El mar

Se encontraban estáticas las musas,

lejos del madrigal y la elegía,

pero la inspiración se hizo profusa 

al mirar un milagro que no había 

mostrado su esplendor a la difusa 

infancia de un lugar y un solo día:

era el hermoso mar, aletargado,

quien dio voz al bolígrafo callado.


¡Oh reverberación exorbitante 

del sol y de las glaucas datileras!,

llevas en tu resaca alucinante 

las montañas, el oro y las quimeras

y en tus brazos se marcha hacia el levante 

una flor de sonrisas pasajeras 

y le regalas ósculos al grao 

con sabor de hipocampo y bacalao.


Eres como la acuosa infinidad 

de centelleantes y fugaces dunas,

por tu espalda galopan con beldad 

efímeros reflejos de la luna;

tus besos, peregrinos sin edad, 

en la playa se vuelven la fortuna 

que con arquitectura alabastrina 

se graban para siempre en la retina.


Me resulta difícil alabarte

porque tienes de égoglas un mar,

por eso solo puedo divisarte 

hundido en un arrobo peculiar.

De ti surgió la vida, surgió el arte

y surgieron mis ansias de cantar 

escuchando tu mágico fragor,

descubriendo otro mar en tu interior.


Fecha: 03/02/2014

Estructura: Octava real 

Pablo Bejarano en 2014
Puerto de San José, Escuintla 



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