Hace tanto tiempo que ya no te he escrito,
porque hoy mi poema es canto proscrito;
porque aquel amor, huérfano de nido,
se fue navegando en mares de olvido,
porque bifurcamos, tristes, el camino
cuando reescribimos los dos nuestro sino...
Hoy las mariposas son perlas suicidas,
feneció el amor por nuestras heridas.
Tú te casarás de blanco y sonrisa,
yo te miraré exhalando brisa,
mas tú pensarás, allí en el altar:
"me quedé sin barco, se quedó sin mar".
No podrás saber que yo quedo inmerso
en la noche eterna de mi oscuro verso...
Yo jamás diré que mi amor se opone
para que tu rímel no se distorsione,
para que no bajen lágrimas de cieno
y empañen, amor, tu rostro sereno.
Cuando estés de hinojos en el presbiterio,
pensarás en mí y en el adulterio,
y recordarás el antiguo hostal
donde fuiste risco y fui vendaval.
Y dentro del templo de muda barroca
sentirás mis besos al besar su boca;
porque en ese instante que se pierde todo
verás el matiz entre flor y lodo,
por el miedo a ser en el mismo mar
dos puertos gemelos difícil de alear.
Pero el vil dinero ganará la guerra
donde tu amor muere y el mío se aferra,
y al pensar en joyas borrarás mis besos
aunque estén tatuados en tus embelesos;
dirás que si yo te vestí de risco,
él te vestirá, tal vez, de obelisco,
y yo solamente podré dar la vuelta
viendo que tu vida ya quedó resuelta...
Cuando tú te cases sólo los retratos
harán entre nos tristes concordatos.
Cuando tú te cases morirán las flores,
al tiempo que nazcan todos mis dolores,
y cuando en las aras pronuncies "acepto",
no seré otra vez del amor adepto.
Fecha: 26/03/2015
Estructura: Dístico
 |
Pablo Bejarano en 2015, Lago de Atitlán, Sololá. |