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Nube de palmeras

Las palmeras danzando sin canción 

y el viento transparente con su aspecto,

te llenan de belleza e ilusión,

¡oh mi Cotzumalguapa sin defecto!

Tus bellas esculturas pruebas son

del pasado eminente e insurrecto

que se niega a morir ante el presente

y a perder su prosapia sorprendente.


Tu tierra de jaguar, Cotzumalguapa,

va desfilando siempre en las centurias

con la gloria que en ella se agazapa

a pesar del tirano y las injurias,

va como rosa verde por el mapa

enalteciendo la nación de Asturias

con su bello sayal de arqueología 

que semeja vetusta poesía.


Inmersa en el verdor de tus ingenios

como sol escondido del humano,

tu civilización, obra de genios,

hace que el tren del tiempo pase en vano

sobre los rastros de hombres primigenios

que ahora son tesoro del luciano

admirado con ánimo fecundo

en todos los confines de este mundo.


En ti las golondrinas de ambrosía

se abrazan con sirocos estivales

y las palomas van en romería 

jugando con los raudos vendavales,

sobre ti la pluvial melancolía 

fusila a todos los cañaverales

y a tu suelo de aspecto celestial

dormido sobre el ígneo litoral.


Habita en tu jardín, Santa Lucía,

un grupo de jaguares inmortales 

que parecen hermosa orfebrería 

petrificada en tiempos ancestrales,

habita en tu jardín la monarquía 

del pasado mostrando sus señales,

matizando la glauca primavera

que llena de esperanza tu pradera.


Un canto sin confín, Santa Lucía,

yo traigo navegando entre mis venas

y tus rosas hermosas de alegría 

me embelesan igual que las sirenas 

a Odiseo, y mi humilde poesía

ya no le canta al llanto ni a las penas,

sino a tu cuerpo verde de crisol

donde fundes mis sueños con el sol.


Te canto porque sabes hilvanar 

natura, arquitectura e ilusión 

en el espacio mismo del collar

que cuelga de mi alegre corazón;

te canto porque veo al caminar

la fuente de mi humilde inspiración,

sobre tu faz y en tu paisaje egregio,

agregando su voz al florilegio.


Yo te canto, sutil Santa Lucía 

por tus rosas con pétalos de piedra,

tus nubes de palmeras y alegría,

porque los versos suben como hiedra

en mi musa veloz, mi fantasía,

y siento que mi espíritu se medra

repitiendo tu nombre eternamente,

como repite vómitos la fuente.


Tus jaguares en bello y gris cardumen

navegan en el mar de la hidalguía,

y tú, como la ingesta de mi numen,

mueves mi corazón en demasía.

No me sorprende nada que se sumen

en tu faz, Capital de la Alegría,

las risas con los sueños peregrinos,

las cañas con los ríos cristalinos.


Sintiendo entre mis manos el lirismo

encontré esta canción que te presento 

en muestra de mi caro patriotismo,

labrada con sincero sentimiento.

Ahora me he librado del mutismo

y ya puedo gritarte lo que siento:

que aun no siendo hijo de lucianos

a tus hijos, los nombro mis hermanos.


Fecha: 2013

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2015
Santa Lucía Cotzumalguapa 


Imitando el pasado

Miedosas y esporádicas las aldeas rurales

lograron apartarse del hostil modernismo,

porque el hombre ambicioso, por epicureísmo,

edificó metrópolis sin paz, sin arrabales.


Las maldades del hombre, que fueron colosales,

pusieron el encono encima del altruismo

y el humano cayó allende el narcisismo

y se olvidó por siempre de los actos morales.


El hombre tejió llamas en todos los boscajes

y se bebió la mar en sorbos sorprendentes,

pintó color de plomo los dorados celajes


y declaró, por oro, cruentas conflagraciones

que trajeron suplicios perpetuos, inminentes,

en los inmaculados y blandos corazones.


Las mujeres vendieron su cuerpo en lenocinios

y fingieron amor vestido de añoranza.

En todas las ciudades veían como usanza

las muertes, los estupros, también los latrocinios.


El hombre perpetró atroces exterminios

contra la flora y fauna que daban esperanza

y ahora sólo quedan en nuestra remembranza

dibujando un pasado viudo de vaticinios.


Cometieron vejámenes y tuvieron furor

edificando así un atroz universo

do nadie recordaba la bondad y el pudor


y todo parecía un acre lupanar,

un infierno perpetuo, un castillo perverso,

al que la tiranía no pensaba abdicar.


Fue entonces que Natura y el Señor, indignados,

optaron por limpiar lo espantoso del mundo,

haciendo del humano un ángel pudibundo,

exento de sofismas y recuerdos malvados.


Hubo pocos humanos por ellos perdonados

al tener un espíritu que latía infecundo

de pensamientos malos y encono tremebundo 

que haría de este orbe, un orbe desgraciado.


Afloró nuevamente la vida primitiva

cuando se marchitó la ciudad inclemente 

gracias a la Natura de mano combativa


y a todos los humanos que habían subsistido

con la risa en los labios brillando nuevamente,

sin la modernidad que los había herido.


Las selvas constelaron de nuevo continentes

y los mares profusos nuevamente fluyeron,

los impolutos ríos con rapidez corrieron

por las glaucas estepas, con límpidos torrentes.


Los bellos animales vivieron adyacentes 

a las verdes montañas en donde guarecieron 

cuando los verdes árboles de nuevo florecieron

con sus frescos, acérrimos y lozanos simientes.


Todo fue otra vez un arrobante edén 

cuando el mundo vivió el hermoso reinicio

que lo hizo marchar por un novel andén.


El hombre botarete ya no reinaba más,

ahora gobernaba un cerebro propicio

que andaba de la mano del amor y la paz.


Pasó el tiempo y el hombre pudo retroceder,

dejando de vivir en completa anarquía,

ya no hizo del júbilo una horrible utopía

y la felicidad no dejó perecer.


Y todo nuestro mundo de nuevo pudo ser

el universo donde reinó la poesía,

la prosa cadenciosa y la filosofía 

para cantarle al viento, al río y la mujer.


Era conmovedor y tierno escudriñar 

el árbol como enseña de la bondad humana 

tiritando a lo lejos como oleaje de mar


y observar los océanos, bellos y acariciados

con manos transparentes de danza cotidiana 

provocando volcanes fugaces y azulados.


Era conmovedor ver cómo se acendraban

los nimbos y los cúmulos de rostro alabastrino

y poder percibir de las aves el trino

que viajaba, como ellas aleteando viajaban.


Ver los ríos premiosos cómo se deslizaban 

con figura de crótalo hermoso y peregrino

y ver que en el aljibe un viejo campesino

sentía que los sueños de nuevo regresaban.


El ambiente bucólico resultaba perfecto 

para cantarle al fin a la estrella coqueta

el sentimiento onírico de un anciano insurrecto


y escribirles parvadas tiernas de madrigales,

juntando el estro eterno del eterno poeta

a las ceibas, los cedros, los pinos y nogales.


El mundo caminaba rumbo a la perfección 

no había gente rica ni gente pobre había

porque lo que afloraba era filantropía 

en cada ser humano, en cada corazón.


Pero luego un inicuo y nocivo aluvión

de ideas inmorales y falsa valentía,

crearon en el hombre la atroz cicatería,

las ansias de poder, el alma de patrón


y el planeta tomó otra vez la tendencia

de aquella pervertida era de vejaciones

que por desobediente miró su decadencia


y ofendieron la muestra de amor y de bondad

que Dios les concedió, según sus intenciones,

para que abandonaran su inútil fatuidad.


Aunque la paz cetrina era la emperatriz 

de aquel inmaculado y sorprendente mundo,

el amor celestial, el amor pudibundo,

volvió a sentir dañada su bendita raíz.


El humano extravió su arcoíris feliz 

cuando su corazón volvióse a ver fecundo

por el comportamiento lacerante e inmundo

que cambió de la tierra el boyante cariz.


Hizo que las ciudades de inmensa latitud,

aquellas poseedoras de un áspero semblante,

resucitaran como grisáceo y pétreo alud


y que la tiranía en la psiquis humana

resurgiera también de forma semejante 

a la de la macabra era antediluviana.


Ahora, nuevamente, asesinan los ríos

y convierten las junglas en terribles eriales,

porque están construyendo ciudades colosales

igual que hace millones y millones de estíos.


Para satisfacer sus profusos hastíos

volvieron a cazar inermes animales

y emulan de esa forma los actos ancestrales

de aquellos hombres necios, inconscientes e impíos.


Dios, apesadumbrado y con llanto, vislumbra 

que cometiendo ahora los antiguos errores

la gente queda inmersa en su propia penumbra


y ve con ojos tristes que el mismo resultado 

de hace años opaca las aves y las flores

porque por la maldad la paz ha terminado.


Por eso es necesario, hermano, enderezar 

la mala dirección de este triste camino

que deja nuestro mundo ajado y mortecino,

sin selvas, sin oteros, sin vegas y sin mar.


Porque si la Natura decide castigar 

y conspirar unida al Monarca Divino

sufriremos también el trágico destino

que acabó con el hombre sediento de lucrar.


Vivamos armoniosos respetando a Natura,

sin guerras, sin encono entre amigos y hermanos 

obedeciendo siempre la voz de la cordura.


Quizás así acabemos con nuestro sufrimiento

o, al menos, descifremos los tétricos arcanos

de esta vida que dura lo que dura un momento.


Fecha: 29/11/2013

Estructura: Soneto alejandrino 

Premio: Primer lugar en los Juegos Florales de La Democracia, Escuintla, 2018. (Compartido con otro poema)

Pablo Bejarano en 2013


Bitácora de amor

Por el andén tranquilo caminaba,

todo era intrascendente y cotidiano,

pero ya tu silueta amenazaba

con embrujar la palma de mi mano.

Al ver que ibas llegando, sospechaba

que el intento de irme ya era en vano,

porque sentí en mi corazón de roca

un afán por la playa de tu boca.


Te vi en el horizonte navegando,

apareciendo como sol coqueto,

con la magia oscilante del balandro

que navega en el fúlgido alfabeto.

Viniste con tu aroma perfumando

las veredas impares del soneto

que nació cuando estuvo tu mirada

frente a mí, como sol de madrugada.


Caminabas distante y vanidosa,

tu pelo lentamente se movía

como la manecilla sigilosa

del reloj donde el tiempo detenía

su paso, y caminabas venturosa

como río que lleva poesía,

cuando tus ojos bellos penetraron

en mis ojos que así se enamoraron.


Conmigo desterraste tu ufanía

y me diste tu amor y tu ternura,

le diste a mi existencia plusvalía

y me alejaste al fin de la amargura,

te volviste el principio de mi día

con tu rostro dorado que fulgura

como llama de sol eternamente

en el paisaje claro de mi mente.


Después apareció la bendición

y juntos caminamos los senderos

rumbo a la gloria eterna y la ilusión,

porque son los caminos más austeros

los que ponen a prueba al corazón

con vallados hermosos y severos

que aparecen con forma de rival

frente al amante fiel y excepcional. 


Aunque todo era mágico y tranquilo

y estábamos rodeados de luceros,

llegaron los problemas con su filo 

a herir nuestros afanes más sinceros,

y hallaron en nosotros el asilo

que buscaron por todos los senderos

con intenciones de causar dolor

y de acabar por fin con el amor.


Cuando te fuiste, fui el anacoreta

que vive solitario y gemebundo,

porque dejaste ausencia en mi planeta

como barranco pérfido y profundo,

mi llanto fragmentado fue saeta

que lastimó mi corazón fecundo

e hizo germinar sobre mis cánticos

versos tristes, oscuros y románticos.


Fecha: 29/11/2013 

Estructura: Octava real

Pablo Bejarano en 2013



El hombre en el aljibe

Con alma de poeta

volando por el cielo esplendoroso,

el ave, cual saeta,

va regando su amor ceremonioso

en esta amanecida

donde la placidez no es advertida.


La paz que constituye

la sonrisa lozana del boscaje,

ahora no se intuye

porque la pesadumbre, en el paisaje,

coloca su presencia

como una catarata de incoherencia.


Los ríos cristalinos

poco a poco oscurecen la sonrisa

y todos los caminos

se ofuscan con un párpado de brisa,

porque esta decepción

ha invadido su tierno corazón.


Un obrero campestre,

timorato labora sobre el agro

y en su tierra silvestre

pide con sus plegarias el milagro

que precisa su esposa

para reforestarse como rosa,


pero sus oraciones

inútilmente fueron elevadas

y negras decepciones

enlutaron su hermoso cuento de hadas,

ya su linda mujer

se marchó para nunca más volver.


El llanto y la tristeza

terminaron dañándole la fe

y toda la aspereza

hirviendo como taza de café,

fue vistiendo de duelo

el boscaje, las nubes y el riachuelo…


Ya no se mira igual

la marchita cabaña pastoril

ni el rugoso cristal

del río, ni el efímero marfil

de las nubes viajeras,

porque el amor salió de sus fronteras.


El campo está de luto

y llora con los astros peregrinos;

con lágrimas de fruto

los árboles inundan los caminos:

todo el ecosistema

es parte de este tétrico anatema.


El campo se percibe

con lágrimas de noche derramada

y el hombre en el aljibe

llora por el deceso de su amada,

como lloran las nubes

cuando se desintegran los querubes.


Fecha: 28/11/2013 

Estructura: Sexteto lira

Pablo Bejarano en 2013


Pecado celestial

Yo quisiera atracar en el presente

para ya no alejarme más de ti,

para que no se borren de mi mente

los besos de tus labios carmesí,


para ya no llorar cuentas de adiós

viviendo en un presente sin mañana,

donde el pasado es siempre tan atroz

que vuelve cada día a mi ventana.


Por tu amor, al arqueólogo jugué

y sobre los vestigios del pasado

tu ADN heroico encontré

para clonar tu cuerpo consumado,


pero los ósculos que da tu clon

son tristes, sin cariño y sin estrellas,

pues del amor jamás habrá noción

en su mente poblada de querellas.


Sus palabras no aumentan mis latidos,

sus caricias no borran mi dolor,

yo no puedo olvidar sueños fallidos

si este clon no fecunda mi clamor.


El suplicio es mi triste asignación

desde que me perdí en tu despedida;

tu ausencia es mi más grande punición

y tu recuerdo, amargo como herida.


Es la tristeza lluvia recurrente

que no tendrá verano ni escampada,

porque aunque siempre esté tu clon presente,

no ha de llenar tu vacuidad, amada,


y tampoco el sayal que tu presencia

dejó cuando dejó nuestro futuro,

pues cada día evoco la sentencia 

de aquel adiós eterno de cianuro.


Aunque al rememorar con frenesí

tus besos, no regresa a mí tu miel,

siempre serás el único alelí

que puebla y que conforma mi vergel.


Tras de aquella partida, mi semblante,

es el de una pirámide de Guiza,

es el de una acuarela en el levante

que, aunque existe, no siente ni la brisa,


porque tengo la magia que me mueve

y sangre que me unta con rubor,

mas no tengo tu beso que promueve,

en mi cuerpo, la vida y el amor,


y tengo regocijo agonizante

que se avasalla por la pesadumbre,

por culpa de este clon, frío y farsante,

que no se maquilló con mansedumbre,


y un naufragio en avernos invisibles

donde purgo el pecado celestial

de enviarte mis suspiros indecibles

que van buscando amor y no un hostal,


pues siempre el desamor es infalible,

los sueños espejismos de ilusión,

pues siempre la alegría es intangible,

como intangible es la decepción,


por eso ahora estoy deshabitado,

porque mi amor se aferra a tu belleza

como gato perdido y asustado

que no quiere caer a la tristeza,


sin embargo, aunque espero tu regreso,

seguiré cual tenorio idiotizado,

que a todas las mujeres les da un beso

aunque siga de ti enamorado.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2013





Deshojando margaritas

El alma se me abrasa al abrazar

el cuerpo inacabable de tu ausencia,

me hiere los suspiros aceptar

que no me embriagaré con tu presencia.


Mi existencia es vivir rememorando

las noches que llamábamos proscritas,

dormir y despertar idolatrando

tus manos, si deshojan margaritas.


Ahora que no puedo sonreír

es mejor dirigirme hacia la muerte...

¿Cuáles son los motivos de vivir

si no tengo la venia de quererte?


No podemos vivir de fantasías

intentando menguar nuestro dolor,

no podemos curar con poesía

los estigmas profundos del amor.


Adorarte es lo mismo que no amarme

porque en ti solo encuentro puniciones,

adorarte es igual que suicidarme

y es igual a matar mis ilusiones.


Yo deseaba luceros en mis ojos

y también mariposas en mis labios,

y en ti sólo encontré llanto y abrojos

para sellar mi vida con agravios.


Si ser feliz ya no es estar contigo,

son fútiles los versos y la prosa;

si mis brazos no pueden ser tu abrigo,

tus labios ya no deben ser mi rosa.


Si mis sueños no pueden ser de dos

es mejor disiparlos de mi mente;

si el remedio se encuentra en nuestro adiós,

yo también lo diré, plácidamente.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2013


Espejismo de amor

Quisiera disipar con mis caricias

y con tiernas tertulias de pasión,

aquellas dolorosas injusticias

que un patán colocó en tu corazón.


Quiero dejar pletóricos de besos

los labios que besó sin dar amor,

curar, con alabanzas y embelesos,

tus estigmas profundos de dolor.


Yo quisiera escribir una novela

sobre el cuento que fue para tu vida,

escribir cada día la secuela

de nuestra inspiración incontenida.


Forestar, yo quisiera, los jardines

para darte claveles a granel,

mostrar a tus pupilas los confines

del amor con mis églogas de miel.


Quisiera, de tu pobre corazón,

borrar los espejismos de ese hombre

y en su lugar poner una ilusión

que junte mi apellido con tu nombre.


Quiero juntar tu cuita derramada

y tus sueños inviables y fallidos,

para hacerte con ello un cuento de hadas

y una lluvia de besos aturdidos.


Para no ver en ti ojos de mayo

ni otoños permanentes en tu sueño,

sólo fanales fúlgidos de rayo

y arcoíris brillantes y sin dueño.


Para no ver tu boca como puente

ni tus mejillas semejando ríos,

sino ver tu cabello fluorescente

alumbrando tus ojos, ya sombríos,


y que permitas que mi amor febril

llene las vacuidades de tu sueño,

alumbre, como fúlgido candil,

tu voz, tu rostro angélico y risueño.


Que sea como estrella fulgurosa

y borre la calígine que cubre

tu hermoso corazón de mariposa

y tus labios ubérrimos de octubre.


Porque tu rostro tierno y diamantino

es indeleble en mí y en mis memorias,

como tatuaje aúreo y moralino

que relata novelas amatorias.


No obstante, aunque pareces adorable,

aunque amarte resúlteme sencillo,

es nocivo, frustrante y deplorable

saber que hay falsedad bajo tu brillo.


Sé que todo el amor que yo te digo

para ti vale menos que un desaire,

que en el amor iré como mendigo

y es preciso aceptarlo con donaire.


Pero quiero tu amor con frenesí

y que sea recíproco, sincero,

y fluya eternamente para mí

y cambie mi terrible derrotero.


Consiente estoy que nuestra cohesión

en este calendario no es factible,

pero sueña mi triste corazón

con que en el porvenir sea posible.


Mientras llega ese mágico momento,

intentaré esperarte con paciencia

y acabar con mi lóbrego tormento

y llenar mi ilusión de tu presencia.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio

Pablo Bejarano en 2013





Luna sin miel

En mi mundo sutil se dibujaba

un futuro perfecto para dos,

donde todo el amor nos solazaba

y estábamos exentos del adiós,


donde los abalorios de tristeza

ya no contaminaban mi alegría,

donde los días crueles de impureza

no fastidiaban más el alma mía,


un idilio febril sin atonía

que llevaba en las alas de sus noches

un arsenal eterno de ambrosía,

una nube de risas y derroches.


No lograba encontrarle fin al cuento,

el ocaso mirábase distante,

yo presumía que en ningún momento

pasaríamos algo lacerante,


mas resultó efímero el amor,

pronto encontró la muerte en la rutina

y coronó tu sien con mi dolor

y rasgó mi colora con tu espina.


Dolía ver que todo caducaba,

que lloraba el amor por la anarquía,

ver que nuestra novela claudicaba,

que todo ya era peor que la utopía,


ver mi llanto cayendo en el olvido

y mi cama, sin ti, deshabitada,

recordar un momento no vivido

y la bifurcación de nuestra estrada,


pues se habían mudado a lontananza

las noches de pasión y regocijo,

había fenecido la esperanza

de mirar nuestros rasgos en un hijo.


Tan susceptible ha sido mi ilusión

que se perdió en la mar de mis problemas,

porque esta intransigible decepción

no estaba contemplada en mis esquemas.


Esta racha de lóbrego sin tregua,

esta luna sin miel de nuestra herida,

estos besos viajando tantas leguas,

no encajan en el plano de mi vida.


Yo no deseo un irrisorio amor

ni un suspiro escapando por la puerta,

yo no quiero buscarte con temor

en mi cama paupérrima y desierta,


no quiero padecer esta avidez

de querer ser feliz con mi recuerdo,

no quiero padecer esta sandez

de ser un loco con disfraz de cuerdo,


pero el amor eterno es ilusorio,

mis pétalos no han vuelto a sonreír,

aunque quise volverme ese tenorio

que aun en el placer puede sufrir.


Tú te armaste de acérrima ufanía

para omitir el triste gimoteo,

mientras yo burilaba mi elegía

inmerso en el absurdo titubeo.


Todo fue como nunca lo soñé:

emigraste dejándome tu ausencia,

haciéndote perjura con la fe,

perdiéndome en la mar de la demencia.


Te marchaste y te encuentras muy feliz

y yo en retrospectiva lloro y lloro,

intentado arrancarme de raíz

el amor que antes era mi tesoro.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio

Pablo Bejarano en 2013




Habitando la soledad

I

Tertulias que no van a ningún lado,

ósculos que naufragan en los sueños,

retazos de un amor apasionado:

eso asedia en las noches mis ensueños,


mientras la soledad mata mis ansias

de seguir habitando en este mundo

poblado de ilusiones y fragancias

que causan mi fracaso tremebundo.


La soledad me roba mariposas

y deja estalactitas en mis ojos,

vuelve mi tálamo un país sin rosas

habitado por cínicos abrojos.


Ella, como el arácnido, ha tejido

penas en los rincones de mi mente,

y como hornero construyó su nido

sobre el cadáver de mi amor ausente…


Y si bien mi progenie me da amor,

a veces necesito de una dama

para darle mis versos de cantor

y reír cuando diga que me ama.


Y si bien hay verbenas con amigos

y un emporio adictivo de placeres,

a veces necesito los abrigos

que te brinda el amor de las mujeres.


La soledad se ha vuelto la embajada

de nostalgia en mi pobre corazón;

es la tétrica y lóbrega parvada

de sueños en peligro de extinción,


es éxodo de amor, de amor de hostal,

una chistera llena de misterios,

es la muerte de un sueño medieval

que se ajó con millones de dicterios.


II

Yo solía escribir alegres versos,

ahora estoy cautivo en la elegía

rebosante de negros universos

que profana la muerta poesía,


pero ¿cómo borrar esta tristeza

si se fue de mis manos esa dama

que llamé y traté como princesa,

que volví religión sobre la cama?


¡Ah!, ¿cómo?, si el olvido es infalible

si a pesar de las preces y del llanto,

es como un tren expreso ineludible

que se lleva la imagen de tu encanto.


¡Ah!, ¿cómo?, si Cupido es una arana

que obnubila mi triste realidad;

¡ah!, ¿cómo?, si mi amor es cosa vana

y yo estoy feneciendo en soledad.


¡Oh!, esta soledad de mi existencia

dejó mi corazón sin fantasía

vertiendo, sobre el halo de tu ausencia,

un hilo de ligera poesía.


La soledad es un país en quiebra,

en quiebra de sonrisas y de amores;

se disfraza de rosa, pero es hiedra

que se trepa en las almas con dolores.


Qué triste es habitar la soledad,

qué triste es el exilio en el dolor,

qué triste es ir viviendo en libertad

sin compartirla con un gran amor…


A veces yo presumo que estar solo

es lo ideal: sin embustes ni traición,

dedicando la vida al dios Apolo

que alimenta mi triste corazón.


Fecha: 26/06/2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2013



Mercenario amor

Él te brinda su amor por epicureísmo

en un castillo lleno de hermosos oropeles;

yo te ofrezco mi vida basada en el altruismo

y un hogar con estrellas semejando dinteles.


Él te ofrece el desfile de la bisutería

para poder comprar tu mercenario amor;

yo te doy caravanas de humilde poesía

y tú me das tan sólo un jardín de dolor.


Él agranda tu orgullo brindándote dinero

y cubre tus fanales con el brillo del oro;

yo en las noches te bordo, como borda el trovero,

un collar de lisonjas y sueños con decoro.


Él sobre su automóvil, bello y estrafalario,

te transporta a galaxias y mundos de boato;

yo, con mis sueños tristes y mi triste calvario,

empiezo a acostumbrarme a mi cruel celibato…


Yo sé bien que mis versos son una verborragia

fatal, común y cursi que no logra vencer

la cruel, interminable y económica magia

que embaucó tus fanales preciosos de mujer.


Yo sé que el sentimiento mustio, atroz, calcinante

que nace en lo profundo de mi torpe ilusión,

ha de ser deslucido frente al pulcro diamante

que ha calmado, por fin, tu profusa ambición.


Que mi lóbrego amor con su arsenal de rosas

no podrá sostener una conflagración

contra él, su riqueza y las casas suntuosas

que logran deslumbrar tu avaro corazón.


Sé bien que todo amor siempre es avasallado

ante el dinero, el físico, ante la aristocracia,

y que el hombre amoroso nace y muere sellado

con el vil desamor y la eterna desgracia…


Aunque yo te regalo poemas efusivos

y te doy este amor que es probo y verdadero,

tus vilipendios son copiosos y nocivos

y marchitan mi risa y mi idilio sincero.


Aunque intento alumbrar tu penumbrosa alma

y vencer la avaricia que te da soledad,

continúa el dinero pudriéndote la calma,

llenándote la vida de encono y fatuidad.


Los rubios espejismos que te causa el dinero

dejan con afonía mi precaria elocuencia,

lastran eternamente las alas de mi esmero

y erigen en mi tálamo el cuerpo de tu ausencia.


Porque toda alegría creada por la plata

envilece el espíritu y el alma petrifica,

haciendo las sonrisas de fúlgida hojalata

que pregonan la vida de una persona rica…


Yo espero que algún día valores la simpleza

y sepas que ella brinda amores de verdad;

que llegues al país donde todo es pureza

y el amor puede dar luz y felicidad.


Que sepas que el dinero da cosas anodinas

y Cronos las maquilla con rostro macilento,

y que el amor nos da la horas peregrinas

que no tienen final ni tienen sufrimiento.


Que con tu lozanía también se irá el dinero

al mundo donde todo se convierte en pasado,

que vas labrando ya un futuro severo

después de malherir mi corazón cuitado…


Qué triste que la vida termine siendo así:

ver cómo vas en pos de un nimbo de dinero,

ver que nunca tus ojos atracarán en mí

y tampoco tendrás un amor verdadero.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio alejandrino

Pablo Bejarano en 2013

Sin ti

Todo en la vida marcha como debe marchar:

si no existieran óbitos no existiría vida;

si no hubiera recuerdos no habría que olvidar;

si no existieran dédalos para qué la salida.


Si no volara el sol no caería lluvia;

si no se va el pasado no se acerca el presente;

si no viene el otoño no vemos hojas rubias;

si no existieran ansias viviría el carente.


Si no hay felicidad no habrá melancolía:

si no nacen los vates no nace el madrigal;

si no tienes llaneza morirás de ufanía;

si no cuidas las junglas, te matará el erial.


Si no trotara el viento faltarían montañas;

si se fuera el amor ya no habría suicidas;

si no hubiera derrotas tampoco habría hazañas;

si se van las quimeras no llegan las heridas.


Por el numen sublime existen los troveros:

por los crueles infundios tienen velos los ojos;

por los grandes tesoros hubo filibusteros;

y existen los suspiros por los pétalos rojos.


Por las noches fenecen los efímeros días;

por las caídas nace, en el alma, vigor:

por las malas quimeras germinan elegías;

por las profundidades se engrandece el calor.


Exceso de confianza genera incertidumbres;

por pseudocaballeros semejamos truhanes;

por las obscuras simas son enhiestas las cumbres;

por los copiosos ríos existen huracanes.


Por epicureísmo existen los expósitos;

por eternas rutinas existen los amantes;

por antiguos fracasos nacen nuevos propósitos;

por malos presidentes se crean atorrantes.


Por la riqueza toda existe la pobreza;

por los clérigos probos sigue la religión:

por nuestras peripecias encontramos sorpresa;

por la esperanza fútil no crece la ilusión.


Es por la delincuencia que sobrevive el mundo;

por la pálida parca existe eternidad;

por oprobios asiduos existe el iracundo;

por novios embusteros hay novias con frialdad.


No existe la alegría que venga sin tristeza;

y no existe la hambruna libre de mitigar;

jamás habrá pecado que ofusque la pureza;

jamás habrá cantor que no pueda soñar.


Existen por las rosas suspiros agitados;

tiene, por los volcanes, descanso el horizonte;

existen por la lluvia besos apasionados;

y tiene, por la nieve, rubor el alto monte.


Sin cordura gobierna la maldad infinita;

sin estambre y pistilo, no germina el amor;

sin dudas amatorias vive la margarita;

y sin la enervación, no valdría el valor.


Sin suplicio, la vida nos sería tediosa;

y sin las odiseas no habría adrenalina;

si no te hace llorar no eres amorosa;

y es por mirar los pétalos que encontramos la espina.


Sin copiosos caudales habría sed creciente;

sin ingentes metrópolis sobran los arrabales;

sin libros y paisajes sería intrascendente

mi vista que se marcha junto a los vendavales.


No hay nada en este mundo por la casualidad,

todo ha sido creado con suma perfección:

sin la muerte del tiempo no habría eternidad;

sin el álgido Apolo, ni lluvia ni erosión.


Todo en la vida marcha como debe marchar:

sin este verde príncipe, no serías princesa;

sin este triste amor que no consigue amar,

no estarían mis versos plagados de tristeza.


Si dejaras mi mundo, harías un desierto

donde fuera imposible cosechar poesía;

si te fueras de aquí se inundaría el puerto

do atracan por las noches versos del alma mía.


Sin tu blanca presencia habitando mi mente,

no podría engendrar esta trillada rima,

tampoco existiría este lírico afluente

si no hubiera en tu lengua la flecha que lastima.


El cosmos es perfecto y el triste corazón

va cantando su diástole al compás de tu sístole;

el cosmos es perfecto y mi alegre ilusión

sin ti me llevaría a la eterna perístole.


Fecha: 2013

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2012

Tu poeta

No soy bohemio, tampoco cantor,

soy un humilde y tenaz soñador;

mi inspiración nunca ha sido sublime,

pero, al saber de tu amor, se redime.


Yo no poseo el talento de un vate,

sólo el ensueño febril del orate

que en el jardín de papel, con su alma,

dibuja flores de amor y de calma,


pero si bardo me llaman ahora

es por tu rostro de flor que enamora,

por tu paraje poblado de estrellas,


porque me hiciste un humilde juglar

con tus fanales de miel y de mar,

con tu follaje de oscuras centellas.


El incansable riachuelo de musas

con el que engendro lisonjas profusas,

vive en mi ser porque tú lo edificas

con la copiosa beldad que alambicas.


Aquella rima en eterno naufragio

por la que nadie me daba un sufragio,

llegó a mi playa llamada libreta

la vez que tú me llamaste poeta,


y con mis versos formé, sobre el viento,

la sinfonía que en este momento

nutre mi alma de amor y bondad,


y encaminé la ilusión al papel

desde que tuve en los labios la miel

que destilaba tu regia beldad.


Esa metáfora en mí reprimida

como erupción que no encuentra salida,

desembocó en mi sutil florilegio

al ver tu rostro perínclito y regio.


Aquella anáfora de mis poemas

la descubrí al querer, con grafemas,

tallar tu nombre y tus ojos brillantes

en un soneto de versos triunfantes.


Pude aprender la retórica extraña

para adular tu beldad de montaña

con un poema preciso y hermoso


y descubrí espinelas, pareados,

octavas reales y versos rimados

para cantarle a tu rostro precioso.


Y descubrí que podría plasmar

en los poemas tu rostro de mar

si detenía tu boca en mis ojos

y la plasmaba con letras y antojos.


A tu llegada también el Parnaso

vino a brindarme sonetos de ocaso

para dejar mi libreta pletórica

de inspiración, de prosodia y retórica,


pues eres tú mi lirismo y papel,

eres el grácil y eterno pincel

con que revivo en el alma los versos.


Eres mi musa, también mi elocuencia,

eres la hermosa y sutil eminencia

por la que canto en los días adversos.


Vate, poeta, juglar o trovero,

aedo, bardo, cantor o coplero,

no es importante ningún adjetivo

si con mis versos ya no te cautivo,


porque la humilde y febril poesía

no es de mis manos, la musa no es mía,

es sólo el fruto que yo coseché

en tu mirada dadora de fe,


y es que quizás yo no soy escritor

y sólo escribo pensando en tu amor,

en tu cabello y tus labios de rosa,


y si lo soy, soy nomás tu poeta,

porque si un día se va tu silueta,

también se iría mi vida dichosa.


Fecha: 2013

Estructura: Soneto de rima pareada

Pablo Bejarano en 2012

Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...