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Donde el pecado me llama

Existe un pueblo precioso

donde extasiado contemplo

los detalles de su templo,

por antiguo, majestusoso. 

El paisaje prodigioso 

se prolonga, llama a llama

como incendio, en cada dama;

cuando lo sueño me erizo,

porque es como el paraíso 

donde el pecado me llama.


Una mujer cerinzana,

que rima bien con sirena

causa desde él mi pena 

con ínfulas de manzana. 

Su tierra es la filigrana 

que fractura el horizonte 

dibujando, monte a monte,

el mejor de los paisajes;

ojalá todos los viajes 

a su tierra me remonten.


Fecha: 14/07/2015

Estructura: Espinela

Pablo Bejarano en 2013. 


Beso

Una vez estuve preso

en la efímera ansiedad

de probar la suavidad

de dos labios en un beso.

Y batallaba por eso,

por cumplir mi fantasía;

yo, que tanto repetía

que la vida se equivoca,

me encontré con una boca

de ternura y ambrosía.


En sus labios hubo olas

con las que un beso formó

y con ello estremeció 

mi volcán sin fumarolas.

Son testigos las farolas

de aquel beso primerizo;

al pensarlo aún me erizo

y me cruza una sonrisa,

aunque el beso fue con prisa

ahora lo solemnizo..


Fecha: 03/12/2015

Estructura: Espinela

Pablo Bejarano en 2013. 


Ella

Ella bautiza mi llanto 

y con sus ojos de estrella 

deja dolor; en su huella 

hay aroma a camposanto.

Ella atraviesa mi canto 

como destello de amor

con sus ínfulas de flor 

que siempre adornan mis ojos, 

y con sus labios que rojos 

disuelven el petricor


Tiene nombre de gardenia,

tiene espíritu de sol

y boca de girasol 

que gira y gira sin venia.

En las noches se la ingenia 

para brillar como luna 

y acaudalar la fortuna 

de lo bello en su mirada;

yo la amo aunque su almohada 

sirva a otras sienes de cuna.


Fecha: 13/06/2015

Estructura: Espinela

Pablo Bejarano en 2014. 
San Juan del Obispo. 


Tu ausencia

Esta inhabitada ropa 

es el cuerpo de tu ausencia 

y el porqué de la demencia 

que en mis ensueños galopa.

Tu ausencia es la oscura tropa 

de lágrimas en mis ojos,

viene sembrada de abrojos

para herirme de amargura 

y comenzar mi tortura 

llevándome a sueños rojos.


Tu fría ausencia lastima 

y es una tertulia triste

con el amor que persiste 

en los rasgos de mi rima.

Me lleva de cima a sima 

sangrando por el suspiro

que hiere si no te miro,

pues te quiero de tal suerte 

que está próxima la muerte 

en una canción o un tiro.


Año: 12/01/2015

Estructura: Espinela 

Pablo Bejarano en 2016.
San Cristóbal el Alto.




En el infierno

Murieron en el infierno

sufriendo por los pecados

de los diablos disfrazados

de ovejas en el invierno.

Que la culpa es del Gobierno

ha sido nuestra consigna,

mientas uno se persiga

y el otro cubre a su gente

quedándose indiferente

ante injuria tan maligna.


Que el día de la mujer

nació porque se quemaron

mujeres que protestaron

es necesario saber,

para lograr entender

que estos guardias malnacidos

"conmemoraron", heridos

por quedar en evidencia,

con esa misma sentencia

este día malhabido.


Era hoguera y no hogar

aquel sitio que con llamas

enlutó las oriflamas

y nos hizo sollozar.

No se lava con el mar

estupro tan despreciable

solamente comparable

con el viejo genocidio

que reclama en el presidio

a su autor imperdonable.


Perdónanos, patria mía,

por colocarte en las manos

de los malditos tiranos

que lastran tu fantasía.

Condena la tiranía

por la que vidas valiosas

no siguieron venturosas

floreciendo en libertad

ni con gran felicidad

en sus casas primorosas.


Fecha: 11/03/2017

Estructura: Espinela 

Pablo Bejarano en 2018.


Esquipulas

En la tierra del oriente

donde el sol pasa cercano

cuando es tiempo de verano

y la vida está caliente, 

hay un astro sorprendente

que atesora una fortuna

más brillante que la luna

en su pecho alabastrino,

ahí llega el peregrino

a llorar una laguna.


Es el Cristo Negro y santo

esa luz que da consuelo

con sus lágrimas de cielo

y su pecho de amaranto

a la gente que en un canto

de esperanza y fe cristiana, 

de alegría cotidiana

(adiós, Cristo de Esquipulas)

dice adiós a Chiquimula

mientras habla la campana.


Cristo Negro, Cristo tierno

que en la cruz estás clavado,

siempre atiendes al llamado

de quien huye del Infierno,

que por culpa del gobierno

se ha mudado a la nación,

se ha mudado al corazón 

de la gente luchadora

que trabaja mientas llora

una nueva violación.


Esa nube adormecida 

con sus cuatro campanarios

ha escuchado los breviarios

que la gente estremecida

por tu carne malherida

y tu vista milagrosa

va a leer con amorosa

devoción ante tus pies

que conmueven al burgués

y a la sílfide andrajosa.


Es el pueblo donde anida 

tu escultura celestial

un lugar excepcional

que acrisola nuestra vida.

Es tu pueblo la güarida

de la fe guatemalteca

que se agranda en el azteca,

el catracho y cuscatleco

si se acercan por el eco

de la fe hasta tu meca.


Esquipulas es el valle

donde el cielo con su historia,

con sus santos y su gloria

se pasea por la calle.

En su templo hay un detalle

que humaniza lo divino,

es el Cristo campesino

(campesino por moreno)

que con rostro de dios bueno

tranquiliza al peregrino.


Ah, si el canto de mi mano

fuera digno de alabarte,

buscaría con el arte

lisonjearte, soberano.

Si pudiera el ser humano

como tú ser bondadoso

fuera menos el destrozo

que sufrió la Humanidad

y que vio tu santidad

con dolor calamitoso.


Caminando sin escala

y con tal de contemplar

tu hermosura en el altar

he viajado a Guatemala.

Es tu templo la antesala

del Edén, y ahí articulas

las plegarias que acumulas

desde el alma de tus fieles

que te imploran con claveles, 

Cristo Negro de Esquipulas.


Fecha: 21/05/2017

Estructura: Espinela

Premio: Segundo lugar en los Juegos Florales Trinacionales de Esquipulas en 2017

Pablo Bejarano en 2017.
Gala de premiación de los Juegos Florales Trinacionales de Esquipulas.





Rutina

Nuevamente la mañana 

me ha sacado de mi lecho

y ha activado entre mi pecho 

un sonido de campana.

Por mi vida cotidiana

me dirijo hacia el trabajo;

en la calle, cuesta abajo,

van mis pasos perezosos

como ríos caudalosos

que desean un atajo…


Al volver a la morada

tras cumplida mi labor,

me convierto en un lector

con la mente enajenada.

Voy leyendo a Scheherezada

con sus cuentos fascinantes

de palacios y diamantes

que en ciudades del oriente

ocurrieron, ciertamente,

en los tiempos más distantes.


Terminando mi lectura

con las manos sempiternas

acaricio las mancuernas 

que moldean mi figura.

No hay tristeza ni ternura

al estar en el gimnasio

donde el tiempo va despacio

disipando las heridas

con las barras aguerridas 

y los guiños de potasio.


En mi casa de regreso 

una pluma y un papel

hacen fúlgida la hiel

de dos labios sin un beso.

Es ahora que confieso

que al final de cada día

de leer en demasía,

trabajar, ejercitarme

y escribir hasta saciarme,

me ha faltado la alegría.


Año: 21/01/2017

Estructura: Espinela

Pablo Bejarano en 2016.
Ciudad de Guatemala. 



Pulseras infinitas

Como perlas siderales

o halcones de plumas bellas,

las hechizantes estrellas

enamoran mis fanales.

Como fúlgidos rosales

adornan el firmamento,

porque son un yacimiento

de pulseras infinitas

que ornamentan nuestras cuitas

con su brillo en un momento.


Son esas luces viajeras

el tapiz de nuestra noche

y un infinito derroche

de figuras y quimeras.

Hay algunas pasajeras

que siempre cumplen mi anhelo,

mientras corren por el cielo

cual corcel descarrilado

que va dejando regado

un guardián para el desvelo.


Las estrellas son collar

que ornamenta al universo

y el vergel donde mi verso

llega siempre a declamar.

Se reflejan en la mar

y en los ojos de los vivos

que, aunque buscan adjetivos

para alabar su belleza,

les basta ver su terneza

para quedarse cautivos.


Una estrella y otra estrella

escoltan mis ilusiones

posándose en mis balcones

con su complejo de armella.

¿Es acaso la centella

un pedazo de lucero

o es la estrella algún jilguero

tapizado de fulgor

que ilumina con amor

mi grisáceo derrotero?


¿Serán estrellas cercanas

estas rosas y esas perlas?,

pues así yo puedo verlas

cuando empiezan las mañanas.

¿O serán rosas lejanas

las estrellas de diamante?,

pues adornan el levante

como cósmico jardín

que no conoce el confín

ni la edad agonizante.


Las estrellas del estío

que bailan en los paisajes

son efímeros tatuajes

sobre las aguas del río.

Son también el atavío

del cielo y de su misterio

y tan solo un hemisferio

nos presumen cada noche

como el eterno derroche

de su vasto y bello imperio.


!Ah, las estrellas eternas,

escoltas de los milenios,

intrigas de primigenios,

farolas de las cavernas!

Con sus lucecitas tiernas

enriquecen la pintura

del paisaje que figura

sumergirse en el mutismo

junto al colosal abismo

que es el cielo y su ternura...


Y yo no sé si al morir

mi psique se irá con ellas,

pero todas las estrellas

dentro de mí se han de ir,

para que puedan vivir 

en mis párpados tatuadas

y queden eternizadas

en el cielo de mi sueño

y yo pueda ser el dueño

de sus luces encantadas.


Fecha: 17/03/2015

Estructura: Espinela 

Premio: Segundo lugar en los juegos florales de Jalapa, 2017.

Pablo Bejarano en 2017, Jalapa.
En la foto aparecen Estuardo Sosa Urízar,
Pablo Bejarano y Alfredo Morán Aguilar (izquierda);
Aristides Bejarano, doña Flory de Gadea 
y Carlos Roldán (derecha).


Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...