Es sensible, es efímera la vida,
es la aurora seguida del ocaso,
es la huella en los mares, es la herida
en el tiempo y domina nuestro paso,
es la gloria después de la caída,
el éxito seguido del fracaso
es la alegría y es la pesadumbre;
nos da verdad, también incertidumbre.
Es camino de tristes disyuntivas
entre la placidez y la contienda,
es el jornal de rosas exhaustivas
y de tristezas que el dolor ofrenda,
también es un jardín de tentativas
que debes abordar sobre la senda
recubierta con ósculos y almíbar
o a veces con desprecio y con acíbar.
Es fruición escoltada de suplicio,
es debacle seguida de sosiego,
es silencio con huella de bullicio,
nos crece la humildad y agranda el ego,
nos da lo inoportuno y lo propicio,
el agua de los mares con el fuego;
cuando nos hiere la melancolía
nos premia con amor y poesía.
Es el verde sutil de los volcanes,
el azul intangible de los cielos,
es el impulso de los huracanes
y la quietud fugaz de los anhelos,
es el afán de todos los afanes
es el agua vital en los riachuelos
que cruzan por el alma en estampida
encendiendo los fuegos de la vida.
Fecha: 2014
Estructura: Octava real
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| Pablo Bejarano en 2014 En la fotografía Arístides, Miriam, Erick y Sandra Bejarano. |

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