon presente,

no ha de llenar tu vacuidad, amada,


y tampoco el sayal que tu presencia

dejó cuando dejó nuestro futuro,

pues cada día evoco la sentencia 

de aquel adiós eterno de cianuro.


Aunque al rememorar con frenesí

tus besos, no regresa a mí tu miel,

siempre serás el único alelí

que puebla y que conforma mi vergel.


Tras de aquella partida, mi semblante,

es el de una pirámide de Guiza,

es el de una acuarela en el levante

que, aunque existe, no siente ni la brisa,


porque tengo la magia que me mueve

y sangre que me unta con rubor,

mas no tengo tu beso que promueve,

en mi cuerpo, la vida y el amor,


y tengo regocijo agonizante

que se avasalla por la pesadumbre,

por culpa de este clon, frío y farsante,

que no se maquilló con mansedumbre,


y un naufragio en avernos invisibles

donde purgo el pecado celestial

de enviarte mis suspiros indecibles

que van buscando amor y no un hostal,


pues siempre el desamor es infalible,

los sueños espejismos de ilusión,

pues siempre la alegría es intangible,

como intangible es la decepción,


por eso ahora estoy deshabitado,

porque mi amor se aferra a tu belleza

como gato perdido y asustado

que no quiere caer a la tristeza,


sin embargo, aunque espero tu regreso,

seguiré cual tenorio idiotizado,

que a todas las mujeres les da un beso

aunque siga de ti enamorado.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2013





Calvario de tristeza

Tú eres en mi vida agricultor

y siembras en mi ser felicidad,

cosechas una nube de bondad,

de vida, de ternura y de esplendor.


Tú eres en mi ser el arquitecto

que levanta sonrisas en mi boca,

tú eres el caudal que se desboca

con la forma de ósculo perfecto.


Eres la autócrata en mi corazón,

tu trono está asentado en mi quimera,

tú eres mi clavel en primavera

y el porqué de mi alegre inspiración.


Tú eres el pincel con que mis dedos

destilan arte escrito sobre el folio,

tú eres el más bello capitolio,

la inspiración de todos los aedos.


De mis noches tú eres luna llena,

en mis días tú eres como el sol,

en mi jardín florido el girasol

y en mi mar espumoso la sirena.


Eres tú el harén de mi existencia,

el estro de mi humilde poesía,

eres en la amargura mi ambrosía

y el remedio inmortal de mi dolencia.


Eres como el mesías que llegó

a limpiar mi clavario de tristeza,

a poner alegría en la cabeza

que un día en la penumbra se perdió.


Eres mi cicerone en el camino

que lleva hacia la estepa del amor,

eres mi rosa, el fruto de pudor,

el tesoro inminente en mi destino.


Apareciste en mí como escampada

que jubiló la lluvia de los cielos,

llegaste y disipaste los recelos

que me legó la soledad malvada.


Llegaste como fuerte vendaval

a barrer la hojarasca de mi sueño,

traías en tus alas el diseño

de una mujer angélica y triunfal.


Llegaste como bálsamo de paz

a sanar las quimeras de mi mente,

a curar el dolor intermitente

con la magia rosada de tu faz.


Llegaste como santa bendición,

borrando cicatrices del pasado,

enmendando lo hostil y lo arruinado

como místico alud de redención.


Conseguiste sacarme del abismo

y al cenit de gloria me llevaste,

la puerta del averno clausuraste

para abrir las ventas del altruismo.


Agradezco al Señor por tu existencia

y a ti por ser la dosis de alegría

que con su excepcional coreografía

de guiños, incentiva mi demencia.


Llenaste mi universo de colores,

endulzaste mi entorno con tu aliento,

y mi espíritu, otrora macilento,

lo salvaste de antiguos sinsabores.


Tú eres mi galaxia solariega,

el agua en la cascada de mi risa,

eres la sequedad y eres la brisa,

¡tú has sido como alfa y como omega!


Fecha: 2012

Estructura: Cuarteto

Pablo Bejarano en 2011



Abrazando tu ausencia

Ya no puedo seguir con mi triste existencia

navegando en el mar del olvido y el llanto;

ya no puedo seguir abrazando tu ausencia

ni gritando tu nombre ni queriéndote tanto.


Porque si no poseo tus ósculos benditos

no tengo primavera ni tengo inspiración;

porque si no me veo en tus ojos bonitos

se posará la cuita sobre mi corazón.


Ya no debo cargar a cuestas mi quimera

si no tengo esperanza o no beso tu boca;

ya no debo soñar con tenerte a mi vera

si llevas en tu pecho un corazón de roca.


Es mejor aceptar que no puedes ser mía,

que en estas noches tristes nunca serás mi estrella;

es mejor entender que en esta fantasía

no alumbrará jamás tu brillo de centella.


Pero quiero tus besos y no tu vilipendio,

anhelo tus abrazos y no tu indiferencia;

pero quiero saciar mi solitario incendio

con el diluvio eterno de tu grata presencia.


Quiero expulsar de mí, en esta noche umbría

este cruel sentimiento que me hace tanto daño,

o entrelazar por fin tu mano con la mía

y vencer el suplicio que vuelve cada año.


Deseo descansar de la trágica noche

hundido en tu recuerdo, ahogándome en mi llanto;

deseo descansar de amarte con derroche,

de plasmar mi tristeza en este cursi canto…


Al dejar de adorarte tal vez yo viva en paz,

pero si el corazón no deja de quererte,

pero si mis latidos no te olvidan jamás

y te nombran por siempre, será mejor la muerte.


Fecha: 04/2015

Estructura: Serventesio alejandrino

Pablo Bejarano en 2015


Deshojando margaritas

El alma se me abrasa al abrazar

el cuerpo inacabable de tu ausencia,

me hiere los suspiros aceptar

que no me embriagaré con tu presencia.


Mi existencia es vivir rememorando

las noches que llamábamos proscritas,

dormir y despertar idolatrando

tus manos, si deshojan margaritas.


Ahora que no puedo sonreír

es mejor dirigirme hacia la muerte...

¿Cuáles son los motivos de vivir

si no tengo la venia de quererte?


No podemos vivir de fantasías

intentando menguar nuestro dolor,

no podemos curar con poesía

los estigmas profundos del amor.


Adorarte es lo mismo que no amarme

porque en ti solo encuentro puniciones,

adorarte es igual que suicidarme

y es igual a matar mis ilusiones.


Yo deseaba luceros en mis ojos

y también mariposas en mis labios,

y en ti sólo encontré llanto y abrojos

para sellar mi vida con agravios.


Si ser feliz ya no es estar contigo,

son fútiles los versos y la prosa;

si mis brazos no pueden ser tu abrigo,

tus labios ya no deben ser mi rosa.


Si mis sueños no pueden ser de dos

es mejor disiparlos de mi mente;

si el remedio se encuentra en nuestro adiós,

yo también lo diré, plácidamente.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2013


Espejismo de amor

Quisiera disipar con mis caricias

y con tiernas tertulias de pasión,

aquellas dolorosas injusticias

que un patán colocó en tu corazón.


Quiero dejar pletóricos de besos

los labios que besó sin dar amor,

curar, con alabanzas y embelesos,

tus estigmas profundos de dolor.


Yo quisiera escribir una novela

sobre el cuento que fue para tu vida,

escribir cada día la secuela

de nuestra inspiración incontenida.


Forestar, yo quisiera, los jardines

para darte claveles a granel,

mostrar a tus pupilas los confines

del amor con mis églogas de miel.


Quisiera, de tu pobre corazón,

borrar los espejismos de ese hombre

y en su lugar poner una ilusión

que junte mi apellido con tu nombre.


Quiero juntar tu cuita derramada

y tus sueños inviables y fallidos,

para hacerte con ello un cuento de hadas

y una lluvia de besos aturdidos.


Para no ver en ti ojos de mayo

ni otoños permanentes en tu sueño,

sólo fanales fúlgidos de rayo

y arcoíris brillantes y sin dueño.


Para no ver tu boca como puente

ni tus mejillas semejando ríos,

sino ver tu cabello fluorescente

alumbrando tus ojos, ya sombríos,


y que permitas que mi amor febril

llene las vacuidades de tu sueño,

alumbre, como fúlgido candil,

tu voz, tu rostro angélico y risueño.


Que sea como estrella fulgurosa

y borre la calígine que cubre

tu hermoso corazón de mariposa

y tus labios ubérrimos de octubre.


Porque tu rostro tierno y diamantino

es indeleble en mí y en mis memorias,

como tatuaje aúreo y moralino

que relata novelas amatorias.


No obstante, aunque pareces adorable,

aunque amarte resúlteme sencillo,

es nocivo, frustrante y deplorable

saber que hay falsedad bajo tu brillo.


Sé que todo el amor que yo te digo

para ti vale menos que un desaire,

que en el amor iré como mendigo

y es preciso aceptarlo con donaire.


Pero quiero tu amor con frenesí

y que sea recíproco, sincero,

y fluya eternamente para mí

y cambie mi terrible derrotero.


Consiente estoy que nuestra cohesión

en este calendario no es factible,

pero sueña mi triste corazón

con que en el porvenir sea posible.


Mientras llega ese mágico momento,

intentaré esperarte con paciencia

y acabar con mi lóbrego tormento

y llenar mi ilusión de tu presencia.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio

Pablo Bejarano en 2013





Luna sin miel

En mi mundo sutil se dibujaba

un futuro perfecto para dos,

donde todo el amor nos solazaba

y estábamos exentos del adiós,


donde los abalorios de tristeza

ya no contaminaban mi alegría,

donde los días crueles de impureza

no fastidiaban más el alma mía,


un idilio febril sin atonía

que llevaba en las alas de sus noches

un arsenal eterno de ambrosía,

una nube de risas y derroches.


No lograba encontrarle fin al cuento,

el ocaso mirábase distante,

yo presumía que en ningún momento

pasaríamos algo lacerante,


mas resultó efímero el amor,

pronto encontró la muerte en la rutina

y coronó tu sien con mi dolor

y rasgó mi colora con tu espina.


Dolía ver que todo caducaba,

que lloraba el amor por la anarquía,

ver que nuestra novela claudicaba,

que todo ya era peor que la utopía,


ver mi llanto cayendo en el olvido

y mi cama, sin ti, deshabitada,

recordar un momento no vivido

y la bifurcación de nuestra estrada,


pues se habían mudado a lontananza

las noches de pasión y regocijo,

había fenecido la esperanza

de mirar nuestros rasgos en un hijo.


Tan susceptible ha sido mi ilusión

que se perdió en la mar de mis problemas,

porque esta intransigible decepción

no estaba contemplada en mis esquemas.


Esta racha de lóbrego sin tregua,

esta luna sin miel de nuestra herida,

estos besos viajando tantas leguas,

no encajan en el plano de mi vida.


Yo no deseo un irrisorio amor

ni un suspiro escapando por la puerta,

yo no quiero buscarte con temor

en mi cama paupérrima y desierta,


no quiero padecer esta avidez

de querer ser feliz con mi recuerdo,

no quiero padecer esta sandez

de ser un loco con disfraz de cuerdo,


pero el amor eterno es ilusorio,

mis pétalos no han vuelto a sonreír,

aunque quise volverme ese tenorio

que aun en el placer puede sufrir.


Tú te armaste de acérrima ufanía

para omitir el triste gimoteo,

mientras yo burilaba mi elegía

inmerso en el absurdo titubeo.


Todo fue como nunca lo soñé:

emigraste dejándome tu ausencia,

haciéndote perjura con la fe,

perdiéndome en la mar de la demencia.


Te marchaste y te encuentras muy feliz

y yo en retrospectiva lloro y lloro,

intentado arrancarme de raíz

el amor que antes era mi tesoro.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio

Pablo Bejarano en 2013




Habitando la soledad

I

Tertulias que no van a ningún lado,

ósculos que naufragan en los sueños,

retazos de un amor apasionado:

eso asedia en las noches mis ensueños,


mientras la soledad mata mis ansias

de seguir habitando en este mundo

poblado de ilusiones y fragancias

que causan mi fracaso tremebundo.


La soledad me roba mariposas

y deja estalactitas en mis ojos,

vuelve mi tálamo un país sin rosas

habitado por cínicos abrojos.


Ella, como el arácnido, ha tejido

penas en los rincones de mi mente,

y como hornero construyó su nido

sobre el cadáver de mi amor ausente…


Y si bien mi progenie me da amor,

a veces necesito de una dama

para darle mis versos de cantor

y reír cuando diga que me ama.


Y si bien hay verbenas con amigos

y un emporio adictivo de placeres,

a veces necesito los abrigos

que te brinda el amor de las mujeres.


La soledad se ha vuelto la embajada

de nostalgia en mi pobre corazón;

es la tétrica y lóbrega parvada

de sueños en peligro de extinción,


es éxodo de amor, de amor de hostal,

una chistera llena de misterios,

es la muerte de un sueño medieval

que se ajó con millones de dicterios.


II

Yo solía escribir alegres versos,

ahora estoy cautivo en la elegía

rebosante de negros universos

que profana la muerta poesía,


pero ¿cómo borrar esta tristeza

si se fue de mis manos esa dama

que llamé y traté como princesa,

que volví religión sobre la cama?


¡Ah!, ¿cómo?, si el olvido es infalible

si a pesar de las preces y del llanto,

es como un tren expreso ineludible

que se lleva la imagen de tu encanto.


¡Ah!, ¿cómo?, si Cupido es una arana

que obnubila mi triste realidad;

¡ah!, ¿cómo?, si mi amor es cosa vana

y yo estoy feneciendo en soledad.


¡Oh!, esta soledad de mi existencia

dejó mi corazón sin fantasía

vertiendo, sobre el halo de tu ausencia,

un hilo de ligera poesía.


La soledad es un país en quiebra,

en quiebra de sonrisas y de amores;

se disfraza de rosa, pero es hiedra

que se trepa en las almas con dolores.


Qué triste es habitar la soledad,

qué triste es el exilio en el dolor,

qué triste es ir viviendo en libertad

sin compartirla con un gran amor…


A veces yo presumo que estar solo

es lo ideal: sin embustes ni traición,

dedicando la vida al dios Apolo

que alimenta mi triste corazón.


Fecha: 26/06/2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2013



Mercenario amor

Él te brinda su amor por epicureísmo

en un castillo lleno de hermosos oropeles;

yo te ofrezco mi vida basada en el altruismo

y un hogar con estrellas semejando dinteles.


Él te ofrece el desfile de la bisutería

para poder comprar tu mercenario amor;

yo te doy caravanas de humilde poesía

y tú me das tan sólo un jardín de dolor.


Él agranda tu orgullo brindándote dinero

y cubre tus fanales con el brillo del oro;

yo en las noches te bordo, como borda el trovero,

un collar de lisonjas y sueños con decoro.


Él sobre su automóvil, bello y estrafalario,

te transporta a galaxias y mundos de boato;

yo, con mis sueños tristes y mi triste calvario,

empiezo a acostumbrarme a mi cruel celibato…


Yo sé bien que mis versos son una verborragia

fatal, común y cursi que no logra vencer

la cruel, interminable y económica magia

que embaucó tus fanales preciosos de mujer.


Yo sé que el sentimiento mustio, atroz, calcinante

que nace en lo profundo de mi torpe ilusión,

ha de ser deslucido frente al pulcro diamante

que ha calmado, por fin, tu profusa ambición.


Que mi lóbrego amor con su arsenal de rosas

no podrá sostener una conflagración

contra él, su riqueza y las casas suntuosas

que logran deslumbrar tu avaro corazón.


Sé bien que todo amor siempre es avasallado

ante el dinero, el físico, ante la aristocracia,

y que el hombre amoroso nace y muere sellado

con el vil desamor y la eterna desgracia…


Aunque yo te regalo poemas efusivos

y te doy este amor que es probo y verdadero,

tus vilipendios son copiosos y nocivos

y marchitan mi risa y mi idilio sincero.


Aunque intento alumbrar tu penumbrosa alma

y vencer la avaricia que te da soledad,

continúa el dinero pudriéndote la calma,

llenándote la vida de encono y fatuidad.


Los rubios espejismos que te causa el dinero

dejan con afonía mi precaria elocuencia,

lastran eternamente las alas de mi esmero

y erigen en mi tálamo el cuerpo de tu ausencia.


Porque toda alegría creada por la plata

envilece el espíritu y el alma petrifica,

haciendo las sonrisas de fúlgida hojalata

que pregonan la vida de una persona rica…


Yo espero que algún día valores la simpleza

y sepas que ella brinda amores de verdad;

que llegues al país donde todo es pureza

y el amor puede dar luz y felicidad.


Que sepas que el dinero da cosas anodinas

y Cronos las maquilla con rostro macilento,

y que el amor nos da la horas peregrinas

que no tienen final ni tienen sufrimiento.


Que con tu lozanía también se irá el dinero

al mundo donde todo se convierte en pasado,

que vas labrando ya un futuro severo

después de malherir mi corazón cuitado…


Qué triste que la vida termine siendo así:

ver cómo vas en pos de un nimbo de dinero,

ver que nunca tus ojos atracarán en mí

y tampoco tendrás un amor verdadero.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio alejandrino

Pablo Bejarano en 2013

Sin ti

Todo en la vida marcha como debe marchar:

si no existieran óbitos no existiría vida;

si no hubiera recuerdos no habría que olvidar;

si no existieran dédalos para qué la salida.


Si no volara el sol no caería lluvia;

si no se va el pasado no se acerca el presente;

si no viene el otoño no vemos hojas rubias;

si no existieran ansias viviría el carente.


Si no hay felicidad no habrá melancolía:

si no nacen los vates no nace el madrigal;

si no tienes llaneza morirás de ufanía;

si no cuidas las junglas, te matará el erial.


Si no trotara el viento faltarían montañas;

si se fuera el amor ya no habría suicidas;

si no hubiera derrotas tampoco habría hazañas;

si se van las quimeras no llegan las heridas.


Por el numen sublime existen los troveros:

por los crueles infundios tienen velos los ojos;

por los grandes tesoros hubo filibusteros;

y existen los suspiros por los pétalos rojos.


Por las noches fenecen los efímeros días;

por las caídas nace, en el alma, vigor:

por las malas quimeras germinan elegías;

por las profundidades se engrandece el calor.


Exceso de confianza genera incertidumbres;

por pseudocaballeros semejamos truhanes;

por las obscuras simas son enhiestas las cumbres;

por los copiosos ríos existen huracanes.


Por epicureísmo existen los expósitos;

por eternas rutinas existen los amantes;

por antiguos fracasos nacen nuevos propósitos;

por malos presidentes se crean atorrantes.


Por la riqueza toda existe la pobreza;

por los clérigos probos sigue la religión:

por nuestras peripecias encontramos sorpresa;

por la esperanza fútil no crece la ilusión.


Es por la delincuencia que sobrevive el mundo;

por la pálida parca existe eternidad;

por oprobios asiduos existe el iracundo;

por novios embusteros hay novias con frialdad.


No existe la alegría que venga sin tristeza;

y no existe la hambruna libre de mitigar;

jamás habrá pecado que ofusque la pureza;

jamás habrá cantor que no pueda soñar.


Existen por las rosas suspiros agitados;

tiene, por los volcanes, descanso el horizonte;

existen por la lluvia besos apasionados;

y tiene, por la nieve, rubor el alto monte.


Sin cordura gobierna la maldad infinita;

sin estambre y pistilo, no germina el amor;

sin dudas amatorias vive la margarita;

y sin la enervación, no valdría el valor.


Sin suplicio, la vida nos sería tediosa;

y sin las odiseas no habría adrenalina;

si no te hace llorar no eres amorosa;

y es por mirar los pétalos que encontramos la espina.


Sin copiosos caudales habría sed creciente;

sin ingentes metrópolis sobran los arrabales;

sin libros y paisajes sería intrascendente

mi vista que se marcha junto a los vendavales.


No hay nada en este mundo por la casualidad,

todo ha sido creado con suma perfección:

sin la muerte del tiempo no habría eternidad;

sin el álgido Apolo, ni lluvia ni erosión.


Todo en la vida marcha como debe marchar:

sin este verde príncipe, no serías princesa;

sin este triste amor que no consigue amar,

no estarían mis versos plagados de tristeza.


Si dejaras mi mundo, harías un desierto

donde fuera imposible cosechar poesía;

si te fueras de aquí se inundaría el puerto

do atracan por las noches versos del alma mía.


Sin tu blanca presencia habitando mi mente,

no podría engendrar esta trillada rima,

tampoco existiría este lírico afluente

si no hubiera en tu lengua la flecha que lastima.


El cosmos es perfecto y el triste corazón

va cantando su diástole al compás de tu sístole;

el cosmos es perfecto y mi alegre ilusión

sin ti me llevaría a la eterna perístole.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2012

Tu poeta

No soy bohemio, tampoco cantor,

soy un humilde y tenaz soñador;

mi inspiración nunca ha sido sublime,

pero, al saber de tu amor, se redime.


Yo no poseo el talento de un vate,

sólo el ensueño febril del orate

que en el jardín de papel, con su alma,

dibuja flores de amor y de calma,


pero si bardo me llaman ahora

es por tu rostro de flor que enamora,

por tu paraje poblado de estrellas,


porque me hiciste un humilde juglar

con tus fanales de miel y de mar,

con tu follaje de oscuras centellas.


El incansable riachuelo de musas

con el que engendro lisonjas profusas,

vive en mi ser porque tú lo edificas

con la copiosa beldad que alambicas.


Aquella rima en eterno naufragio

por la que nadie me daba un sufragio,

llegó a mi playa llamada libreta

la vez que tú me llamaste poeta,


y con mis versos formé, sobre el viento,

la sinfonía que en este momento

nutre mi alma de amor y bondad,


y encaminé la ilusión al papel

desde que tuve en los labios la miel

que destilaba tu regia beldad.


Esa metáfora en mí reprimida

como erupción que no encuentra salida,

desembocó en mi sutil florilegio

al ver tu rostro perínclito y regio.


Aquella anáfora de mis poemas

la descubrí al querer, con grafemas,

tallar tu nombre y tus ojos brillantes

en un soneto de versos triunfantes.


Pude aprender la retórica extraña

para adular tu beldad de montaña

con un poema preciso y hermoso


y descubrí espinelas, pareados,

octavas reales y versos rimados

para cantarle a tu rostro precioso.


Y descubrí que podría plasmar

en los poemas tu rostro de mar

si detenía tu boca en mis ojos

y la plasmaba con letras y antojos.


A tu llegada también el Parnaso

vino a brindarme sonetos de ocaso

para dejar mi libreta pletórica

de inspiración, de prosodia y retórica,


pues eres tú mi lirismo y papel,

eres el grácil y eterno pincel

con que revivo en el alma los versos.


Eres mi musa, también mi elocuencia,

eres la hermosa y sutil eminencia

por la que canto en los días adversos.


Vate, poeta, juglar o trovero,

aedo, bardo, cantor o coplero,

no es importante ningún adjetivo

si con mis versos ya no te cautivo,


porque la humilde y febril poesía

no es de mis manos, la musa no es mía,

es sólo el fruto que yo coseché

en tu mirada dadora de fe,


y es que quizás yo no soy escritor

y sólo escribo pensando en tu amor,

en tu cabello y tus labios de rosa,


y si lo soy, soy nomás tu poeta,

porque si un día se va tu silueta,

también se iría mi vida dichosa.


Fecha: 2013

Estructura: Soneto de rima pareada

Pablo Bejarano en 2012

Alma petrificada

Siempre fue mi deseo vivir en tu quimera

y ahora, ya sin ti, se fue mi primavera

y vino la hojarasca de llanto y poesía

a alimentar con lágrimas tu mar de egolatría.


Los oscuros vestigios de un brillante pasado

dejan mi corazón marchito y desolado

buscando la manera de cambiar el destino

y llevar sus latidos de viaje a tu camino.


Me lastima mirar que muerta mi ilusión,

como barco inservible, se ha quedado atracada

en tu mar donde reina la oscura decepción.


Duele quedarme hundido en esta punición

y mirar que la fiesta de tu sonrisa, ajada,

se borra rápidamente con esta situación.


Viendo que nuestro amor ha sido más precario

que la felicidad de un triste mercenario,

es preciso empacar mi triste poesía

e irme con mis versos en una romería.


Es preciso admitir que mi triste destino

ha colocado oprobios que nublan mi camino,

y que sólo serán mis ojos una empresa

de muerte pasajera y de eterna tristeza.


Es preciso entender que ha sido tu misión

vivir lejos de mí en el país oscuro

donde gobierna siempre la negra inspiración.


Que es ahora tu sino ser sólo la razón

de vida para el hombre que cambia mi futuro

y envía al cementerio mi más grande ilusión.


Aquel castillo lírico, erigido con versos,

nos quedó tan dañado, tras los tiempos adversos,

que fue sustituido por la melancolía

plantada en mis ensueños por tu cicatería.


Mi bolígrafo umbrío se olvidó de escribirte

aquella noche azul en que empezaste a irte

y dejaste en mis manos un silencio profundo

que podría apagar el sonido del mundo.


Me quedé sin Parnaso y me quedé sin ti,

me quedé sin espíritu, sin tu amor y tu miel,

cual se queda sin alas el triste colibrí.


Perdí la inspiración, todo dentro de mí,

al saber que reías en el pecho de él

mientras yo suspiraba donde un día reí.


Todo lo que anhelé nunca fue realizado,

me quedé sin futuro, me quedé sin pasado,

y viendo que no tiene valor ni plusvalía

esta oscura, fatal y terrible elegía.


La negra soledad aterrizó en mis ojos

fundó en mí su estadía habitada de abrojos,

como si presagiara una temprana muerte

para el hombre que otrora se presumía fuerte.


Por eso ahora creo que tendré redención

si consigo tener mi alma petrificada

para no amar a nadie que hiera mi ilusión,


para no regresar a ser ese bufón

que trasplantó los ríos a su umbría mirada

por todos los desprecios, por cada decepción.


Fecha: 2012

Estructura: Soneto alejandrino

Pablo Bejarano en 2012

Dosis del pasado

Me han derrocado por fin de tu ser,

cuando creía tu amor infalible

nos alcanzó aquel epílogo horrible

y marchitó tu arcoíris, mujer.


Nuestra pasión terminó por barullo,

por tanta abulia, por tanta apatía,

porque la culpa fue tuya y fue mía

aunque dijera otra cosa el orgullo.


Aquellos días que juntos vivimos,

no volverán aunque el tiempo regrese

pues ya murió la ilusión que tuvimos,


porque no hay forma de que el sufrimiento

que me hace daño y también me estremece,

me deje en paz aunque sea un momento.


Y ya verás, corazón indecente,

que no planeo cambiar tu destino;

yo decidí bifurcar el camino

y desterrarte, por fin, de mi mente,


y mi deseo es mirarte feliz

y no enlazada a los hombres infames,

para que lágrimas ya no derrames

sobre tu rostro perfecto de lis.


Ya no te inmerses jamás en la hiel

sino en un mar de infinita alegría

que tenga amor verdadero a granel,


para que tú, de mi vida, lejana,

puedas borrar la fatal cobardía

con que eclipsé tu mirada temprana.


Al embriagarme en tu rojo embeleso

que danza igual que frontera de mar,

me he percatado que debo nadar

siempre en la extinta laguna de un beso,


y que la cuita alojada en mi mente

solo con dosis de nuestro pasado,

con un suspiro febril y encantado

se marchará de manera silente.


Yo mientras tanto, diré una mentira

al corazón para hacerle creer

que hay otro rostro y ahora me inspira,


para salvar la tristeza terrible

con la que tú fusilaste, mujer,

las ilusiones de mi alma sensible.


Ya sin tu amor, por caminos distantes,

voy orbitando los rasgos del mundo

con equipaje mortal, tremebundo,

ya sin quimeras o sueños de amante.


Sin tu presencia, no logro cantar,

he aterrizado en el negro mutismo

que me va hundiendo en el tétrico abismo

donde las cuitas se vuelven un mar,


y, sin embargo, el vergel de dolores

que entre los dos conseguimos hacer

lo vencería un racimo de flores,


porque, aunque al fin se marchó nuestro amor,

siempre estarás impregnada en mi ser,

como balandro de paz, sin rencor.


Fecha: 2012 

Estructura: Soneto de cuartetos independientes

Pablo Bejarano en 2011