La familia es simiente natural
y hace nacer un árbol de ventura;
es río sempiterno de cristal
que no desaparece, se fractura,
pero a pesar de ello es inmortal
y está llena de amor y de ternura;
señala los caminos en la infancia
y te empuja al trabajo o la vagancia...
Por mi padre es que anhelo ser un bardo
y cantarle a la vida enamorada;
él es un contendiente que gallardo
se enfrenta a la pobreza despiadada;
suaviza las espinas cuando el cardo
intenta penetrar en la morada;
es fulgor contra toda lobreguez,
es más fuerte e incansable cada vez.
Mi madre es permanente centinela
que lleva medicina entre los besos,
cita mi nombre en todo lo que anhela
y aleja mi camino de los siesos;
con su luz y cariños me consuela
e incluye mi futuro entre sus rezos;
fue la mano de Dios en el instante
que se encendió mi vida itinerante.
Mi hermano ha sido y es como el guerrero
en contiendas inocuas de retozo
y sobre todo él es el compañero
en días de tristeza y alborozo,
caminamos el mismo derrotero
aunque sea cansado y escabroso.
Así persistirán en mi memoria
por ser parte sagrada de mi historia.
Fecha: 2014
Estructura: Octava real
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| Pablo Bejarano en 2014 En la fotografía sus padres, su hermano y Gumercinda Bejarano. |

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