Cuando estás apartada de mis ojos

Desearía saber con quién sonríes,

quién admira tu rostro ahora mismo,

quién rozándote el cuerpo te desviste 

en los momentos que no estás conmigo...


La alegría que siento al entreverte

se transforma en tristeza cuando pienso:

"alguien que no soy yo camina alegre 

y mirando tu faz invierte tiempo".


Siento celos, amada, al presentir 

a alguien suspirando por tu rostro 

mientras sus negros ojos fija en ti 

hallando en tu mirada rastros de oro.


¡Quién pudiera rastrear con precisión 

los pasos que darás durante el día,

para así liberarse del dolor 

donde iverna hace tiempo la sonrisa!


Pero no siendo así, la incertidumbre 

me contagia de insomnio como al sol

y en el invierno escribo cuentos lúgubres 

de tu mano enlazada a otro amor.


¡Cómo duele saber que no me quieres 

y por lo tanto puedes aparcarte 

en los brazos de otro para siempre 

olvidando que tienes un amante!,


mas si pudiera ver qué cosas pasan 

cuando estás apartada de mis ojos 

quizás ya no te llamaría "amada"

y no te trataría con decoro, 


o tal vez te pondría en el altar 

que merece el amor en nuestra era,

porque a veces rendido pienso mal

y te atribuyo un príncipe, princesa.


O acaso me eres fiel como Penélope 

esperando regrese de este viaje 

por los senderos húmedos que siempre 

me hacen andar tortuoso, como antes


anduviera Odiseo por el ponto.

El caso es que te veo todo el día 

cuando te veo, igual cuando de pronto

te imagino en mis tristes fantasías.


Este dolor tan solo se remedia

uniendo nuestra vida por amor 

o si en tu pecho acaso floreciera,

como en el mío, alguna sensación,


pero solo me queda sumergirme 

en las suposiciones dolorosas 

y caminar bajo la noche triste 

preguntando al llorar: "¿Dónde está ahora?".


Fecha: 19/03/2017

Estructura: Serventesio asonante 

Pablo Bejarano en 2017.
Calles de Quetzaltenango. 



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