Esa vez primera que observé tu faz
con los ojos negros y la clara boca,
vi desvanecerse y morir en paz
mi orgullo que siempre quise hacer de roca.
Busqué recrearnos en medio de un cuento
y hacer una historia sin «aquel» y «aquella»;
todo sucedió en ese momento
en que aún tu paso no dejaba huella.
Entre muchas «ellas» te adueñé de mí;
entre tantos «ellos», entre tanto diablo,
¿cómo fui a pensar que existiendo allí
miles de hombres, tú verías a Pablo?...
Agoniza el tiempo y del día aquel
solo van quedando restos de las luces
que deseaba en mí y brillan por él,
solo los deformes recuerdos de un cruce.
Fecha: 11/11/2015
Estructura: Serventesio dodecasílabo
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| Pablo Bejarano en 2016. |

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