Mostrando las entradas con la etiqueta serventesio alejandrino. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta serventesio alejandrino. Mostrar todas las entradas

Del pasado

Le robaste los brazos a la Venus de Milo

y también la nariz a la dorada esfinge,

por ello es mitológica tu existencia, y tu estilo,

una antigua leyenda con la vida nos finge.


De los ojos de Borges has robado la luz

para leer los libros como él los leyó,

y del Monte Calvario has hurtado la cruz

reviviendo pecados que un dios acrisoló.


Tu corona labraste con el oro que en Guiza

adornó la pirámide de Keops una vez,

y en la Isla de Pascua a un Moais la sonrisa

ha copiado sublime para firmar tus pies. 


Del pasado remoto y del fresco pasado

vas robando belleza para hacerme feliz,

mas tomaste en Verona un amor fracasado 

y sembraste en nosotros de ese amor la raíz.


Fecha: 03/01/2016

Estructura: Serventesio alejandrino 

Pablo Bejarano en 2018. 
Cerro Alux, Sacatepéquez.


El viajero

Quisiera deslizarme por los mapas remotos 

y navegar por mares bravíos y lejanos,

inmunizarme al tiempo en espontáneas fotos,

desvelar los paisajes con la voz y las manos.


Sentirme el extranjero, el extraño, el turista

el que muere de asombro frente a un nuevo paisaje,

quisiera entretener y colocar la vista 

en el espacio y tiempo de uno y otro viaje. 


Estudiar geografía con mis exhaustos pasos,

rebosarme de gloria en medio del camino,

mirarles diferencia a los mismos ocasos 

y creer que no estoy amarrado al destino.


Orbitar como luna los rincones del mundo

y terminar el viaje donde lo comencé.

Enfrentarme a la muerte como a un sueño profundo 

y morirme sonriendo, porque leí y viajé.


Fecha: 15/12/2015

Estructura: Serventesio alejandrino 

Pablo Bejarano en 2019.
Kaminaljuyu.



A José Ángel Buesa

Maestro de las rimas y el símil elegante,

ternura y ambrosía cantando en el papel,

tus versos fueron siempre los versos del amante

pletórico de amor, pletórico de miel.


Tu pluma sigue viva, cual río que se seca

y deja un cauce eterno resonando en la historia,

y tu alma soñadora, que en versos se diseca,

esparce sus vestigios en páginas de gloria.


Yo suelo releerte en noches sin doncella

buscando tus fulgores perdidos en la fosa,

igual a aquel que busca en óbitos de estrella

la gloria sempiterna de alguna nebulosa.


Poeta de poetas, eterno en las retinas,

tú eres el presente exento de pasado;

tu musa ha sido siempre la musa más divina,

y tú el más sublime, Poeta Enamorado...


Fecha: 03/10/2015

Estructura: Serventesio alejandrino 

Pablo Bejarano en 2018. 
Collage junto a José Ángel Buesa.


Piedras

Me gusta demasiado el cuerpo de la piedra

que siempre desafía al tiempo y la erosión

y nunca se avasalla frente la terca hiedra

cuando intenta invadir su negro corazón.


Las piedras son guerreros y luchan en el río

para no permitir que las venza el torrente,

y aunque sufren por no poseer albedrío

se mueven por el mundo como una serpiente.


Están en el volcán y en su lava infernal

volando en el espacio como balandros grises,

con forma de pirámide en Guiza y en Tikal,

fungiendo de epidermis en todos los países.


Me gusta demasiado su figura de nube,

que aunque no otorga lluvia, nos regala montañas;

siempre encontré una piedra donde quiera que estuve,

por eso llevo piedras poblando mis entrañas.


Fecha: 29/07/2015

Estructura: Serventesio alejandrino 

Pablo Bejarano en 2022.
Mixco Viejo, San Martín Jilotepeque, Chimaltenango. 


Me gusta

Me fascina del mar cuando besa las playas,

me gustan los volcanes rompiendo el horizonte,

la pétrea eternidad de las ciudades mayas 

y el baile sin canción del calor en el monte.


Me gusta de la vida el llanto y la tristeza 

y el vuelo libre y alto del altivo quetzal,

me gusta rendir culto a toda la belleza 

y a todos los riachuelos con linfas de cristal.


Me gusta ver mi enseña formada por el cielo 

y la tenacidad del hombre peregrino,

me gusta ver la vida como místico anhelo 

y deambular a solas por mi vano camino.


Me gusta el negro traje que presume la noche 

y el águila que mide el cielo con sus alas,

me gustan los amores ajenos al reproche 

y mi nación exenta de flechas y de balas.


Fecha: 05/01/2015

Estructura: Serventesio alejandrino 

Pablo Bejarano en 2016.



Último poema

No sé cuándo heredé de algún bosque nuboso

un halo de nostalgia y un color de tristeza,

ni cuándo me legó el cielo tenebroso

el gusto de extrañar la luz de tu corteza.


Pero tengo presente cuándo se ahogó en mis manos

la grandeza del verso y la voz del amor:

fue allá cuando los días en que anhelos insanos

se llevaron tus pétalos para orlar otra flor.


A veces me hace falta escribir y escribir

para encontrarle al viento la forma de tus dedos,

para saber si puedo empezar a fingir

que mi desamor es el mejor de los credos.


Mas eres como el ruido que al marcharse nos deja

un caudal de silencio ocupando el ambiente,

y como el huracán que envuelve en su madeja

la paz de algún océano relajado y silente.


Por eso te has llevado trenzado en tu cabello

el verso que no he escrito y parte de de mi vida;

parece que el silencio es el tétrico sello

que marca a los poetas después de una partida.


Hay días que no sé a quién llama mi ser:

si a la fuerza bendita que movía mis manos

cuando versificaba, o a la ingrata mujer

que se marchó dejándome inviernos y desganos.


Lo cierto es que hoy en día se hicieron dos pronombres

del nosotros aquel que no conjugó el verbo;

hoy tu rostro divino persiguen otros hombres

y yo rondo otros cuerpos con instinto de cuervo...


Pero esperaré siempre, anhelante y ansioso,

encontrarte de nuevo, mi delicada gema,

para ganar en otro encuentro venturoso

un beso, o por lo menos, un último poema.


Año: 20/07/2016

Estructura: Serventesio alejandrino

Pablo Bejarano en 2016
San Pedro la Laguna, Sololá.


Ilusión

La luna es un semáforo que en la noche autoriza

el paso libertino al alcohol y la fiesta,

y el domingo es un rato en el que se agudiza

el gusto por el sexo, las drogas y la apuesta.


Se supone que yo debería incluirme

al ganado uniforme que disfruta la vida

malobrando su cuerpo, mas no puedo rendirme

ante el viento maligno de una causa perdida.


Yo debería estar usando a una mujer

como objeto sexual o pañuelo de llanto,

mas esto me parece un brusco proceder

indigno de respeto, de lisonja o de canto.


Yo prefiero pasarme la noche en cautiverio

disfrutando la lluvia o una buena lectura,

o escuchando a las aves en el prístino imperio

de los campos vestidos con verde arquitectura.


Yo debería estar rompiendo corazones,

agotando el licor o rasgando la paz.

Yo debería estar nublando mis pulmones

con algún cigarrillo de tristeza fugaz.


Pero prefiero andar en silencio profundo

por las calles antiguas diseñando algún verso

o anhelando viajar por las venas del mundo

o en los albos lunares del oscuro universo.


Yo debería estar en una discoteca

haciendo cada noche una cosa indecente.

Yo debería ser, tal vez, la marioneta

del nocivo licor, igual que tanta gente.


Empero estoy acá construyendo con flores,

con cartas y poemas un verdadero amor;

empero estoy acá con paz y sin rencores

gracias a mi ilusión de ser un escritor.


Fecha: 05/06/2016

Estructura: Serventesio alejandrino

Pablo Bejarano en 2016


Para todos los tiempos

Desearía secar esa lágrima triste 

que a su rostro sublime con inviernos empaña,

y la luz del amor que en mis labios persiste 

dirigir al celaje de su oscura mañana.


Continuar a su lado en las noches más duras 

dibujando sonrisas como mágicas huellas

o trazando con sueños elegantes figuras 

en el brillo antiquísimo de las nuevas estrellas.


Desearía volverme su alegría y su sueño

y contarle en las noches que es mi amor y quimera;

desearía cumplir el difícil diseño 

de su amor verdadero y de su primavera.


No dejarla caer nunca más en tristeza 

y llevarla en mis brazos al país Alegría,

demostrarle que usted confirma la destreza

de Dios cuando decide escribir poesía.


Conducirla al camino de inspiración eterna

al planeta perpetuo de ilusiones cumplidas,

y sacarla del llanto donde triste se averna 

para darle la cura de todas sus heridas.


Yo quisiera escribirle los más altos poemas 

y a la vez reforzarlos con acciones de amor

para al fin liberarla de aquellos anatemas

disfrazados de idilio, pero que son dolor.


Yo quisiera mirarla diariamente feliz

con la luna en los ojos y la noche en el pelo,

verla como la diosa de un único país 

que se extiende en la tierra, en el mar y en el cielo.


Y no habrá quien lastime el nuevo corazón 

que latiendo en su pecho tenga voz de diamante

para cantar el himno de magia e ilusión 

para todos los tiempos y no solo un instante.


Fecha: 03/01/2016

Estructura: Serventesio alejandrino


Pablo Bejarano en 2016.
Lago de Atitlán, Sololá.


Veinte vueltas al sol

Veinte vueltas al sol y veinte primaveras 

hace ya que emprediste este mágico viaje. 

Al crecer tus fanales, tu boca y tus caderas 

conformaron con luz un divino paisaje. 


Otro noviembre más y es preciso cantar 

al nuevo nacimiento que dividió el planeta 

en dos eras distintas. Tus cabellos de mar,

tus ojos de montaña, inspiran al poeta.


Hay días que fulguran y hacen del calendario

una noche de estrellas y dos playas de oro;

personas que vinieron en forma de emisario 

para hacer con su voz un angélico coro...


Caminando la vida en distintas naciones 

yo buscaba el amor, tú tal vez un amigo,

pero ya estaba dicho que nuestros corazones 

se unirían en busca de pasión y de abrigo.


Lazos inverosímiles, más hermosos que todo,

germinaron en busca de mirarte feliz.

Hoy le imploro al destino que su terco recodo 

nos ponga a ti y a mí en un solo país.


Ya son dos cumpleaños en que tengo el honor

de enviarte mis albricias y mis humildes versos,

ya son casi dos años de sentir este amor

y crear con tus ojos profundos universos.


Contradecir quisiera la famosa canción 

y sentir que en noviembre destellas junto a mí

y en los sueños eternos que hay en mi corazón,

aunque estés en el sur, aunque no estés aquí.


Hoy, un amor sin playas, un amor sin tamaño

te ofrendo en este día que te es muy especial

porque estás celebrando otra vuelta, otro año

con una blanca risa y una luz celestial.


Fecha: 16/11/2015

Estructura: Serventesio alejandrino

Pablo Bejarano en 2016.

La Antigua Guatemala

Antigua, amada mía, tú que has visto mi cuita,

debes mirar también mi inmenso amor por ti,

este asombro infinito que me invade y agita

cuando veo tus rosas de color carmesí.


Cuántas veces he andado por tus calles de piedra

retozando al arqueólogo entre prístinos templos,

apoyando mis sueños en paredes con hiedra

y siguiendo en cuaresma tus benditos ejemplos.


Cuántas veces anduve orbitando tus plazas,

admirando tus arcos con miradas absortas,

los antiguos tejados de tus eternas casas

y el pasar de los años que retas y soportas.


Cuántas veces anduve en un viejo convento

admirando las fuentes que relatan historias,

mirando los volcanes que secuestran mi aliento

y siempre me confiesan un poco de tus glorias.


Antigua, amada mía, cómo no voy a amarte,

si yo nací en ti con un alma barroca,

si siempre mi paisaje lo he encontrado en tu arte

y tu nombre sagrado se acurruca en mi boca.


Antigua, amada mía, ¡oasis colonial!,

llevaré siempre en mí tus cuentos y leyendas,

tu vieja arquitectura de bellleza ancestral,

tus templos antiquísimos, tus rosas estupendas.


Antigua, amada mía, es preciso que sepas

que vives en mis ojos y en mi verso barroco

y admiro tu metrópolis, tus riachuelos y estepas

y cuando estoy lejano noche a noche te evoco.


Antigua, amada mía; Antigua, bella Antigua,

mi amor será perpetuo como tu arquitectura,

porque eres, cuna mía, la que siempre atestigua 

este amor infinito que ante todo perdura.


Fecha: 31/03/2015

Estructura: Serventesio alejandrino 

Pablo Bejarano en 2016



Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...