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Calvario de tristeza

Tú eres en mi vida agricultor

y siembras en mi ser felicidad,

cosechas una nube de bondad,

de vida, de ternura y de esplendor.


Tú eres en mi ser el arquitecto

que levanta sonrisas en mi boca,

tú eres el caudal que se desboca

con la forma de ósculo perfecto.


Eres la autócrata en mi corazón,

tu trono está asentado en mi quimera,

tú eres mi clavel en primavera

y el porqué de mi alegre inspiración.


Tú eres el pincel con que mis dedos

destilan arte escrito sobre el folio,

tú eres el más bello capitolio,

la inspiración de todos los aedos.


De mis noches tú eres luna llena,

en mis días tú eres como el sol,

en mi jardín florido el girasol

y en mi mar espumoso la sirena.


Eres tú el harén de mi existencia,

el estro de mi humilde poesía,

eres en la amargura mi ambrosía

y el remedio inmortal de mi dolencia.


Eres como el mesías que llegó

a limpiar mi clavario de tristeza,

a poner alegría en la cabeza

que un día en la penumbra se perdió.


Eres mi cicerone en el camino

que lleva hacia la estepa del amor,

eres mi rosa, el fruto de pudor,

el tesoro inminente en mi destino.


Apareciste en mí como escampada

que jubiló la lluvia de los cielos,

llegaste y disipaste los recelos

que me legó la soledad malvada.


Llegaste como fuerte vendaval

a barrer la hojarasca de mi sueño,

traías en tus alas el diseño

de una mujer angélica y triunfal.


Llegaste como bálsamo de paz

a sanar las quimeras de mi mente,

a curar el dolor intermitente

con la magia rosada de tu faz.


Llegaste como santa bendición,

borrando cicatrices del pasado,

enmendando lo hostil y lo arruinado

como místico alud de redención.


Conseguiste sacarme del abismo

y al cenit de gloria me llevaste,

la puerta del averno clausuraste

para abrir las ventas del altruismo.


Agradezco al Señor por tu existencia

y a ti por ser la dosis de alegría

que con su excepcional coreografía

de guiños, incentiva mi demencia.


Llenaste mi universo de colores,

endulzaste mi entorno con tu aliento,

y mi espíritu, otrora macilento,

lo salvaste de antiguos sinsabores.


Tú eres mi galaxia solariega,

el agua en la cascada de mi risa,

eres la sequedad y eres la brisa,

¡tú has sido como alfa y como omega!


Fecha: 2012

Estructura: Cuarteto

Pablo Bejarano en 2011



Alma petrificada

Siempre fue mi deseo vivir en tu quimera

y ahora, ya sin ti, se fue mi primavera

y vino la hojarasca de llanto y poesía

a alimentar con lágrimas tu mar de egolatría.


Los oscuros vestigios de un brillante pasado

dejan mi corazón marchito y desolado

buscando la manera de cambiar el destino

y llevar sus latidos de viaje a tu camino.


Me lastima mirar que muerta mi ilusión,

como barco inservible, se ha quedado atracada

en tu mar donde reina la oscura decepción.


Duele quedarme hundido en esta punición

y mirar que la fiesta de tu sonrisa, ajada,

se borra rápidamente con esta situación.


Viendo que nuestro amor ha sido más precario

que la felicidad de un triste mercenario,

es preciso empacar mi triste poesía

e irme con mis versos en una romería.


Es preciso admitir que mi triste destino

ha colocado oprobios que nublan mi camino,

y que sólo serán mis ojos una empresa

de muerte pasajera y de eterna tristeza.


Es preciso entender que ha sido tu misión

vivir lejos de mí en el país oscuro

donde gobierna siempre la negra inspiración.


Que es ahora tu sino ser sólo la razón

de vida para el hombre que cambia mi futuro

y envía al cementerio mi más grande ilusión.


Aquel castillo lírico, erigido con versos,

nos quedó tan dañado, tras los tiempos adversos,

que fue sustituido por la melancolía

plantada en mis ensueños por tu cicatería.


Mi bolígrafo umbrío se olvidó de escribirte

aquella noche azul en que empezaste a irte

y dejaste en mis manos un silencio profundo

que podría apagar el sonido del mundo.


Me quedé sin Parnaso y me quedé sin ti,

me quedé sin espíritu, sin tu amor y tu miel,

cual se queda sin alas el triste colibrí.


Perdí la inspiración, todo dentro de mí,

al saber que reías en el pecho de él

mientras yo suspiraba donde un día reí.


Todo lo que anhelé nunca fue realizado,

me quedé sin futuro, me quedé sin pasado,

y viendo que no tiene valor ni plusvalía

esta oscura, fatal y terrible elegía.


La negra soledad aterrizó en mis ojos

fundó en mí su estadía habitada de abrojos,

como si presagiara una temprana muerte

para el hombre que otrora se presumía fuerte.


Por eso ahora creo que tendré redención

si consigo tener mi alma petrificada

para no amar a nadie que hiera mi ilusión,


para no regresar a ser ese bufón

que trasplantó los ríos a su umbría mirada

por todos los desprecios, por cada decepción.


Fecha: 2012

Estructura: Soneto alejandrino

Pablo Bejarano en 2012

Dosis del pasado

Me han derrocado por fin de tu ser,

cuando creía tu amor infalible

nos alcanzó aquel epílogo horrible

y marchitó tu arcoíris, mujer.


Nuestra pasión terminó por barullo,

por tanta abulia, por tanta apatía,

porque la culpa fue tuya y fue mía

aunque dijera otra cosa el orgullo.


Aquellos días que juntos vivimos,

no volverán aunque el tiempo regrese

pues ya murió la ilusión que tuvimos,


porque no hay forma de que el sufrimiento

que me hace daño y también me estremece,

me deje en paz aunque sea un momento.


Y ya verás, corazón indecente,

que no planeo cambiar tu destino;

yo decidí bifurcar el camino

y desterrarte, por fin, de mi mente,


y mi deseo es mirarte feliz

y no enlazada a los hombres infames,

para que lágrimas ya no derrames

sobre tu rostro perfecto de lis.


Ya no te inmerses jamás en la hiel

sino en un mar de infinita alegría

que tenga amor verdadero a granel,


para que tú, de mi vida, lejana,

puedas borrar la fatal cobardía

con que eclipsé tu mirada temprana.


Al embriagarme en tu rojo embeleso

que danza igual que frontera de mar,

me he percatado que debo nadar

siempre en la extinta laguna de un beso,


y que la cuita alojada en mi mente

solo con dosis de nuestro pasado,

con un suspiro febril y encantado

se marchará de manera silente.


Yo mientras tanto, diré una mentira

al corazón para hacerle creer

que hay otro rostro y ahora me inspira,


para salvar la tristeza terrible

con la que tú fusilaste, mujer,

las ilusiones de mi alma sensible.


Ya sin tu amor, por caminos distantes,

voy orbitando los rasgos del mundo

con equipaje mortal, tremebundo,

ya sin quimeras o sueños de amante.


Sin tu presencia, no logro cantar,

he aterrizado en el negro mutismo

que me va hundiendo en el tétrico abismo

donde las cuitas se vuelven un mar,


y, sin embargo, el vergel de dolores

que entre los dos conseguimos hacer

lo vencería un racimo de flores,


porque, aunque al fin se marchó nuestro amor,

siempre estarás impregnada en mi ser,

como balandro de paz, sin rencor.


Fecha: 2012 

Estructura: Soneto de cuartetos independientes

Pablo Bejarano en 2011

Efímero amor

I

Amor, tú fuiste el faro de mi vida,

la curva de mi boca al sonreír,

mi motivo más grande de existir

y, a veces, mi ilusión triste y suicida…


Aún pueblas mis sueños sutilmente

con tus labios mullidos de doncella,

con tu brillo perfecto de centella

y tus ojos de ocaso incandescente.


Tu rostro celestial que fue la aurora

en mis noches bañadas de penumbra

es aún el fulgor que me enamora,


y aquel límpido amor sin mortandad

(oh mi efímera luz que ya no alumbra)

es mi sueño muriendo en soledad.


II

Te obsequié, corazón alabastrino,

el cielo y su costumbre de brillar,

como el viento regala para el mar

un volcán pasajero y azulino…


Ya entendí que el idilio caducó,

ya el sol de soledad cubre mi cielo,

ya te he dado el adiós con mi pañuelo

y he enterrado el ensueño que murió,


para dejar de hacerte vanos cultos

y asediarte al decir: “Amor, extraño

tus besos e inclusive tus insultos,


extraño nuestras tardes resguardadas

por un amor con ínfulas de antaño,

cuando estaban las manos enlazadas."


III

Transitamos un largo protocolo

para experimentar un corto amor

que al morir dejó lluvias de dolor

en este corazón que vive solo.


Solo puedo asumir que ya perdí

tu encanto fascinante de mujer,

que todo se ha perdido en el ayer

y que jamás has de volver a mí.


Aunque tú encontrarás otro aposento

siempre voy a buscarte aquí a mi lado

llorando por tu amor, con sentimiento,


y aunque ya no seremos la pareja

que camina hacia el tiempo insospechado,

te veré en el cristal que me refleja.


IV

Fue tan inmaculado nuestro amor

que borró mi tristeza sepulcral,

que llegó como un viento celestial

a disipar mi tétrico dolor...


Y aunque nuestro romance fue precario,

me brindó regocijo en plenitud,

me dio de hermosos días un alud

y febreros en todo el calendario.


Por eso, resignado, me hago fuerte

y logro comprender tu fantasía

más allá del amor y de la muerte,


por eso para ya no lastimarte,

aunque me cubra la melancolía,

te diré que he dejado de adorarte.


Fecha: 2012

Estructura: Soneto de cuartetos independientes

Pablo Bejarano en 2011

Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...