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Nostalgia contra orgullo

Nostalgia contra orgullo es la peor de las guerras.

Querer y echar de menos va dañando la vida,

si anhelas su regreso y orgulloso te aferras

al odio despiadado que nació por tu herida;


si quieres escapar a otras lunas o tierras

buscando, en otro lado, la paz que está perdida 

y te sigue el dolor hacia donde te encierras

e intentas olvidar esa historia fallida.


Al final el orgullo se doblega sumiso

ante toda nostalgia que nos causa dolor,

si vivimos pensando en quien nunca nos quiso.


...y muere nuestro orgullo con todo su esplendor,

mas no hay nubes que empañen a nuestro paraíso,

si al morir el orgullo ya no existe el amor...


Fecha: 28/12/2015

Estructura: Soneto alejandrino 

Pablo Bejarano en 2019.


Reflejos

Amor, no creas nunca lo que dicen mis ojos

si muestran el reflejo de mi mundo interior;

puede ser que te muestren un corazón de flor

y yo en realidad tenga el alma hecha de abrojos.


Mujer, no creas nunca en la voz del reflejo

que muestra paraísos y un sentimiento fuerte,

porque todo reflejo con tiranía invierte

lo que sucede, así, como lo hace el espejo...


Acaso yo recuerde un amorío en Roma

y tú creas que pienso en tu amor y mi amor

como piensa el alpiste en su amada paloma.


Amor, no creas nunca lo que dicen mis ojos,

solo cree en mi boca hecha de preticor 

murmurando en el viento que ama tus labios rojos.


Fecha: 20/07/2015

Estructura: Soneto alejandrino 

Pablo Bejarano en 2013.


Calle de amores

Cuando te vi pasar en la Calle de Amores

un desfile de sueños galopó por mis venas

y creé con mis rimas un racimo de flores

para adornar tu vida de ángel y sirena.


Ibas por esa calle destellando fulgores

con tus labios, tus ojos, como la luna llena,

y liberaste mi alma de todos sus dolores

cuando atracaste en mí con tu mirada buena.


Ibas por mis retinas como eterno retrato,

rompiendo mis esquemas y mis leyes viriles

con todos tus caminos y tu espíritu grato.


Pernaneciste en mí demasiados abriles,

tantos que yo no sé si aún era sensato

o estaba en un eclipse de quimeras febriles.


Fecha: 16/04/2015

Estructura: Soneto alejandrino

Pablo Bejarano en 2016.


Romeo sin Julieta

Esos fanales tuyos que parecen planetas,

esa boca de flor y sus dos hemisferios,

el bello corazón latiendo con dicterios,

las manos que cautivan la voz de los poetas,


ese cabello negro imitando cometas,

esas manos sutiles plagadas de misterios,

los suspiros venciendo mi orgullo y sus imperios,

la mirada que imanta a los anacoretas,


esos brazos perfectos que no me dan abrazos,

las quimeras de amor en donde yo no habito,

esas altas pestañas soñadas para ocasos,


este siempreteextraño que talla mis fracasos,

el brillante futuro donde todo está escrito

y no enviará Cupido hacia ti sus flechazos.


Esas blancas montañas que cruzan mi delirio,

esa límpida piel como sangre de invierno,

esos ósculos falsos que al pasar son infierno,

esos sueños distantes labrando mi martirio,


ese vaivén sensual que se volvió mi cirio,

esos ojos buscando mi voz en el cuaderno,

los volcanes posados en tu corpiño tierno,

los labios que copiaron su figura del lirio,


esa curva escabrosa que forma tu cintura,

esos cometas negros enmarcando tus ojos,

esos muslos ebúrneos de bella arquitectura,


ese río perfecto con caudal de ternura,

el abismo sublime de tus pétalos rojos,

esa nívea sonrisa de feliz catadura.


Estos dedos que cuentan sílabas en tu honor,

esas mejillas suaves pintadas con sonrojo,

la amarga margarita que por tu amor deshojo,

las columnas mostrando tu risa y su fulgor,


la perfección que tienes fomentando mi amor,

este sueño imposible punzante como abrojo,

esta pandemia triste que se lleva mi antojo,

esta acre soledad y mi terco dolor,


el ignoto ladrón de tu alma y tu suspiro,

las mariposas leves que no vuelan en ti,

las noches apagadas donde lloro y deliro,


la posible inocencia en la que yo me inspiro,

los poemas inéditos de verso baladí,

el caudal de tristeza que en tus lágrimas miro.


Este diario de amor que te asila en sus folios,

este triste Romeo que no tiene Julieta,

esos ósculos blandos convertidos en meta,

los sueños donde hace, la realidad, expolios,


las letras infinitas haciendo monopolios

en las páginas blancas que piden tu silueta,

los enigmas en ti por los que soy poeta,

los latidos que son tus cunas y mis solios,


esta cita de amigos que aumenta mi avidez,

esos tenues oteros debajo de tu espalda,

ese espíritu bueno manando candidez,


esa ambigua amalgama de experiencia y niñez,

tu estirpe de princesa sin ocupar guirnalda,

la albura inmaculada que gobierna tu tez.


Esos ojos y labios, ese negro cabello,

estos sueños nefastos, esta cruel soledad,

esas altas caderas, tu hermosa libertad,

estos versos cupídicos de trovador plebeyo,


esas pecas de ocaso y su rojo destello,

este ser camelado, esta triste amistad,

este oleaje en las manos, mi terrible ansiedad,

esta asidua memoria, este adiós sin resuello.


Tengo muchos motivios para amar tu grandeza

y profusas razones para emprender tu olvido:

el júbilo de verte, sin verte la tristeza.


Tengo muchas razones para amar tu belleza

y mil para borrar tus desaires bandidos,

pero millones para decirte: “mi princesa”.


Fecha: 31/01/2015

Estructura: Soneto alejandrino 

Pablo Bejarano en 2015




Guatemala I

¡Salve, patria querida; salve, mi Guatemala!

Deseo que tu nombre vaya henchido de paz

junto a la libertad que no muere jamás

y vuela cual quetzal en la más alta escala.


Quiero hacer en tu nombre poéticas empresas

y defenderte siempre de internos enemigos,

donde sean mis versos los únicos testigos

de tus días de tedio, de llanto y de tristeza.


Deseo disipar la maldad que te abruma,

borrarla eternamente de todos tus recuerdos,

y tu paisaje, así, quede libre de bruma.


Deseo enviar mi luz al manto tenebroso

que ofusca tu belleza con tiranos y lerdos,

para mirar tu cuerpo de nuevo fulguroso.


Deseo, Guatemala, mi Guatemala amada,

curarte las tristezas del pobre corazón,

decir que malherida está mi inspiración

por ver sobre tu tierra la paz desbaratada.


Deseo, Guatemala, pelear como el guerrero

que la tristeza ajena le duele como suya,

y decirte "yo soy el soñador que arrulla

tu alegría en su pluma de quetzal y trovero".


Quiero decirte, Patria, que veo en tu bandera

una nube partiendo el celaje azulino,

sirviendo de corona para tu primavera.


Quiero decirte, Patria, que estás en mi pasado,

estás en mi presente y estás en mi destino

como huella de amor que se ha petrificado.


Tienes en tus volcanes la fuerza natural

que nos hace luchar, con todo nuestro empeño,

por alcanzar la gloria de realizar un sueño

libertario y volátil, como el verde quetzal.


Tienes en tu horizonte, distante y quebrantado,

la eternidad que calma la sed de mis retinas

y la fuerza incansable de manos campesinas

trabajando tu campo ubérrimo y sagrado.


En el cielo poblando tu zigzagueante mapa

un millar de banderas, en noble procesión,

venerando el septiembre que ya no se agazapa.


Posees en tus mares las olas de belleza

que llevan en su lomo toda la inspiración

de los bardos que cantan con profusa destreza.


Tus hermosas pirámides nos relatan la historia

extasiante y gloriosa de tu bello pasado,

y en tus piedras grisáceas y en tu muro tallado

podemos recordar tu esplendor y tu gloria.


En tus verdes y grandes y frescas cordilleras

que serpentean libres en tu espalda sutil,

es posible observar el perfecto perfil

que han tallado los siglos y han tallado las eras.


En tus pueblos, derroche de ocasos y güipiles,

que han sido coloreados con la hermosa pintura

de millones de flores y sufridos textiles,


veo, patria querida, mi verso alejandrino,

mi rima consonante y la blanca escultura

que adorna la mirada del viejo peregrino.


La rosa de mi musa pienso despetalar

para luego tejer un collar de palabras

que se pose en las piedras donde miras y labras

las estelas que son aptas para admirar.


Me llevaré el encanto del quetzal y los ríos

que recorren tu cuerpo armados de belleza, 

tomaré de tus aves su trino y su pureza

y gastaré mis ojos mirando tus estíos.


De tu ceiba hurtaré sus brazos y su arte

para abrazar el viento con idilio frondoso,

para abrazarte fuerte y nunca más soltarte,


y hurtaré del teclado de la vieja marimba,

el sonido silvestre, alegre y melodioso,

que ponga en tus oídos la voz de la guarimba.


Guatemala, planeta de encanto y de fortuna,

que anidas en el pecho del jilguero terrestre,

quiero ver la galaxia de tu encanto silvestre

retratando en su faz el rostro de la luna.


Guatemala, reflejo del Edén en la tierra,

que duermes en la bella corona de naciones,

quiero escuchar por siempre el río de canciones

nacido de lo verde y lo alto de tu sierra.


Guatemala, poema sin versos y con playas,

deseo recitar los versos de tus mares,

las rimas silenciosas de tus estelas mayas.


Oh, Guatemala, amor eterno de mi vida,

vida que hace perpetuo mi amor sin avatares,

te quiero con la anchura del verso sin medida.


Te quiero con la fuerza del valiente Tecún,

adalid eminente, adalid aguerrido,

te quiero con el verde y profundo sonido

de la cueva portátil que tiene adentro el tun.


Con la húmeda fe que alambica el invierno

y anuncia la Cuaresma y la Semana Santa,

te quiero de Iximché a Tikal y a la Danta,

de La Antigua barroca, al lago sempiterno.


Porque eres, Guatemala, perla de primavera,

la sucursal del cielo en el centro del mundo

y un madrigal escrito con voz de cordillera,


un prisma que destella fulgores y matices,

por eso entonaré con mi timbre jocundo

el canto ahora escrito, raíz de mis raíces.


Te ofrezco, Guatemala, mi poema campero

que adormece en sus letras el pesar melancólico

que padece tu pueblo de espíritu bucólico

cuando siembra y cosecha fiascos para su esmero.


Te ofrezco, Guatemala, mi numen, mi poema

y todas las metáforas que alaban a Natura, 

por haber colocado en tu suave figura

un soneto boscoso, grafema por grafema.


Te doy todos mis versos para que los coloques

donde pones los versos, regalos de tu hijo,

te doy mis ojos tristes para que te desboques


con toda tu belleza en ellos, patria mía;

te regalo mi vida, te doy mi regocijo,

tu nombre convertido en magia y poesía.


Fecha: 24/09/2014

Estructura: Soneto alejandrino

Premio: Segundo lugar en los Juegos Florales de Estanzuela, Zacapa, 2019

Poeta Pablo Bejarano
Pablo Bejarano en 2015,
Sumpango, Sacatepéquez. 


Imitando el pasado

Miedosas y esporádicas las aldeas rurales

lograron apartarse del hostil modernismo,

porque el hombre ambicioso, por epicureísmo,

edificó metrópolis sin paz, sin arrabales.


Las maldades del hombre, que fueron colosales,

pusieron el encono encima del altruismo

y el humano cayó allende el narcisismo

y se olvidó por siempre de los actos morales.


El hombre tejió llamas en todos los boscajes

y se bebió la mar en sorbos sorprendentes,

pintó color de plomo los dorados celajes


y declaró, por oro, cruentas conflagraciones

que trajeron suplicios perpetuos, inminentes,

en los inmaculados y blandos corazones.


Las mujeres vendieron su cuerpo en lenocinios

y fingieron amor vestido de añoranza.

En todas las ciudades veían como usanza

las muertes, los estupros, también los latrocinios.


El hombre perpetró atroces exterminios

contra la flora y fauna que daban esperanza

y ahora sólo quedan en nuestra remembranza

dibujando un pasado viudo de vaticinios.


Cometieron vejámenes y tuvieron furor

edificando así un atroz universo

do nadie recordaba la bondad y el pudor


y todo parecía un acre lupanar,

un infierno perpetuo, un castillo perverso,

al que la tiranía no pensaba abdicar.


Fue entonces que Natura y el Señor, indignados,

optaron por limpiar lo espantoso del mundo,

haciendo del humano un ángel pudibundo,

exento de sofismas y recuerdos malvados.


Hubo pocos humanos por ellos perdonados

al tener un espíritu que latía infecundo

de pensamientos malos y encono tremebundo 

que haría de este orbe, un orbe desgraciado.


Afloró nuevamente la vida primitiva

cuando se marchitó la ciudad inclemente 

gracias a la Natura de mano combativa


y a todos los humanos que habían subsistido

con la risa en los labios brillando nuevamente,

sin la modernidad que los había herido.


Las selvas constelaron de nuevo continentes

y los mares profusos nuevamente fluyeron,

los impolutos ríos con rapidez corrieron

por las glaucas estepas, con límpidos torrentes.


Los bellos animales vivieron adyacentes 

a las verdes montañas en donde guarecieron 

cuando los verdes árboles de nuevo florecieron

con sus frescos, acérrimos y lozanos simientes.


Todo fue otra vez un arrobante edén 

cuando el mundo vivió el hermoso reinicio

que lo hizo marchar por un novel andén.


El hombre botarete ya no reinaba más,

ahora gobernaba un cerebro propicio

que andaba de la mano del amor y la paz.


Pasó el tiempo y el hombre pudo retroceder,

dejando de vivir en completa anarquía,

ya no hizo del júbilo una horrible utopía

y la felicidad no dejó perecer.


Y todo nuestro mundo de nuevo pudo ser

el universo donde reinó la poesía,

la prosa cadenciosa y la filosofía 

para cantarle al viento, al río y la mujer.


Era conmovedor y tierno escudriñar 

el árbol como enseña de la bondad humana 

tiritando a lo lejos como oleaje de mar


y observar los océanos, bellos y acariciados

con manos transparentes de danza cotidiana 

provocando volcanes fugaces y azulados.


Era conmovedor ver cómo se acendraban

los nimbos y los cúmulos de rostro alabastrino

y poder percibir de las aves el trino

que viajaba, como ellas aleteando viajaban.


Ver los ríos premiosos cómo se deslizaban 

con figura de crótalo hermoso y peregrino

y ver que en el aljibe un viejo campesino

sentía que los sueños de nuevo regresaban.


El ambiente bucólico resultaba perfecto 

para cantarle al fin a la estrella coqueta

el sentimiento onírico de un anciano insurrecto


y escribirles parvadas tiernas de madrigales,

juntando el estro eterno del eterno poeta

a las ceibas, los cedros, los pinos y nogales.


El mundo caminaba rumbo a la perfección 

no había gente rica ni gente pobre había

porque lo que afloraba era filantropía 

en cada ser humano, en cada corazón.


Pero luego un inicuo y nocivo aluvión

de ideas inmorales y falsa valentía,

crearon en el hombre la atroz cicatería,

las ansias de poder, el alma de patrón


y el planeta tomó otra vez la tendencia

de aquella pervertida era de vejaciones

que por desobediente miró su decadencia


y ofendieron la muestra de amor y de bondad

que Dios les concedió, según sus intenciones,

para que abandonaran su inútil fatuidad.


Aunque la paz cetrina era la emperatriz 

de aquel inmaculado y sorprendente mundo,

el amor celestial, el amor pudibundo,

volvió a sentir dañada su bendita raíz.


El humano extravió su arcoíris feliz 

cuando su corazón volvióse a ver fecundo

por el comportamiento lacerante e inmundo

que cambió de la tierra el boyante cariz.


Hizo que las ciudades de inmensa latitud,

aquellas poseedoras de un áspero semblante,

resucitaran como grisáceo y pétreo alud


y que la tiranía en la psiquis humana

resurgiera también de forma semejante 

a la de la macabra era antediluviana.


Ahora, nuevamente, asesinan los ríos

y convierten las junglas en terribles eriales,

porque están construyendo ciudades colosales

igual que hace millones y millones de estíos.


Para satisfacer sus profusos hastíos

volvieron a cazar inermes animales

y emulan de esa forma los actos ancestrales

de aquellos hombres necios, inconscientes e impíos.


Dios, apesadumbrado y con llanto, vislumbra 

que cometiendo ahora los antiguos errores

la gente queda inmersa en su propia penumbra


y ve con ojos tristes que el mismo resultado 

de hace años opaca las aves y las flores

porque por la maldad la paz ha terminado.


Por eso es necesario, hermano, enderezar 

la mala dirección de este triste camino

que deja nuestro mundo ajado y mortecino,

sin selvas, sin oteros, sin vegas y sin mar.


Porque si la Natura decide castigar 

y conspirar unida al Monarca Divino

sufriremos también el trágico destino

que acabó con el hombre sediento de lucrar.


Vivamos armoniosos respetando a Natura,

sin guerras, sin encono entre amigos y hermanos 

obedeciendo siempre la voz de la cordura.


Quizás así acabemos con nuestro sufrimiento

o, al menos, descifremos los tétricos arcanos

de esta vida que dura lo que dura un momento.


Fecha: 29/11/2013

Estructura: Soneto alejandrino 

Premio: Primer lugar en los Juegos Florales de La Democracia, Escuintla, 2018. (Compartido con otro poema)

Pablo Bejarano en 2013


Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...