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Soy

Parezco un aprendiz de trovador 

y el viento rojo y triste que galopa 

sobre el valle infinito del amor.


Soy el río de musas escarlata,

el barco temeroso que en la popa

ensaya versos para serenata.


Soy la noche nostálgica de estrellas,

alta constelación de fantasías,

y el gaseoso jardín de las centellas.


Camino en el planeta del amor 

con los versos que van en romería

del espíritu claro hacia la flor.


Soy la sorpresa que de la chistera 

emerge como sueño, y el color

intenso en un sayal de primavera.


Fecha: 27/01/2015

Estructura: Terceto 

Pablo Bejarano en 2014.
San Miguel Dueñas, Sacatepéquez.


Nube de cuita

Se agruparon los días y formaron un año

y el arrepentimiento de aquella decisión 

continúa asechándome, igual que nuestro daño.


A veces late aún mi triste corazón

diciendo en clave morse, igual que en el antaño,

tu inmaculado nombre, mi Dulce inspiración.


Se me fue de las manos tu dulzura infinita,

se me fue de la boca tu boca de clavel

y se alojó en mis brazos una nube de cuita.


Te olvidaste de mí en los brazos de él

y otro obtuvo el azúcar de tu boca bendita

con sabor de crepúsculo, de vendimia y de miel.


Por ver fachadas falsas de arquitectura bella

dejé tu corazón, dejé tu amor sincero

y dejé tu inocencia y tu luz de doncella.


A pesar de los años y el silencio, te quiero,

aunque tú ya no seas en mi cielo la estrella

y yo no pueda ser de nuevo tu trovero.


Yo no sé si mi amor ha quedado escondido

o se desvaneció con la muerte del tuyo,

sólo sé que te hiciste mi sueño prohibido.


Regresaría el tiempo para dejar mi orgullo

y sentirme de nuevo tu poeta querido,

y sentir que aún eres mariposa que arrullo.


Sólo quiero que sepas, mi Dulce mariposa,

que daría la vida por tener otro beso

de tus mágicos labios con bálsamo de rosa

y sentirme otra vez dueño de tu embeleso.


Fecha: 18/04/2015

Estructura: Terceto encadenado 

Pablo Bejarano en 2015


Sueño sin alas

Admito que lo nuestro fue un terrible fracaso,

y mis celos nocivos, la fatal agonía

de este amor, hoy cercano a su tétrico ocaso.


Aunque cuando lo acepto me lleno de coraje,

admito haberte amado sin paz, sin armonía

y que nuestro cariño se perdió en el paisaje.


Observo con tristeza que la luz del pasado,

(fuente de amor y calma, de gloria y de sonrisas)

es hoy obscuridad y me tiene encerrado.


Pero cómo olvidar las galaxias de amor 

que de noche peinaban nuestras tenues cornisas,

si avivaron los pétalos de tus labios en flor;


cómo, si casi siempre estoy cogitabundo

pensando en el pasado que me hacía feliz

y llenaba de rosas los jardines del mundo.


Se escucha por las calles la fuerte algarabía

de risas y más risas que rompen decibeles,

pero dentro, en mi pecho, solo hay melancolía.


La vida es como sueño, como alegre verbena,

va regando color igual que los pinceles,

pero dentro, en mi pecho, sólo existe la pena.


Ahora tu sonrisa ornamenta a alguien más

y otros labios reciben la luna de tu boca

que no podré entrever cerca de mí jamás.


Ahora mis fanales sólo son un aljibe

donde va diluyéndose mi espíritu de roca

y donde se refleja mi inminente declive.


Es una paradoja este amor acabado,

pues es como el umbral de tu felicidad

y como el mustio vano de mi sueño eclipsado,


es la bifurcación que divide el camino

y cada vez te lleva más lejos de mi vida

distorsionando así el mapa del destino.


Si nuestro amor ha sido amor de un solo pecho

y sólo ha provocado entre ambos una herida,

es justo que me encuentre ahora insatisfecho.


La diaria algarabía se escucha en derredor

lo cual me hace sentir el único hombre triste

que viaja por el mundo llorando un mal amor;


el único que tiene el alma lastimada

y llora cada noche pensando que te fuiste

para no regresar a este cuento de hada.


Este sueño sin alas de verte regresar,

es un sueño imposible que sale por mis ojos

con forma de tristeza, con figura de mar.


Hoy, al Rey de los Cielos, mientras lloro le pido

que el hado te regrese al lecho de mis brazos

usando como medio la magia de Cupido.


Hoy no quiero llorar más ríos por tu ausencia,

por la negra nostalgia o los mustios fracasos,

solo quiero embriagarme con tu grata presencia.


Desearía sanar esta oscura tristeza

con la clara alegría de los besos melosos

que, ausentes de mis labios, están en mi cabeza.


Sin embargo tranquilo me verás esperar

tu regreso con muchos abrazos primorosos

que tendrán la grandeza y la fuerza del mar…


Son tristes las historias con clímax prematuro

porque sólo nos dejan la amarga sensación 

de querer que el pasado sea nuestro futuro.


Fecha: No registrada

Estructura: Tercetos alejandrinos 

Pablo Bejarano en 2014



Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...