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Feria centenaria

I

En la tarde del siglo diecinueve

se vio por vez primera celebrar

la feria que besada por el mar

nos alegra y a veces nos conmueve.


Con ventas de cabeza de ganado

y corridas de toros y guateques,

con visitantes de Sacatepéquez

y Amatitlán estuvo rebosado 


el lugar. En el cielo la explosión 

de juegos pirotécnicos cantaba 

el día en que la gente celebraba

a nuestra Inmaculada Concepción.


Del último rincón de aquella villa

(hoy gran ciudad) los pobres y los ricos,

salían con instinto de pericos

a comentar la feria y la alegría.


II

El campo de la feria, ahora en día,

con los juegos mecánicos se viste

y lo que ayer nos parecía triste

se alegra al contemplar que va María 


en procesión sublime por las calles

dando su bendición inmaculada.

Hoy la feria presume engalanada

y adornada con todos sus detalles


sus ciento veinticinco años de historia,

sus ciento veinticinco años de fe

y devoción por lo que no se ve,

sus ciento veinticinco años de gloria


celebrados de forma singular

y honrrados por la voz de la cultura

con un certámen de literatura 

por el cual nos ponemos a cantar.


III

Los ciento veinticinco años de fiesta

ojalá se dupliquen o eternicen,

para que en el futuro se divisen 

los jóvenes bailado con la orquesta.


La feria que ha cambiado, cambiará,

pero la fe será siempre la misma

y la ciudad se vestirá de prisma

cuando la gente salga a celebrar.


¡Viva Escuintla y su feria centenaria!

¡Viva Escuintla y también la Concepción 

de María y esa gran celebración 

que es cada vez mejor y extraordinaria!


Mientras la gente exista el pueblo tierno

de Escuintla logrará estar unido

con la importancia de habitar un nido

en donde se honra aquel milagro eterno...


Fecha : 27/01/2017

Estructura: Cuarteto 

Premio: Primer lugar en los Juegos Florales de Escuintla, 2023 

Pablo Bejarano en 2023. 
Gala de premiación de los Juegos Florales de Escuintla.


Zacapa

Helios pasa cercano cada día 

para sembrar tu suelo de calor

y en su carro de fuego desvaría

al observar tu rostro y su esplendor.


En oriente tendida como espejo

que refleja los ojos de la noche,

Artemisa te observa con festejo

subida en su plateado carricoche.


El Río Grande corre lentamente 

tratando de estancarse en sus confines,

de reflejar las nubes en su frente

y ornamentar tu valle con sus crines.


La Inmaculada Concepción corona

con tus bajas montañas su cabeza

y parece que el mundo se emociona 

al mirar la extensión de tu belleza.


Seco, como tu clima, el queso seco

difunde tu grandeza en la nación;

orgullo del calor guatemalteco

sazonado en tu rojo corazón.


¡Oh, Zacapa con evas deslumbrates

y adanes de valor inigualable,

los ojos de tu pueblo son diamantes 

por reflejar el sol inapagable!


¡Oh, Zacapa, ilumina mi poema,

mi frente, mi camino, mi futuro,

con tu sol y su fúlgida diadema

que siembra de calor el suelo obscuro!


Tras las nubes sombrías de la lluvia

el sol que te ama tanto se agazapa,

pero luego, al mostrar su frente rubia,

te saluda con júbilo, Zacapa.


Fecha: 11/10/2017

Estructura: Serventesio

Pablo Bejarano en 2017.
Museo de Paleontología.
Estanzuela, Zacapa


Miguel Ángel

Oh, bardo que no eres inferior

a quien cantó los viajes de Odiseo

y posees la misma inspiración

de Virgilio el poeta lisonjero,


hoy me siento perdido como Dante

y acudo a ti buscando la salida,

implorando, maestro Miguel Ángel,

que me encamine tu sabiduría.


No, no son el infierno, el purgatorio

y paraíso lo que debo andar.

Condúceme, maestro, te suplico

al sitio en donde hay felicidad.


Conduce mis palabras con las tuyas

para hacer el poema necesario,

el verso magistral donde se juntan

la inspiración y el metro como astros.


Mi infierno es el silencio de mis manos,

¡sácame con tus libros sorprendentes!,

ahuyenta los demonios que ensañados

mantienen mi bolígrafo en la muerte.


Mi purgatorio es la lectura asidua,

alejarme por fin de la ignorancia,

este avance importante de mi vida

se ha dado con la luz de tu palabra.


Maestro, cuando escriba mi poema,

encontraré cercano el paraíso

y podrán recordarme en la epopeya

de los hombres exentos de mutismo.


Cuando tenga el poema y tú ya no

me guíes con la luz de tu palabra,

habrá de guiarme al reino del amor

la mano blanquecina de mi amada.


Fecha: 26/09/17

Estructura: Serventesio asonante 

Pablo Bejarano en 2019.




Esquipulas

En la tierra del oriente

donde el sol pasa cercano

cuando es tiempo de verano

y la vida está caliente, 

hay un astro sorprendente

que atesora una fortuna

más brillante que la luna

en su pecho alabastrino,

ahí llega el peregrino

a llorar una laguna.


Es el Cristo Negro y santo

esa luz que da consuelo

con sus lágrimas de cielo

y su pecho de amaranto

a la gente que en un canto

de esperanza y fe cristiana, 

de alegría cotidiana

(adiós, Cristo de Esquipulas)

dice adiós a Chiquimula

mientras habla la campana.


Cristo Negro, Cristo tierno

que en la cruz estás clavado,

siempre atiendes al llamado

de quien huye del Infierno,

que por culpa del gobierno

se ha mudado a la nación,

se ha mudado al corazón 

de la gente luchadora

que trabaja mientas llora

una nueva violación.


Esa nube adormecida 

con sus cuatro campanarios

ha escuchado los breviarios

que la gente estremecida

por tu carne malherida

y tu vista milagrosa

va a leer con amorosa

devoción ante tus pies

que conmueven al burgués

y a la sílfide andrajosa.


Es el pueblo donde anida 

tu escultura celestial

un lugar excepcional

que acrisola nuestra vida.

Es tu pueblo la güarida

de la fe guatemalteca

que se agranda en el azteca,

el catracho y cuscatleco

si se acercan por el eco

de la fe hasta tu meca.


Esquipulas es el valle

donde el cielo con su historia,

con sus santos y su gloria

se pasea por la calle.

En su templo hay un detalle

que humaniza lo divino,

es el Cristo campesino

(campesino por moreno)

que con rostro de dios bueno

tranquiliza al peregrino.


Ah, si el canto de mi mano

fuera digno de alabarte,

buscaría con el arte

lisonjearte, soberano.

Si pudiera el ser humano

como tú ser bondadoso

fuera menos el destrozo

que sufrió la Humanidad

y que vio tu santidad

con dolor calamitoso.


Caminando sin escala

y con tal de contemplar

tu hermosura en el altar

he viajado a Guatemala.

Es tu templo la antesala

del Edén, y ahí articulas

las plegarias que acumulas

desde el alma de tus fieles

que te imploran con claveles, 

Cristo Negro de Esquipulas.


Fecha: 21/05/2017

Estructura: Espinela

Premio: Segundo lugar en los Juegos Florales Trinacionales de Esquipulas en 2017

Pablo Bejarano en 2017.
Gala de premiación de los Juegos Florales Trinacionales de Esquipulas.





Volcán de Acatenango

¡Padre de los Volcanes, doble labio,

que hace tanto no causas un agravio!,

¡quién pudiera alcanzar tu magnitud

de ola inmensa, de inmenso y pétreo alud!


Al poniente, de oro por las tardes, 

es cuando de manera alguna ardes

ya que hace tanto tiempo que tu boca

no lanza más sus ósculos de roca.


Muchos volcanes dicen superar

tu altitud en niveles sobre la mar,

pero en cambio al medirlos por su base

ninguno existe que te sobrepase.


Padre de los Volcanes, doble beso,

¡quién pudiera imitar el embeleso

de tu cima cubierta por la nieve

en el mes cuando frío es lo que llueve!


Con el sol a la espalda, en los ocasos,

cuando la noche empieza a dar sus pasos,

ocultas lo cetrino de tu alfombra

y muestras tu figura en una sombra.


Es tu cráter, tan alto como el cielo,

quien al amanecer en este suelo

primero saborea las saetas

de un sol que nace como las violetas.


Es tu cráter, tan alto como luna,

que al caer el sol tiene la fortuna

de acariciar los últimos venablos

de un astro abandonado por los diablos.


Padre de los Volcanes, doble cuerno,

dios convertido en piedra, casi eterno,

solo existe un volcán sobre tu rango

y eres tú, oh volcán de Acatenango


Fecha: 05/02/2017

Estructura: Cuarteto de rima pareada

Premio: Segundo lugar en el concurso literario de San Cristóbal el Alto, 2020.

(compartido con otros dos poemas)

Pablo Bejarano en 2019.
Volcán de Acatenango.


A Miguel Ángel Asturias

Para gloria de toda Guatemala

en el final del siglo diecinueve 

nacía el escritor que nos conmueve

con sus versos sublimes de alta escala.


Él fue universitario y soñador

como tantos lo han sido, pero él

podía coordinar en un papel

las palabras más bellas sin error.


Él nació y creció en la dictadura,

luego en su juventud la vio caer:

de aquello consiguió enriquecer

la egregia y nacional literatura.


El Señor Presidente fue la obra

donde enlazó la magia con lo real;

donde nos enseñó lo terminal

de vivir en la ruina y la zozobra.


El dolor del Pelele y de Fedina;

el amor de Camila y de Miguel,

son parte de la azúcar y la hiel

de esta novela bella y moralina.


Y más obras vinieron tras de aquella

—como Hombres de maíz y Torotumbo

con los que consiguió cambiar el rumbo

del surrealismo y la onomatopeya.


Week-end en Guatemala, Viento fuerte,

El Papa Verde y Viernes de Dolores,

son las joyas de todos los lectores

que desean leer hasta la muerte.


Son tantas las novelas y poemas

con los que te enajenas y te pierdes

—como en «las altas torres verdes, verdes»—

que al elegir te encuentras con dilemas.


Oh, maestro del verso y la palabra,

del surrealismo y del realismo mágico,

es triste, deplorable y hasta trágico

que la maldita parca y su macabra


guadaña terminaran con tu pluma,

pluma que no dejó jamás de crear

historias infinitas como el mar

que suben a la gloria igual que espuma.


Tu pluma fue perfecta flor de lis,

eterna en la pupila del lector,

hoy descansa, con todo su esplendor,

en un brazo mortuorio de París.


Empero en paz descansa, porque es claro

que un legado valioso le dio al mundo,

y que siempre algún ser cogitabundo

buscará en sus metáforas amparo.


Una patria, dos hijos, dos esposas,

los premios Lenin, Nobel y otros más

son cosas que jamás, jamás, jamás

olvidarán sus manos venturosas.


Su numen ojalá se multiplique

en la pluma de nuevos escritores

que vienen germinando como flores

para que la cultura se amplifique.


Y también más allá de las fronteras

para que la total literatura

se llene de la magia y la ternura

que tuvo Miguel Ángel en quimeras,


para que se enaltezca por centurias

el arte de escribir con elegancia

y que se sienta bien yaciendo en Francia

el más grande escritor: el gran Asturias.


Fecha: 21/12/2016

Estructura: Cuarteto 

Pablo Bejarano en 2018.
Tenedor del Cerro, Antigua Guatemala 




Himno a la bandera

Con dos brazos azules el cielo

un pedazo de nube ha arropado

y en su centro un escudo sagrado

colocó junto al bello quetzal.


Al compás de los vientos tremola

como oleaje de mar con espuma,

como nube que nunca se esfuma

aunque enfrente al feroz vendaval.


Como nube que nunca se esfuma

aunque enfrente al feroz vendaval,

nuestra enseña ante nada se abruma

si tenemos fervor nacional.


Sus colores de estío radiante

ondulando nos llenan orgullo

y liberan al fin del barullo

esta patria sutil de maíz.


En el asta se aprecia más bella

que cualquier otra enseña del mundo,

me provoca un sentir muy profundo

admirar su divino matiz.


Me provoca un sentir muy profundo

admirar su divino matiz,

como un cielo bendito y jocundo

que bajó a resguardar mi país.


Nuestra patria en su piel se acurruca

pues saliendo de nuestras fronteras,

si la vemos con otras banderas,

nos sentimos en nuestra nación.


Si la patria se ve conminada

todos juntos haremos la guerra

con el alma dejada en la tierra

y el amor en azul pabellón.


Con el alma dejada en la tierra

y el amor en azul pabellón

sacaremos de donde se encierra

todos juntos la inmensa pasión.


Se alzarán sus colores por siempre

y por siempre será la oriflama

encendida con libre soflama

en la paz y la vida fatal.


Cuando al cielo elevamos la vista

para ver una nube viajera,

miraremos a nuestra bandera

invocando un septiembre triunfal.


Miraremos a nuestra bandera

invocando un septiembre triunfal

y diremos, con voz lisonjera

"Loor a ti, Pabellón Nacional".


Año: 19/08/2016

Estructura: Himno

Pablo Bejarano en 2020.



Volcán de Agua

La silueta más cónica e imponente 

con millones de siglos a la espalda;

un gigante y boscoso continente 

que parece labrado en esmeralda.


Cual pirámide verde y sempiterna

nos altera el monótono horizonte

y su furia de fuego lleva interna

permitiendo que crezca libre el monte.


Ni el Mayón, Fujiyama o Chimborazo

consiguen superar su perfección

cuando adopta las llamas del ocaso

y acelera mi tenue corazón.


En su cráter hay sangre kaqchikel

y en su pié un espíritu español.

Es la forma más bella del vergel,

y se baña con nubes y con sol.


¡Oh volcán, centinela de mi vida,

he crecido admirando tu figura 

de quetzal que boyante está y anida

en el bello horizonte sin factura!


Cuando vengo de lejos y aparece 

como oleaje de piedra tu silueta,

el tapiz de mi cuerpo se estremece 

y me siento en mi casa de poeta.


Tú sostienes el cielo como fuerte

pedestal que no quiebra ni Sansón.

No conoces el verbo de la Muerte

ni te abruma la fuerza del ciclón.


Es entonces que veo la figura 

del Vesubio, Colima y Aconcagua

y que entiendo que nunca tu hermosura

lograrán superar, Volcán de Agua.


Fecha: 13/02/2016

Estructura: Serventesio

Premio: Segundo lugar en el concurso literario de San Cristóbal el Alto, 2020.

(compartido con otros dos poemas)

Pablo Bejarano en 2020.
Volcán de Acatenango, al fondo Volcán de Agua




Guatemala III

En el cielo tu bandera

se dibuja lisonjera

con las nubes.

Tal parece que te imitan

las estrellas donde habitan

los querubes.


Patria mía, tus volcanes

desafían huracanes

en la playa,

y en Petén el verde intenso

cuida siempre a aquel inmenso

Reino Maya.


Tus ciudades coloniales,

tus lagunas, tus quetzales

¡qué belleza!,

tu bandera, tu marimba,

el turpial de la guarimba

¡qué destreza!


Ni Mompós ni Barcelona

ni Querétaro o Verona

a La Antigua

menosprecian, pues en ella,

la más alta y clara estrella

se santigua.


Con tus playas y tus cerros,

con tus dantas y tus perros,

con tu gente,

la belleza reinará

de Jalapa a Sololá

libremente.


Es tu nombre ¡Guatemala!

tierra bella de mengala,

de matices,

donde el xinca y el garífuna,

el ladino y el indígena

son felices.


Fecha: 24/11/2015

Estructura: Copla de pie quebrado 

Pablo Bejarano en 2016.
San Pedro la Laguna, Sololá. 



Semana Santa

El morado amanece sobre las jacarandas

y a las rúas invade el vaivén de las andas,

se eclipsa el horizonte con las olas de incienso 

y se atuendan las calles con enjambres de flores, 

esteras de serrín y diversos olores

que hacen nuestro fervor el más grande e intenso.


Y mientras las alfombras se bañan con escarcha,

los jilgueros de bronce entonan una marcha 

que adorna con sonido el cruento sacrificio

del hombre vuelto mártir por todos los pecados

que fueron redimidos y fueron perdonados 

hace ya dos mil años con su noble armisticio.


Las alfombras, las marchas, la mirra y el corozo,

las andas imponentes y el pueblo fervoroso 

dibujan la belleza en las calles de Antigua,

mientras se procesiona entre nubes de amor

al Cristo milagroso con pasión y fervor 

y el pueblo acrisolado se hinca y se santigua.


¡Procesiones de Antigua, sublime tradición!

Por la que muestra el pueblo su fe y su devoción

y puede recordar el óbito divino,

yo quisiera impregnar con su solemnidad 

este canto de fe, de amor y de lealtad,

como todo antigüeño y todo peregrino.


El sol en esta fecha parece cucurucho,

mientras canta el pitillo que en cada rúa escucho

como el presagio santo que anuncia procesión,

y sale la tristeza del alma penitente 

cuando aflora de nuevo el fervor recilente

inspirado en la vida y la resurrección. 


Se vuelven a vivir en las calles cansadas,

en los templos eternos y las tapias dañadas

y en las almas que envían a lo alto sus preces,

el suplicio y la muerte del maestro Jesús 

que de nuevo llevando en sus hombros la cruz 

perdona los pecados y nuestras altiveces.


El Domingo de Ramos se escucha algarabía,

entre palmas y loas se ve la romería

y de lunes a jueves se sufre junto a Cristo,

al llegar Viernes Santo anochece el devoto,

el Sábado de Gloria el mundo queda roto

y el domingo se cuenta que al Mesías han visto.


Las nubes de madera que ha Jesús han llevado

derramando su amor de tejado en tejado

dormirán otro año junto a su floritura;

se van las jacarandas, las flores, el serrín,

el arte, los olores, todo llega a su fin,

se va semana santa, pero la fe perdura.


Fecha: 11/03/2015 

Estructura: Sexteto 

Pablo Bejarano en 2015



Nube de palmeras

Las palmeras danzando sin canción 

y el viento transparente con su aspecto,

te llenan de belleza e ilusión,

¡oh mi Cotzumalguapa sin defecto!

Tus bellas esculturas pruebas son

del pasado eminente e insurrecto

que se niega a morir ante el presente

y a perder su prosapia sorprendente.


Tu tierra de jaguar, Cotzumalguapa,

va desfilando siempre en las centurias

con la gloria que en ella se agazapa

a pesar del tirano y las injurias,

va como rosa verde por el mapa

enalteciendo la nación de Asturias

con su bello sayal de arqueología 

que semeja vetusta poesía.


Inmersa en el verdor de tus ingenios

como sol escondido del humano,

tu civilización, obra de genios,

hace que el tren del tiempo pase en vano

sobre los rastros de hombres primigenios

que ahora son tesoro del luciano

admirado con ánimo fecundo

en todos los confines de este mundo.


En ti las golondrinas de ambrosía

se abrazan con sirocos estivales

y las palomas van en romería 

jugando con los raudos vendavales,

sobre ti la pluvial melancolía 

fusila a todos los cañaverales

y a tu suelo de aspecto celestial

dormido sobre el ígneo litoral.


Habita en tu jardín, Santa Lucía,

un grupo de jaguares inmortales 

que parecen hermosa orfebrería 

petrificada en tiempos ancestrales,

habita en tu jardín la monarquía 

del pasado mostrando sus señales,

matizando la glauca primavera

que llena de esperanza tu pradera.


Un canto sin confín, Santa Lucía,

yo traigo navegando entre mis venas

y tus rosas hermosas de alegría 

me embelesan igual que las sirenas 

a Odiseo, y mi humilde poesía

ya no le canta al llanto ni a las penas,

sino a tu cuerpo verde de crisol

donde fundes mis sueños con el sol.


Te canto porque sabes hilvanar 

natura, arquitectura e ilusión 

en el espacio mismo del collar

que cuelga de mi alegre corazón;

te canto porque veo al caminar

la fuente de mi humilde inspiración,

sobre tu faz y en tu paisaje egregio,

agregando su voz al florilegio.


Yo te canto, sutil Santa Lucía 

por tus rosas con pétalos de piedra,

tus nubes de palmeras y alegría,

porque los versos suben como hiedra

en mi musa veloz, mi fantasía,

y siento que mi espíritu se medra

repitiendo tu nombre eternamente,

como repite vómitos la fuente.


Tus jaguares en bello y gris cardumen

navegan en el mar de la hidalguía,

y tú, como la ingesta de mi numen,

mueves mi corazón en demasía.

No me sorprende nada que se sumen

en tu faz, Capital de la Alegría,

las risas con los sueños peregrinos,

las cañas con los ríos cristalinos.


Sintiendo entre mis manos el lirismo

encontré esta canción que te presento 

en muestra de mi caro patriotismo,

labrada con sincero sentimiento.

Ahora me he librado del mutismo

y ya puedo gritarte lo que siento:

que aun no siendo hijo de lucianos

a tus hijos, los nombro mis hermanos.


Fecha: 2013

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2015
Santa Lucía Cotzumalguapa 


Guatemala II

La Antigua Guatemala con todo lo pasado,

Tikal y Zaculeu inmersos en la historia,

el Lago de Atitlán perfecto y coloreado

y Chichicastenango como viva memoria;

las quichés aguerridos con su libro sagrado,

el templo de Esquipulas con mi jaculatoria

y toda Guatemala formando la noción 

de lo que es el Edén poblando una nación...


Tomar vino soñando con los libros de Asturias

o viajar escuchando las canciones de Arjona,

leer en Quiriguá lo que ha muchas centurias 

imprimieron en piedra y aún hoy impresiona,

dejar atrás el hambre y todas las penurias 

como Barrondo cuando el deporte pregona 

y pone en lo más alto la enseña del país 

y pone en lo más alto al hombre de maíz...


Alcanzar sensaciones sacras e inenarrables 

al viajar y viajar por toda su belleza,

admirar los paisajes altos e inacabables 

e ir dejando atrás el llanto y la tristeza,

ver sus volcanes bravos hiriendo como sables

el cielo de diciembre, buscando su corteza,

navegar en sus mares, sus lagos y sus ríos

y hundirme en Xilbalbá entre seres umbríos. 


Ni Egipto ni la India igualan su legado,

ni Brasil o Tailandia igualan su natura,

ni Argentina ni Cuba con vates han logrado 

coronar con el Nobel a su literatura 

como con Miguel Ángel, el maya consagrado...

Caminar algún día por toda su hermosura 

y poner en lo alto la faz de mi país

y poner en lo alto al hombre de maíz.


Fecha: 2014

Estructura: Octava real alejandrina

Pablo Bejarano en 2014

Quetzal

Como perla volátil y cetrina 

que ingrávida se mueve por el viento,

una espada emplumada y peregrina 

es tótem y es sublime monumento.

Su luz en esta tierra alabastrina

es guía para el héroe en su tormento;

vuela como sagrado epifonema, 

por eso le dedico mi poema.


¡Oh quetzal, astro efímero y terrestre!,

me gusta tu mirada y tu linaje

y me gusta la túnica campestre 

que anida en el color de tu plumaje;

eres arte pictórico y rupestre 

y firmas con tu sombra mi celaje,

orbitas como luna terrenal,

eres códice, símbolo y nahual. 


Cuando cruzas el cielo y las montañas 

como fulgor de estrella y libertad,

como rayo de sol en las mañanas,

llenas de amor la vida y la verdad

y llenas de civismo las entrañas 

del hombre de maíz; con tu beldad

haces blancas las negras decepciones 

y trinas sobre todas las naciones. 


Cuando sobre el escudo haces tu nido

floreces de fervor e independencia

y trazas con tus plumas el vestido 

que cubre de civismo la conciencia;

cuando muestras tu pecho revestido 

de ocasos, das un giro a la existencia 

de esta patria que solo pide paz 

para limpiar de lágrimas su faz.


Eres pascua volando por los cielos 

y eres un grito sólido de guerra;

le das color a églogas y anhelos

y eres maíz fugado de la tierra;

por ti reboso todos mis desvelos 

con el amor que el patriotismo encierra,

con los cantos de luz y soledad,

con los sueños que sueñan libertad.


Tu pecho es indecible filigrana 

y tus alas quimeras montaraces,

tú eres la leyenda cotidiana 

y vuelas por el cielo de mis frases;

tu vuelo es la figura soberana 

de nuestro mapa y todos sus secuaces;

tu prosapia adornando el pabellón 

es el latido de mi corazón. 


Estás desde el biotopo y el escudo 

dando clases de amor y libertad,

como prócer inquieto, pero mudo

que lucha por su tierra con lealtad.

Aun el talador lo deje viudo 

extinguiendo sus bosques con maldad,

vuela con regocijo y ufanía 

y escribe con sus alas poesía. 


¡Ah quetzal!, eres grano de maíz 

con alas tapizadas de esperanza;

arropas como nube a mi país 

y fortificas todas las usanzas 

que afianzan más y más nuestra raíz.

Eres anhelo y eres remembranza 

y bastas para hacer que el talador

se rinda ante tu canto y tu color.


Quetzal, porque me eres tan querido,

cortaré del vergel de mi alegría 

un racimo de versos e inspirado,

te daré lo mejor de mi poesía 

y un símil donde quede eternizado 

el paisaje que trazas día a día:

tu belleza en caída permanente 

te da dos alas siendo una serpiente. 


Quiero verte volar sobre los cielos 

mostrando con tus alas libertad 

y verte dirigir nuestros anhelos,

nuestro fervor y espiritualidad

y encontrar en tus alas el consuelo 

para los que han sufrido iniquidad.

¡Oh, quetzal, eres perla incandescente,

eres dios, jeroglífico y serpiente!


Fecha: 10/04/2014

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2013



Tecún Umán

El bosque en su fiesta recuerda a Tecún 

con alma aguerrida y con fuerza indiana,

con la sinfonía del quetzal y el tun,

con la voz brillante de cada mañana,

y la marimba cual jilguero,

le regala su canto al guerrero 

en el alba del veinte de febrero.


Aquel adalid con fuerza silvestre

llevaba en sus venas ríos de valor,

llevaba su tierra de cariz campestre

y la proclamaba con patrio fervor.

Cuando en su tierra vio al tirano

demostró su valor sobrehumano

y su astucia de fuerte pretoriano.


Tuvo en su alma pura amor por la tierra,

valentía eterna y fidelidad;

con resignación declaró la guerra 

para defender nuestra libertad;

dejó correr por sus caminos

el corcel de los sueños divinos

que guían a los viejos peregrinos.


Un pétreo relámpago opacó sus soles,

una lanza fiera eclipsó su vida;

germinaron pueblos de hombres españoles 

en donde los mayas tuvieron guarida.

Murió luchando por su imperio,

intentando entender el misterio 

por el que vio sangrar a su hemisferio.


Era el gran Tecún un príncipe fuerte,

un árbol lozano inmune al otoño,

paladín eterno sin miedo a la muerte,

del Imperio Maya estoico retoño,

insuperable monumento 

de valor que, llegado el momento,

supo sobreponerse al sufrimiento.


Por eso, Tecún, deseo cantarte,

decirte que admiro tu valor indiano,

que en tu tierra verde no podrán borrarte

porque están latentes tu lanza y tu mano

al ver el pecho del quetzal 

con el rojo brillante y triunfal

que recuerda tu sangre celestial.


Te recordaremos sempiternamente

y obtendremos fuerza de tu remembranza,

si se acerca alguien de manera hiriente 

matando a tus hijos con impía lanza:

en el plumaje del quetzal,

en tu raza feroz e inmemorial,

¡te encontraremos, héroe nacional!


Fecha: 17/03/2015

Estructura: Pavana 

Pablo Bejarano en 2015




Himno a la marimba

Un desfile de teclas canoras

con su trino sutil de guarimba

son el alma de nuestra marimba,

¡oh sublime instrumento chapín!


Continente de hormigo encantado

que proclamas amor y civismo,

eres nuestro mayor atavismo

y tu canto no tiene confín.


Eres nuestro mayor atavismo

y tu canto no tiene confín;

son tus notas el mar y el abismo

y conviertes tu voz en jardín.


Oh, marimba de sangre silvestre,

sinfonía de son sempiterno,

es tu canto llovizna de invierno,

tus arpegios veranos en flor.


En tu sierra de teclas morenas

el espíritu maya descansa

y en tus notas está la esperanza

que armoniza la paz y el amor.


Y en tus notas está la esperanza

que armoniza la paz y el amor,

¡oh, marimba, perínclita usanza,

te rendimos civismo y fervor!


¡Oh marimba, oh hermoso instrumento!,

en tus teclas está Guatemala,

tienes sangre sutil de mengala,

primavera también en tu voz.


Tienes alma bucólica y pura,

corazón de maíz encantado,

un complejo de trino sagrado

en la tierra bendita de Dios.


Un complejo de trino sagrado

en la tierra bendita de Dios.

¡Oh, jilguero de hormigo hechizado,

nunca calles tu límpida voz!


¡Oh marimba, preciosa marimba!,

ojalá que resuene tu canto

para siempre y que todo tu encanto

sea prócer veraz de lealtad.


Ojalá todo el mundo se admire

con tu estirpe de reina campera

y el país que nos da primavera

se conmueva al oír tu beldad.


Y el país que nos da primavera

se conmueva al oír tu beldad,

y también, como nuestra bandera,

seas símbolo de libertad.


Fecha: 06/02/2015

Estructura: Himno 

Pablo Bejarano en 2015



La Antigua Guatemala

Antigua, amada mía, tú que has visto mi cuita,

debes mirar también mi inmenso amor por ti,

este asombro infinito que me invade y agita

cuando veo tus rosas de color carmesí.


Cuántas veces he andado por tus calles de piedra

retozando al arqueólogo entre prístinos templos,

apoyando mis sueños en paredes con hiedra

y siguiendo en cuaresma tus benditos ejemplos.


Cuántas veces anduve orbitando tus plazas,

admirando tus arcos con miradas absortas,

los antiguos tejados de tus eternas casas

y el pasar de los años que retas y soportas.


Cuántas veces anduve en un viejo convento

admirando las fuentes que relatan historias,

mirando los volcanes que secuestran mi aliento

y siempre me confiesan un poco de tus glorias.


Antigua, amada mía, cómo no voy a amarte,

si yo nací en ti con un alma barroca,

si siempre mi paisaje lo he encontrado en tu arte

y tu nombre sagrado se acurruca en mi boca.


Antigua, amada mía, ¡oasis colonial!,

llevaré siempre en mí tus cuentos y leyendas,

tu vieja arquitectura de bellleza ancestral,

tus templos antiquísimos, tus rosas estupendas.


Antigua, amada mía, es preciso que sepas

que vives en mis ojos y en mi verso barroco

y admiro tu metrópolis, tus riachuelos y estepas

y cuando estoy lejano noche a noche te evoco.


Antigua, amada mía; Antigua, bella Antigua,

mi amor será perpetuo como tu arquitectura,

porque eres, cuna mía, la que siempre atestigua 

este amor infinito que ante todo perdura.


Fecha: 31/03/2015

Estructura: Serventesio alejandrino 

Pablo Bejarano en 2016



Amatitlán

Cuando empezaba a conformarse el mundo,

Dios hizo, con sus manos de pintor,

un paisaje erizado de fulgor

llamado Amatitlán. De lo profundo


de sus aguas, sus cerros y boscajes,

emerge la silueta del Pacaya

con su aspecto de tórrida atalaya

para apuñalar todos los celajes.


La mezcla de lo azul y lo cetrino

que se duerme entre el lago y las montañas 

construye asombro en cada peregrino


que ha venido de lejos a observar

cómo guarda la tierra en sus entrañas

un fragmento esporádico de mar.


Y después fue adornado con la gente

y con la magia del funicular,

donde el turista sube a divisar

el color de esperanza y mar ardiente.


Edificaron en su antigua vera

el hermoso Castillo de Dorión,

para brindarle al vate inspiración

con la Edad Media y con la primavera.


Entonces pudo verse sobre el lago

un madrigal de rima consonante,

hoy malherido por el mal aciago


que a sus bellas ondinas aniquila;

por eso, hermanos, es preponderante

conservar lo que aprecia la pupila.


Desde ahí puede verse la hermosura

de la verde Laguna de Calderas

que, en su acuático aljófar de quimeras,

lleva la poesía y la ternura,


lleva el numen de cada peregrino,

de mi mente y mi mano de trovero,

y se hunde en el largo derrotero

del poema y su rítmico destino.


Y podemos mirar la tradición

cuando en el lago va el Niño de Atocha

derramando su paz y bendición


en todos los que buscan, con la fe,

encaminar su alma por la trocha

en donde alguna vez caminaré.


Amatitlán es gloria y paraíso,

es cuna de crepúsculos dorados

y deja nuestros ojos extasiados

cuando el viento da vuelta en su carrizo.


Su volcán es eterno centinela

de jóvenes, de niños y de viejos

y en su rostro se tienden los reflejos

del crepúsculo suave y su acuarela.


Sus ocasos son bella orfebrería

acostada en los cúmulos viadores

y sus mañanas son de poesía,


sus noches un resumen estelar

y sus aguas el llanto de las flores

que tienen la fortuna de llorar.


La procesión que va sobre las olas

siembra ilusiones en su itinerario

y le brinda sonidos al breviario

de las personas que se sienten solas,


va sembrando milagros en las almas

de su pueblo y de toda la nación

y la gente demuestra devoción

dibujando un capullo con sus palmas.


Amatitlán es gloria y es edén,

es la obra maestra de Natura,

resplandece al compás de su vaivén,


el vaivén que tomó de los follajes

y es la danza premiosa que perdura

coqueteándole a todos los celajes...


Amatitlán, no existen adjetivos

para expresar la magna excelsitud

que se desborda como inmenso alud

de paisajes hermosos y festivos,


y no existe poema lisonjero

que logre darle rima a tu hermosura,

porque resulta poca la ternura

que pudiera mostrarnos el trovero


cuando se trata de escribir por ti.

En tu paisaje glauco se condensa

el vuelo pertinaz del colibrí,


los parajes que mira el azacuán,

el universo y su extensión inmensa,

porque eres un crisol, Amatitlán.


Fecha: 19/02/2014

Estructura: Soneto de cuartetos independientes 

Pablo Bejarano en 2016
Lago de Amatitlán, Guatemala


Ayutla

En el umbral del universo azteca,

en el ocaso del planeta maya,

Dios inspecciona desde su atalaya

la más grande beldad guatemalteca.


En la vera del diáfano Suchiate

que reptando disgrega dos países,

un paraje de prístinos matices

acrecienta la ráfaga del vate.


En San Marcos se encuentra adormecida

y lleva el nombre de Tecún Umán

esta ciudad de gente conmovida.


Es un lugar de ocasos carmesí,

un reino con mañanas de azafrán

que embriaga, con dulzura, al colibrí.


El Naranjo da ósculos fluviales

al encanto de Ayutla en la frontera,

¡oh orgullo de la Eterna Primavera

que posee embelesos siderales!


La falange de fúlgidos luceros

que ha sido comandada por la luna,

constela cada noche la comuna

poblada por encantos lisonjeros.


Es Ayutla la puerta a la nación,

un pedazo de edén en este mundo,

la simiente sutil de mi ilusión.


Es Ayutla un océano de cristal

y posee el encanto rubicundo

de algún ecosistema celestial.


El nombre del caudillo nacional

corona su preciosa cabecera,

defiende a Guatemala en la frontera

con vigor aguerrido y ancestral.


Su nombre es el sumario de la historia

que dejara el pasado con la lid

donde murió el intrépido adalid

que su nación eterizó con gloria.


Es Ayutla la bella remembranza

del más bello y acérrimo guerrero

que sembrara en su tierra la esperanza.


Aquel que se enfrentara con la suerte

para hacer en nosotros hacedero

un camino mejor hacia la muerte.


Después del español y su perjuicio

la nombraron Ayutla por los motes

que indicaban que para los ayotes

poseía agro ubérrimo y propicio.


Ayutla es el pontón que cohesiona

el numen, el poema y la ilusión,

es Ayutla la pétrea inspiración

que todos mis renglones impresiona.


Es Ayutla el aljófar eminente

que alumbra cada noche y cada día

con todo su esplendor incandescente.


Es Ayutla el edénico aposento,

la musa con que muere mi elegía

y sube mi poema al firmamento.


Andar enteramente en el planeta,

caminar en Mompós o en Barcelona,

no es lo que me fascina y me emociona,

no es lo que me convierte en un poeta.


Porque en cada momento desearía

caminar hacia Ayutla inmaculada

y palpar esa tierra embalsamada

por cascadas de amor y de ambrosía.


Con nada es asequible cotejar

la beldad que en Ayutla se vislumbra

y es capaz de hacer poco cielo y mar.


Ayutla es un titánico diamante,

sol que disipa toda la penumbra

y me asesina cuando estoy distante.


Fecha: 05/01/2014

Estructura: Soneto de cuartetos independientes 

Premio: Segundo lugar en los Juegos Florales de Ayutla, San Marcos, 2024

Pablo Bejarano en 2024,
Acto de premiación en Ayutla, San Marcos,
Aparecen en la foto,  de izquierda a derecha:
Ronald Roduel Pérez García,
Pablo Bejarano, 
Fidel Flores y
Arístides Bejarano 



Ciudad Vieja

Ciudad Vieja, en el rastro de tu historia

se esconde la verdad de Guatemala,

y en el volcán que viste de mengala

el eco recurrente de tu gloria.


Las nubes se adormecen con su albura

sobre el templo de rostro inmaculado,

y el viento que camina desbocado

acaricia tu regia arquitectura.


Si admiro tu corona de volcanes

siento cómo galopan en mis venas

los versos que jamás serán inanes.


Siento cómo, en el cráter de mis dedos,

van naciendo metáforas serenas

que nunca utilizaron los aedos.


En tus cerros, parchados por las siembras,

germina diariamente la hermosura,

y en las noches de amor y de ternura,

el triunfo de “tus machos y tus hembras”.


Por tus campos de verde inacabable

se transforma el sudor del campesino

en río que galopa peregrino

como siguiendo un mar inalcanzable.


Extasiado por verte, cada día,

siento cómo en los prados de mi mente,

va creciendo una flor de poesía,


y cómo en el turpial de mi garganta

cobra vida un poema refulgente

que al salir se eterniza y se agiganta.


Oh, ciudad peregrina de los años,

constructora de asombro en nuestros ojos,

no consiguió el pasado y sus despojos

desvanecer la gloria de tu antaño.


No ha podido el silencio más profundo

enmudecer la voz de tus tambores

que anuncian, arropados por olores,

el paso de un cortejo pudibundo.


No podrá ni París ni Barcelona

deslucir la prosapia colonial

que en tus muros antiguos se aprisiona.


Y no podrá la danza de los sismos

destrozar, de tu templo angelical,

la gloria, con sus nuevos cataclismos.


Oh Ciudad Vieja, prístina ciudad,

cómo no amar tus grandes tradiciones

si en tu feria y tus bellas procesiones

respiramos amor y santidad,


si al recitar los veinticuatro diablos

nos dejan enseñanzas perdurables,

y miramos efigies venerables

oyendo al feligrés, en sus retablos.


Ciudad Vieja, recuerdo permanente,

quiero hacerte un poema que sea digno

de ti y tu arquitectura sorprendente,


que diga lo que siento cuando veo

tu templo inmaculado y me persigno

pensando en el creyente y el ateo.


Mi ciudad de pretéritas usanzas,

mi terruño con calles de ajedrez,

mi existencia de antes y después,

mi oasis oscilante, por sus dazas.


Oh mi vieja ciudad, mi Ciudad Vieja,

adorno del quetzal adormecido

que teje con barrancos su vestido

en que el celaje entero se refleja.


Deseo dibujarte en mi canción

con tus bailes de diablos y venados

y con tu Inmaculada Concepción.


Porque también soy hijo de Hunapú,

porque observo en mis párpados cerrados

la misma historia que divisas tú.


Fecha: No registrada

Estructura: Soneto de cuartetos independientes 

Premio: Primer lugar, juegos florales estudiantiles de Ciudad Vieja, 2025.

Pablo Bejarano en 2020
Parque Central de Ciudad Vieja 


Guatemala I

¡Salve, patria querida; salve, mi Guatemala!

Deseo que tu nombre vaya henchido de paz

junto a la libertad que no muere jamás

y vuela cual quetzal en la más alta escala.


Quiero hacer en tu nombre poéticas empresas

y defenderte siempre de internos enemigos,

donde sean mis versos los únicos testigos

de tus días de tedio, de llanto y de tristeza.


Deseo disipar la maldad que te abruma,

borrarla eternamente de todos tus recuerdos,

y tu paisaje, así, quede libre de bruma.


Deseo enviar mi luz al manto tenebroso

que ofusca tu belleza con tiranos y lerdos,

para mirar tu cuerpo de nuevo fulguroso.


Deseo, Guatemala, mi Guatemala amada,

curarte las tristezas del pobre corazón,

decir que malherida está mi inspiración

por ver sobre tu tierra la paz desbaratada.


Deseo, Guatemala, pelear como el guerrero

que la tristeza ajena le duele como suya,

y decirte "yo soy el soñador que arrulla

tu alegría en su pluma de quetzal y trovero".


Quiero decirte, Patria, que veo en tu bandera

una nube partiendo el celaje azulino,

sirviendo de corona para tu primavera.


Quiero decirte, Patria, que estás en mi pasado,

estás en mi presente y estás en mi destino

como huella de amor que se ha petrificado.


Tienes en tus volcanes la fuerza natural

que nos hace luchar, con todo nuestro empeño,

por alcanzar la gloria de realizar un sueño

libertario y volátil, como el verde quetzal.


Tienes en tu horizonte, distante y quebrantado,

la eternidad que calma la sed de mis retinas

y la fuerza incansable de manos campesinas

trabajando tu campo ubérrimo y sagrado.


En el cielo poblando tu zigzagueante mapa

un millar de banderas, en noble procesión,

venerando el septiembre que ya no se agazapa.


Posees en tus mares las olas de belleza

que llevan en su lomo toda la inspiración

de los bardos que cantan con profusa destreza.


Tus hermosas pirámides nos relatan la historia

extasiante y gloriosa de tu bello pasado,

y en tus piedras grisáceas y en tu muro tallado

podemos recordar tu esplendor y tu gloria.


En tus verdes y grandes y frescas cordilleras

que serpentean libres en tu espalda sutil,

es posible observar el perfecto perfil

que han tallado los siglos y han tallado las eras.


En tus pueblos, derroche de ocasos y güipiles,

que han sido coloreados con la hermosa pintura

de millones de flores y sufridos textiles,


veo, patria querida, mi verso alejandrino,

mi rima consonante y la blanca escultura

que adorna la mirada del viejo peregrino.


La rosa de mi musa pienso despetalar

para luego tejer un collar de palabras

que se pose en las piedras donde miras y labras

las estelas que son aptas para admirar.


Me llevaré el encanto del quetzal y los ríos

que recorren tu cuerpo armados de belleza, 

tomaré de tus aves su trino y su pureza

y gastaré mis ojos mirando tus estíos.


De tu ceiba hurtaré sus brazos y su arte

para abrazar el viento con idilio frondoso,

para abrazarte fuerte y nunca más soltarte,


y hurtaré del teclado de la vieja marimba,

el sonido silvestre, alegre y melodioso,

que ponga en tus oídos la voz de la guarimba.


Guatemala, planeta de encanto y de fortuna,

que anidas en el pecho del jilguero terrestre,

quiero ver la galaxia de tu encanto silvestre

retratando en su faz el rostro de la luna.


Guatemala, reflejo del Edén en la tierra,

que duermes en la bella corona de naciones,

quiero escuchar por siempre el río de canciones

nacido de lo verde y lo alto de tu sierra.


Guatemala, poema sin versos y con playas,

deseo recitar los versos de tus mares,

las rimas silenciosas de tus estelas mayas.


Oh, Guatemala, amor eterno de mi vida,

vida que hace perpetuo mi amor sin avatares,

te quiero con la anchura del verso sin medida.


Te quiero con la fuerza del valiente Tecún,

adalid eminente, adalid aguerrido,

te quiero con el verde y profundo sonido

de la cueva portátil que tiene adentro el tun.


Con la húmeda fe que alambica el invierno

y anuncia la Cuaresma y la Semana Santa,

te quiero de Iximché a Tikal y a la Danta,

de La Antigua barroca, al lago sempiterno.


Porque eres, Guatemala, perla de primavera,

la sucursal del cielo en el centro del mundo

y un madrigal escrito con voz de cordillera,


un prisma que destella fulgores y matices,

por eso entonaré con mi timbre jocundo

el canto ahora escrito, raíz de mis raíces.


Te ofrezco, Guatemala, mi poema campero

que adormece en sus letras el pesar melancólico

que padece tu pueblo de espíritu bucólico

cuando siembra y cosecha fiascos para su esmero.


Te ofrezco, Guatemala, mi numen, mi poema

y todas las metáforas que alaban a Natura, 

por haber colocado en tu suave figura

un soneto boscoso, grafema por grafema.


Te doy todos mis versos para que los coloques

donde pones los versos, regalos de tu hijo,

te doy mis ojos tristes para que te desboques


con toda tu belleza en ellos, patria mía;

te regalo mi vida, te doy mi regocijo,

tu nombre convertido en magia y poesía.


Fecha: 24/09/2014

Estructura: Soneto alejandrino

Premio: Segundo lugar en los Juegos Florales de Estanzuela, Zacapa, 2019

Poeta Pablo Bejarano
Pablo Bejarano en 2015,
Sumpango, Sacatepéquez. 


Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...