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Detrás del horizonte

Si te marchas detrás del horizonte 

buscaré tu reflejo en las estrellas,

si te oculta la sombra de la noche

te hallaré por el brillo de tus perlas.


Entiende, no hay poema que te oculte 

ni prosa que disfrace tu verdad;

entiende que el destino ya nos une 

en el rumor brumoso de la mar...


Tu nombre va corriendo en el espacio 

como eco de bomba en Nochebuena.

Dejo en la luna un ósculo y lo ato 

para que lo desates cuando quieras...


Dime qué hace la luna en tu mirada 

y te diré por qué te quiero tanto, 

dime que volverás este mañana 

de ayer, y te diré cuánto te extraño.


Fecha: 23/01/2016

Estructura: Serventesio asonante 

Pablo Bejarano en 2018.
Panajachel, Sololá. 


Nostálgico y desierto

En ocasiones quiero derramar

mis letras en los folios de tu cuerpo,

para salvarme de la soledad

que me deja nostálgico y desierto.


A veces tengo ansias de eclipsar

la luna cuando cierro mi ventana,

y siento sin valor la libertad

si preciso andar solo en las estradas.


Hay días que me gana la avidez

por despojar al sol de sus venablos

y apagarlo en tus lágrimas, mujer,

para que no ilumine más el llanto.


Hay veces, cuando miro el huracán

nacido al endulzar este café,

que veo hacia el sillón donde no estás,

y aunque no estás, aún te puedo ver.


Fecha: 07/08/2015

Estructura: Serventesio asonante 

Pablo Bejarano en 2013. 


Miguel Ángel

Oh, bardo que no eres inferior

a quien cantó los viajes de Odiseo

y posees la misma inspiración

de Virgilio el poeta lisonjero,


hoy me siento perdido como Dante

y acudo a ti buscando la salida,

implorando, maestro Miguel Ángel,

que me encamine tu sabiduría.


No, no son el infierno, el purgatorio

y paraíso lo que debo andar.

Condúceme, maestro, te suplico

al sitio en donde hay felicidad.


Conduce mis palabras con las tuyas

para hacer el poema necesario,

el verso magistral donde se juntan

la inspiración y el metro como astros.


Mi infierno es el silencio de mis manos,

¡sácame con tus libros sorprendentes!,

ahuyenta los demonios que ensañados

mantienen mi bolígrafo en la muerte.


Mi purgatorio es la lectura asidua,

alejarme por fin de la ignorancia,

este avance importante de mi vida

se ha dado con la luz de tu palabra.


Maestro, cuando escriba mi poema,

encontraré cercano el paraíso

y podrán recordarme en la epopeya

de los hombres exentos de mutismo.


Cuando tenga el poema y tú ya no

me guíes con la luz de tu palabra,

habrá de guiarme al reino del amor

la mano blanquecina de mi amada.


Fecha: 26/09/17

Estructura: Serventesio asonante 

Pablo Bejarano en 2019.




Cuando estás apartada de mis ojos

Desearía saber con quién sonríes,

quién admira tu rostro ahora mismo,

quién rozándote el cuerpo te desviste 

en los momentos que no estás conmigo...


La alegría que siento al entreverte

se transforma en tristeza cuando pienso:

"alguien que no soy yo camina alegre 

y mirando tu faz invierte tiempo".


Siento celos, amada, al presentir 

a alguien suspirando por tu rostro 

mientras sus negros ojos fija en ti 

hallando en tu mirada rastros de oro.


¡Quién pudiera rastrear con precisión 

los pasos que darás durante el día,

para así liberarse del dolor 

donde iverna hace tiempo la sonrisa!


Pero no siendo así, la incertidumbre 

me contagia de insomnio como al sol

y en el invierno escribo cuentos lúgubres 

de tu mano enlazada a otro amor.


¡Cómo duele saber que no me quieres 

y por lo tanto puedes aparcarte 

en los brazos de otro para siempre 

olvidando que tienes un amante!,


mas si pudiera ver qué cosas pasan 

cuando estás apartada de mis ojos 

quizás ya no te llamaría "amada"

y no te trataría con decoro, 


o tal vez te pondría en el altar 

que merece el amor en nuestra era,

porque a veces rendido pienso mal

y te atribuyo un príncipe, princesa.


O acaso me eres fiel como Penélope 

esperando regrese de este viaje 

por los senderos húmedos que siempre 

me hacen andar tortuoso, como antes


anduviera Odiseo por el ponto.

El caso es que te veo todo el día 

cuando te veo, igual cuando de pronto

te imagino en mis tristes fantasías.


Este dolor tan solo se remedia

uniendo nuestra vida por amor 

o si en tu pecho acaso floreciera,

como en el mío, alguna sensación,


pero solo me queda sumergirme 

en las suposiciones dolorosas 

y caminar bajo la noche triste 

preguntando al llorar: "¿Dónde está ahora?".


Fecha: 19/03/2017

Estructura: Serventesio asonante 

Pablo Bejarano en 2017.
Calles de Quetzaltenango. 



Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...