Afloramos los dos en una tierra
pasando de los juegos a la guerra.
Cuando fuimos dos párvulos felices
se volvieron notorios los matices.
Éramos diferentes, pero iguales,
teníamos peleas siderales.
Vivíamos siguiendo la aventura
como dos navegantes sin cordura,
y luego al arribar la juventud,
nos vino entre otras cosas la quietud.
A pesar de las grescas cotidianas
reíamos en todas las mañanas...
La alegría más grande del humano
es crecer a la vera de un hermano...
Fecha: 25/01/2015
Estructura: Dístico
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| Pablo Bejarano en 2015, junto a su hermano Erick Bejarano. |

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