Exilia de tu espíritu el orgullo
y también la arrogancia cruenta y hórrida,
para expulsar así todo el barullo
que abrasa sueños con su flama tórrida.
Borra tu polución y tu avaricia,
disipa lo que empaña y no decora
y busca cada día la justicia,
la justicia sagrada de la aurora.
Camina en el difícil derrotero,
transige sus vallados vanidosos;
si liberas tu alma de lo austero
tendrás vigor y días primorosos.
Insiste un poco más para horadar
el anhelo que crees inalcanzable,
sé como estío en busca de alumbrar
el invierno más ruin y miserable.
No caigas en la hostil iniquidad
y nunca será dura la secuela.
La maldad asesina a la maldad
como fuego que va de vela en vela.
Es decir: no es tiránica la hoguera
si a su dermis de sol estás remoto.
Es decir: la alegría es hacedera
después del huracán y el terremoto.
No abdiques a tus sueños o a tus metas
aunque a veces parezcan imposibles,
insiste, como insisten los poetas
en evitar los versos predecibles.
Vuela como los cúmulos viajeros
y deja que te arrastre el vendaval;
andando por los días pasajeros
dejarás un vestigio universal.
Evita la locura y la coherencia
y no niegues la vida tras la muerte;
a veces lo que es bello en apariencia
nos trae pesadumbre y mala suerte.
Cuando ya no vislumbres el futuro,
busca bajo el pasado cosas buenas:
es mejor regresar a lo seguro
que caminar, acaso, hacia las penas.
Aniquila tus lóbregos momentos
y empieza a divisar nuevos levantes,
colorea tus días con pigmentos
de sonrisas y sueños hechizantes.
No vivas eclipsado de pavura,
haz las cosas con alma de valiente,
lucha siempre guardando la cordura
y lucha con el cuerpo y con la mente.
Con bulos, con infundios no construyas
un mundo reluciente y deslumbrante,
porque la verdad hace de las suyas
y un día quedarás como farsante.
Haz que cada crepúsculo en tu vida
te constele de oro el corazón,
haz que cada tristeza y cada herida
termine siendo luz e inspiración.
Sé sigiloso siempre al proceder
para que no comentes contumelias;
busca la salvación en la mujer,
sé geométrico como las camelias.
Saca de tu existencia el narcisismo
que luego volverá como una arana,
que luego volverá como un abismo
cuando raye a tu frente alguna cana.
Itera tu batalla y tentativa
de alcanzar el sueño inalcanzable
y ya no existirá la disyuntiva
entre lo que es inviable y lo que es viable.
Entiende que en los célibes no existe
el deseo y son célibes por gusto,
y cuando hay uno célibe, mas triste,
es que sigue un camino ruin e injusto.
No exijas que alguien cumpla tus afanes
y lucha tú por ellos ahora mismo,
si alguien más se alimenta de tus panes
continuará en tu estómago el abismo.
No te vuelvas lunfardo con descaro
porque serás nocivo para el mundo
y cuando necesites un amparo
nadie te ayudará por furibundo.
Sé bueno y llegarán las cosas buenas,
procura que tu risa sea insignia
que indique paz en medio de las penas,
de las noches de llanto y la ignominia.
Si tu felicidad es verdadera
no puede amedrentarte la tortura,
si buscas en invierno primavera
buscarás ser juicioso en la locura.
No acumules fortuna sorprendente
para que no le heredes a tu hijo
esa cicatería intermitente
que mata poco a poco el regocijo.
Recuerda que eres vástago de Dios
y debes ser un ser inmaculado,
así, cuando a la vida des tu adiós,
irás a un mundo probo y consagrado.
Fecha: 21/02/2014
Estructura: Serventesio
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| Pablo Bejarano en 2014 |