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Coincidencia

Cuando acabe el camino de la vida

y recuerde tu rostro inmaculado;

mis ojos que sangraban como herida

y el sueño amargo nunca realizado;


cuando llegue el final de la existencia

y recuerde que nunca me quisiste

y tuve que vivir con la sentencia

de ser un hombre solitario y triste;


cuando esté frente a frente con la muerte

destinado a caer en la penumbra

y no me sienta más un hombre fuerte

sabiendo que el ensueño no me alumbra;


la noche en que mi último suspiro

quiebre el viento y se pierda en las estrellas

y recuerde tus ojos de zafiro

y mis cartas perdidas en botellas,


habré de recordar que tu quimera

aspiraba a otro amor que no era el mío,

que tus brazos buscaban primavera

y yo vestí mis ósculos de estío,


y sin embargo, iré feliz al cielo

porque acaso es mejor pasar la vida

luchando hasta el final por un anhelo

que saber la quimerea ya cumplida.


Cuando el día se marche de mis ojos

y el único horizonte sea obscuro,

cuando sean los árboles cerrojos

para el tálamo gris de mi futuro,


recordaré el dolor, y sin embargo,

sonriendo en el final de mi existencia,

diré que aunque el camino ha sido amargo

me gusta nuestra extraña coincidencia.


Fecha: 29/08/2017

Estructura: serventesio 

Libro: La resurrección del verso

Pablo Bejarano en 2017.




El libro

Todo empezó en murales milenarios

y fue evolucionando con la historia:

las páginas llenábanse de gloria

con la forma de rollos emisarios.


Luego fue cada folio colocado

uno encima del otro dando vida

a un lugar sutil en el que anida

todo el conocimiento encuadernado.


Las materias, las artes y las ciencias

encontraron un nido sempiterno

en la forma del libro y del cuaderno

para que descansaran sus herencias.


Los griegos, los egipcios y los mayas

también tuvieron su versión del libro,

obras sublimes con las que equilibro

frente a esta ignorancia mis batallas.


El Popol vuh, La Biblia y los Puranas

santifican su forma donde sea.

Torotumbo, el Quijote, la Odisea

enaltecen sus formas puritanas.


Ya Borges en su eclipse ha imaginado

el Edén con cariz de biblioteca,

pues presentía en la “penumbra hueca”

que el Edén es un libro eternizado...


Aunque perdió diversos ejemplares

en el incendio atroz de Alejandría,

construyéndolo siguen día a día

las manos de cuentistas y juglares.


Garcilaso, Cervantes y Virgilio

le confiaron al libro en su mixtura

el polen sacrosanto de cultura

que erigía, con penas, un exilio.


La Divina comedia y El amor

en los tiempos del cólera son de esos

innumerables nombres y sucesos

que marcaron al libro difusor.


Y muchos manuscritos que no vieron

los ojos del lector ni la editora

son la parte del libro que decora

incógnitas que nunca se rompieron.


¡Quién fuera como el libro que nos cuenta

con su negro archipiélago dolores,

tragedias, odiseas y colores,

macondos rebosantes de tormenta!


¡Quién fuera como el libro, amigo mío,

que por siglos añeja a la escritura!

¡Quién fuera como el libro que perdura

después del comején y del hastío!


Cuando las alas abre a la mirada

mundos desconocidos se aproximan

con palabras versátiles que riman

y prosa que se muestra inmaculada.


Cuando cierra las puertas al olvido

en la librera sueña con fervor

que las manos curiosas del lector

abran su continente estremecido.


El hombre muere, y sin embargo, queda

en un libro la voz de su latido,

ya sea porque ha escrito o ha leído

una historia en sus páginas de seda.


Atlas, constelaciones, florilegios,

aforismos, pinturas, ecuaciones,

historia, logaritmos y canciones

han poblado sus folios albos, regios.


Y siempre consiguió satisfacer

el gusto de los ojos más curiosos.

Sus páginas son brazos venturosos

que abrazan la grandeza del saber.


Sus pájaros impresos en la albura

consuelan con su vuelo el corazón

que late con la fuerza de un ciclón

y muere por la falta de ternura.


Las noches nos parecen más amenas

rozando con miradas entusiastas

el manjar que dormita entre las pastas

de un libro que nos trae cosas buenas.


Los misterios más grandes del planeta,

la más intensa y fiel filosofía,

los mapas que nos da la astronomía,

el canto y el dolor de algún poeta,


los conocí por libros y epistolios.

!Qué invento más precioso de la idea,

hacer de la cultura una presea

con un lomo, dos pastas y mil folios!


¡Qué manera elegante de estibar

pensamientos, ideales y conceptos,

de ganar por el mundo mil adeptos

sedientos de leer y de estudiar!


No, no importa su génesis sagrado,

sus edades y menos su volumen,

solo importan los signos que en cardumen

nos nutren y enriquecen a su lado.


Bendita la creación por la que vibro

al deslizar mis ojos por su faz.

Bendita la creación más eficaz

que hemos nombrado con amor el "libro".


Fecha: 02/11/2016

Estructura: Cuarteto 

Libro: La resurrección del verso 

Pablo Bejarano en 2019.


Amor delincuente

Me adueñé de su boca aunque tenía dueño,

pero ella se adueñó de mi efímero ensueño.


Yo no puedo aceptar que le llamen delito

al amor que florece sobre un amor marchito.


Tenía dueño, es cierto, mas no tenía amor

y en mis labios borró su llanto y su dolor.


Y si algunas estrellas tienen muchos planetas,

¿por qué no dejar que ella tenga varios poetas?


Yo preferí anclar en su playa poblada

que andar a la deriva con mi alma abandonada.


Y ella me dio consuelo con sus olas benditas,

obedeciendo el que vi en las margaritas.


Ella dividió en dos su hermoso corazón

y en ambos hemisferios colocó su pasión.


Aún no entiendo cómo los besos del pecado

me dejaron feliz, tranquilo, enamorado.


¿Será porque los ríos se deslizan mejor

en cauces subterráneos que ocultan su fragor?


Ella tenía dueño y boca prohibida

y sin embargo ella gobernaba mi vida.


Era también el fruto del árbol del Edén.

Yo era su adán y ella la eva de mi harén.


Yo no sé si es delito el amor compartido,

si es pecado tener dos aves en un nido.


Solo sé que en sus brazos hallé mi paraíso,

y en la lluvia  su pelo tenue, diáfano y liso.


¿Y por qué condenarla por compartir su amor

si es tétrico el jardín con una sola flor?


¿Desde cuándo la mar recibe sólo un río

y el sol nos da su luz tan solo en un estío?


Su belleza es tan grande como el cielo y el mar

y en dos almas sembró la simiente de amar.


Por eso yo no puedo decir que estoy contrito

por viajar en sus besos al placer infinito.


Aunque éramos amantes ya no existía el mundo

al quedar sumergidos en nuestro amor profundo.


El sabor clandestino de todos nuestros besos

nos hacía viajeros aunque estábamos presos.


Y aunque ella decidiera sacarme de su vida,

ya nunca más podría cicatrizar la herida,


pues cuando se desarma algún rompecabezas

al rearmarlo ya no quedan firmes las piezas.


Era la estrella ajena en mi cosmos vacío,

y yo el riachuelo intruso en cauce de otro río.


Éramos delincuentes en la ley del amor,

pero el delito es bello si es del campo y la flor.


Sin embargo la amaba y le era siempre fiel,

aunque pasara todos los inviernos con él.


Yo la amaba y no sé si ella me amaba a mí,

si la flor con el viento comparte al colibrí.


Era un amor arcano nacido en lo furtivo

y por bello y oculto resultaba nocivo.


Era un amor manchado por un dolor ajeno,

mas por ser de diamante se salvaba del cieno.


Ella ha sido inocente en este amor inviable,

donde mi corazón es único culpable.


Fecha: 29/09/2015

Estructura: Pareado francés 

Libro: La resurrección del verso 

Pablo Bejarano en 2017.
Salcajá, Quetzaltenango.



Querido diario

Hola, querido diario. Deseo revelar

mi invierno y mi tristeza, mis fiascos y mi ensueño,

mi deseo febril por ahogarme en la mar

cuando veo su boca con sonrisas sin dueño.

¡Ah, mi querido diario!, ¿cómo dejar de amar

a la sutil princesa de arco iris risueño,

si eclipsa mi cordura con los rayos de sol

que enmarcan sus fanales igual que al girasol?


Si hoy ella conociera este amor solitario

moriría el misterio de mis tristes sonrisas,

ya no haría collares con el abecedario

ni habría citas breves ni tertulias concisas,

y me sería poco combinar un glosario

para explicar por qué en mis ojos hay brisas,

para explicar por qué suspirando diviso

en su cuerpo sublime un carnal paraíso.


Es mejor que en tus páginas desemboque mi río

para no oír preguntas carentes de respuesta,

para no divisar cuando llegue el estío

mis brazos sin quimeras y su mirada enhiesta,

es mejor que en tus páginas deje ya el desvarío

del corazón ajado que no se reforesta

para vivir amando solamente en secreto

a ese sol fugaz, a ese lirio escueto.


No sé cómo decirle que es ella mi paisaje

y el agua cristalina corriendo por mis venas,

no sé cómo decirle que al mirar el celaje

también veo su rostro y sus lunas serenas,

no sé cómo decirle que ella forma el tatuaje

en mis ilusos párpados, que agiganta mis penas,

me diluvia los ojos, encienden mis idilios

y es mi tema constante en todos los concilios.


Perdón si ya te asedio con este amor estulto

que es como un triste río huérfano de caudal,

pero muy a pesar de su nocivo insulto

yo continúo viéndola como un ser celestial

y en mis sueños su pecho cada noche yo ausculto

para poder oír un teamo inmemorial

en todos los latidos de su buen corazón,

en todo el continente de su burilasión.


Bien sabes que en las noches la busco en las estrellas

y también cada día la busco en el ocaso,

bien sabes que camino siempre en pos de sus huellas

en busca del edén oculto en su regazo,

porque a ti te he contado que observo en sus centellas

amaneceres negros y versos del parnaso,

porque a ti te he descrito el astro en su mejilla

que si está sonrojado asombra y maravilla.


Ya tapicé tus folios con días de tristeza

dejando en ti el amor que se irá algún día,

ya dibujé con letras su profusa belleza

en todos los solares de tu alba geografía,

y es muy triste pensar que al cumplir la proeza

de conquistar sus perlas con esta poesía

yo deberé plasmar en folios otro diario

la sutil alegría de un nuevo aniversario,


mas tú siempre serás mi eterno confidente,

quien me vio naufragando en océanos de olvido,

porque sólo tú sabes mi falta de aliciente

para darle sonrisas a mi lirio caído,

porque sólo tú sabes que ella vive en mi mente

como sol de belleza rutilando en su nido,

porque a ti te conté mi sueño solitario,

y mi eterna tristeza, ¡oh, mi querido diario!


Fecha: 20/03/2015

Estructura: Octava real alejandrina

Libro: La resurrección del verso

Pablo Bejarano en 2013.


Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...