Labios de frambuesa

Quiero contarles la historia 

de la niña enternecida

que fue llenando mi vida,

noche con noche, de gloria.


Yo también era un infante

cuando nos flechó Cupido

y mi pecho quedó henchido

de un amor desconcertante.


Poseía ojos de luna,

labios suaves de frambuesa,

alma pura de princesa

y un encanto de laguna.


Nos fundimos en un beso

como viento y como mar

que nos hizo imaginar

una vida de embeleso,


mas no todas las historias

terminan con alegría,

unas tienen agonía

más allá de las memorias.


Creció la muchacha bella

al tiempo que su ufanía

y está lejana hoy en día

como una fúlgida estrella.


Anidada en otros brazos

se olvidó de mi ilusión

y empujó mi inspiración

hacia los negros fracasos.


Aunque su boca serena

quiero borrar de mi ayer,

ahora que ya es mujer

se hace más grande mi pena.


Fue tan sucinta la historia,

tan breve como suspiro

que aún hoy cuando la miro

siento llenarme de gloria.


Ella marca mi futuro

desde el fondo del pasado

y sonríe en mi costado

latiendo veloz y duro.


Ella es la niña preciosa

con un perfecto perfil,

con pupilas de marfil

y labios suaves de rosa.


Es esta la historia oscura

de dos niños inocentes

que viven ahora silentes

y presos en la amargura.


Fecha: 10/05/2015

Estructura: Redondilla

Pablo Bejarano en 2015



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