Nube de palmeras

Las palmeras danzando sin canción 

y el viento transparente con su aspecto,

te llenan de belleza e ilusión,

¡oh mi Cotzumalguapa sin defecto!

Tus bellas esculturas pruebas son

del pasado eminente e insurrecto

que se niega a morir ante el presente

y a perder su prosapia sorprendente.


Tu tierra de jaguar, Cotzumalguapa,

va desfilando siempre en las centurias

con la gloria que en ella se agazapa

a pesar del tirano y las injurias,

va como rosa verde por el mapa

enalteciendo la nación de Asturias

con su bello sayal de arqueología 

que semeja vetusta poesía.


Inmersa en el verdor de tus ingenios

como sol escondido del humano,

tu civilización, obra de genios,

hace que el tren del tiempo pase en vano

sobre los rastros de hombres primigenios

que ahora son tesoro del luciano

admirado con ánimo fecundo

en todos los confines de este mundo.


En ti las golondrinas de ambrosía

se abrazan con sirocos estivales

y las palomas van en romería 

jugando con los raudos vendavales,

sobre ti la pluvial melancolía 

fusila a todos los cañaverales

y a tu suelo de aspecto celestial

dormido sobre el ígneo litoral.


Habita en tu jardín, Santa Lucía,

un grupo de jaguares inmortales 

que parecen hermosa orfebrería 

petrificada en tiempos ancestrales,

habita en tu jardín la monarquía 

del pasado mostrando sus señales,

matizando la glauca primavera

que llena de esperanza tu pradera.


Un canto sin confín, Santa Lucía,

yo traigo navegando entre mis venas

y tus rosas hermosas de alegría 

me embelesan igual que las sirenas 

a Odiseo, y mi humilde poesía

ya no le canta al llanto ni a las penas,

sino a tu cuerpo verde de crisol

donde fundes mis sueños con el sol.


Te canto porque sabes hilvanar 

natura, arquitectura e ilusión 

en el espacio mismo del collar

que cuelga de mi alegre corazón;

te canto porque veo al caminar

la fuente de mi humilde inspiración,

sobre tu faz y en tu paisaje egregio,

agregando su voz al florilegio.


Yo te canto, sutil Santa Lucía 

por tus rosas con pétalos de piedra,

tus nubes de palmeras y alegría,

porque los versos suben como hiedra

en mi musa veloz, mi fantasía,

y siento que mi espíritu se medra

repitiendo tu nombre eternamente,

como repite vómitos la fuente.


Tus jaguares en bello y gris cardumen

navegan en el mar de la hidalguía,

y tú, como la ingesta de mi numen,

mueves mi corazón en demasía.

No me sorprende nada que se sumen

en tu faz, Capital de la Alegría,

las risas con los sueños peregrinos,

las cañas con los ríos cristalinos.


Sintiendo entre mis manos el lirismo

encontré esta canción que te presento 

en muestra de mi caro patriotismo,

labrada con sincero sentimiento.

Ahora me he librado del mutismo

y ya puedo gritarte lo que siento:

que aun no siendo hijo de lucianos

a tus hijos, los nombro mis hermanos.


Fecha: 2013

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2015
Santa Lucía Cotzumalguapa 


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