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Historia

El amor te conduce

a momentos sublimes, a lo alto,

pero nadie deduce

que tan solo es un salto

y pronto caerás sobre el asfalto.


Mañana el sufrimiento

habitará en tu alma, es inminente;

el enamoramiento

es como el aguardiente

porque envía espejismos a la mente.


Te diste por amor

a quien tú presumías que era bueno,

y encontraste dolor

al beber el veneno

de un hombre que acabó por ser obsceno.


El tipo ahora huye

porque del compromiso siente miedo,

pero es tonto y no intuye

que persiste el enredo

y que lo seguirá, como torpedo.


Tal vez ahora piensas

que la fatalidad te ha perseguido,

pero habrá recompensas

y verás en tu nido

tal vez el paraíso prometido.


Todas tus conjeturas

sobre un porvenir negro y deprimente,

en las horas futuras

no estarán en tu mente

y vivirás feliz eternamente.


Nunca más la memoria

te habrá de recordar las fechorías

que mancharon tu historia,

y tendrás fantasías

para endulzar tus noches y tus días.


Cuando veas sus ojos

tus problemas se habrán desvanecido

y también los abrojos

que tanto te han herido

y que te han alejado de Cupido.


Verás que la alegría

no está precisamente en lo viril,

sino en la algarabía

del retozo infantil

y en una risa tierna de marfil.


Ya no debes juzgar

a los hombres que cruzan tu camino

o te intentan amar,

porque cada destino

no tiene por qué ser un desatino.


Hay hombres de verdad

que procrean sus hijos con amor,

sin tener mezquindad,

pero a ti un impostor

te ha dejado sembrada de temor.


Sin embargo por ello,

aunque el principio fue dificultoso,

el milagro más bello,

el amor más hermoso

duerme profundamente en tu rebozo.


Y llegó igual que río

a tu corazón ancho como el mar,

llegó como el estío

para hacerte brillar

y darte una razón para llorar.


Emprendiste el camino

repleta de alegría y bendición,

aceptaste el destino

henchida de ilusión

y encontraste en tu niño inspiración.


Ahora ves en tu hijo

un maestro, tal vez un nuevo vate,

porque con regocijo

has ganado el combate

contra el fantasma negro de un orate.


Hoy sientes alegría:

tu nombre forma parte de un poema

que no será elegía

porque aquel anatema

ya no es parte siquiera de un dilema.


Empiezas a pensar

que si el aborto hubieras cometido

como ibas a intentar,

faltaría sentido

al tiempo que ya tienes recorrido.


A Dios le das las gracias

porque a pesar de todo te ha ayudado

a olvidar las desgracias

que habían eclipsado

la luz universal de tu pasado.


Fecha : 23/01/2014

Estructura: Lira

Pablo Bejarano en 2014




Cogitaciones

Exilia de tu espíritu el orgullo 

y también la arrogancia cruenta y hórrida,

para expulsar así todo el barullo 

que abrasa sueños con su flama tórrida.


Borra tu polución y tu avaricia,

disipa lo que empaña y no decora 

y busca cada día la justicia,

la justicia sagrada de la aurora. 


Camina en el difícil derrotero,

transige sus vallados vanidosos;

si liberas tu alma de lo austero 

tendrás vigor y días primorosos.


Insiste un poco más para horadar 

el anhelo que crees inalcanzable,

sé como estío en busca de alumbrar 

el invierno más ruin y miserable.


No caigas en la hostil iniquidad 

y nunca será dura la secuela.

La maldad asesina a la maldad 

como fuego que va de vela en vela.


Es decir: no es tiránica la hoguera 

si a su dermis de sol estás remoto.

Es decir: la alegría es hacedera 

después del huracán y el terremoto. 


No abdiques a tus sueños o a tus metas 

aunque a veces parezcan imposibles,

insiste, como insisten los poetas

en evitar los versos predecibles. 


Vuela como los cúmulos viajeros 

y deja que te arrastre el vendaval;

andando por los días pasajeros 

dejarás un vestigio universal.


Evita la locura y la coherencia 

y no niegues la vida tras la muerte;

a veces lo que es bello en apariencia 

nos trae pesadumbre y mala suerte.


Cuando ya no vislumbres el futuro,

busca bajo el pasado cosas buenas:

es mejor regresar a lo seguro

que caminar, acaso, hacia las penas.


Aniquila tus lóbregos momentos 

y empieza a divisar nuevos levantes,

colorea tus días con pigmentos 

de sonrisas y sueños hechizantes.


No vivas eclipsado de pavura,

haz las cosas con alma de valiente,

lucha siempre guardando la cordura

y lucha con el cuerpo y con la mente. 


Con bulos, con infundios no construyas 

un mundo reluciente y deslumbrante,

porque la verdad hace de las suyas 

y un día quedarás como farsante. 


Haz que cada crepúsculo en tu vida

te constele de oro el corazón,

haz que cada tristeza y cada herida

termine siendo luz e inspiración. 


Sé sigiloso siempre al proceder 

para que no comentes contumelias;

busca la salvación en la mujer,

sé geométrico como las camelias.


Saca de tu existencia el narcisismo 

que luego volverá como una arana,

que luego volverá como un abismo 

cuando raye a tu frente alguna cana. 


Itera tu batalla y tentativa 

de alcanzar el sueño inalcanzable 

y ya no existirá la disyuntiva 

entre lo que es inviable y lo que es viable.


Entiende que en los célibes no existe 

el deseo y son célibes por gusto, 

y cuando hay uno célibe, mas triste,

es que sigue un camino ruin e injusto. 


No exijas que alguien cumpla tus afanes 

y lucha tú por ellos ahora mismo,

si alguien más se alimenta de tus panes

continuará en tu estómago el abismo.


No te vuelvas lunfardo con descaro 

porque serás nocivo para el mundo

y cuando necesites un amparo 

nadie te ayudará por furibundo. 


Sé bueno y llegarán las cosas buenas,

procura que tu risa sea insignia 

que indique paz en medio de las penas, 

de las noches de llanto y la ignominia. 


Si tu felicidad es verdadera 

no puede amedrentarte la tortura,

si buscas en invierno primavera 

buscarás ser juicioso en la locura.


No acumules fortuna sorprendente

para que no le heredes a tu hijo 

esa cicatería intermitente 

que mata poco a poco el regocijo.


Recuerda que eres vástago de Dios

y debes ser un ser inmaculado,

así, cuando a la vida des tu adiós,

irás a un mundo probo y consagrado.


Fecha: 21/02/2014

Estructura: Serventesio 

Pablo Bejarano en 2014

Epístola del futuro

El Señor con sus manos de alfarero

edificó calladamente el mundo

que vuela por el Cosmos moribundo

cual si fuera galáctico jilguero.


A este callado y pálido viajero

de altos volcanes y de mar profundo,

le regalo mi cántico fecundo 

de numen imborrable y lisonjero.


¡Oh planeta, lunar de otro celaje!

Eras tú el paraíso, la morada

de la fauna sedienta de boscaje,


pero tus hijos como mercenarios

maltrataron tu faz inmaculada,

pensando únicamente en los erarios.


¿Qué sucedió con el inquieto mar

que edificaba dunas cristalinas

y reflejaba estrellas diamantinas

y le dictaba versos al juglar?


¿En dónde está el espejo que, sin par,

desdibujando nubes peregrinas

hizo fiestas boyantes para ondinas,

y bordó con los peces un collar?


¡Ah, mar, eterno canto inmaculado!

El hombre ha utilizado tu aposento

para lanzar sus sobras, y ha dejado


como sol sin ecúmene a tus peces

que perdieron el agua y el aliento

a pesar de los ruegos y las preces.


El glauco en profusión de los follajes

que se hallaba de pájaros repletos

y cual astros cetrinos y coquetos

adornaban la faz de los pasajes,


extinguióse al morirse los boscajes

que recuerdo escribiendo mis sonetos

y adornaron con ceibas y cafetos

la desértica piel de los paisajes,


porque les chamuscaron las pestañas,

como diría un hombre en su novela,

en donde reveló cosas extrañas.


Ah, mis árboles glaucos y lozanos,

su crepúsculo obscuro es la secuela

de los actos injustos e inhumanos.


Los ríos cristalinos y premiosos

que formaban acuosas procesiones

o quizás diluidas emociones

moviendo sus caudales primorosos,


ahora son sepelios tenebrosos 

por las diarias y negras poluciones

que tiñen con tristeza y decepciones

sus cabellos brillantes y copiosos.


Del sistema sanguíneo de la tierra

sólo quedan los cauces cual señales 

de la vida que muere por la guerra.


Quisiera vislumbrarlos nuevamente 

galopando con límpidos raudales

ajenos al humano impertinente.


El estandarte azul que presumía 

un collar infinito de bajeles,

no ha vuelto a presumirnos los joyeles 

con los que diariamente se vestía.


Cambió su vespertina orfebrería 

por el traje de smog que los pinceles 

del hombre van pintando con las hieles

derramadas y escritas, día a día.


¡Oh párpado celeste de la tierra!,

tú también sucumbiste ante el humano

que vive solamente por la guerra.


En ti también cayó la lobreguez

que te viste de tétrico pantano,

más hondo y más oscuro cada vez.


El viento que volaba presuroso

como el hálito efímero de Dios 

sintió en su ser la polución atroz 

que provocaba el hombre tenebroso.


Ahora el colibrí, sin alborozo,

como estrella perdida vuela en pos

de la luz que fugándose veloz

nos abisma en el cielo penumbroso,


porque el hombre mató de la Natura 

la bucólica estera primorosa

actuando como otario: sin cordura.


Y la tierra al perder el estoicismo,

perdió también los pétalos de rosa

y se hundió en el sopor del cataclismo.


Nuestro mundo es ahora otro Neptuno,

sin junglas, sin océanos ni animales;

no es nada como en tiempos ancestrales,

ya no existe el edén del siglo uno.


Aquel hermoso mundo, cual ninguno,

que tenía bellezas siderales,

padeció poluciones criminales

en el momento más inoportuno.


Los robots de intelecto sobrehumano,

los castillos que llegan a la luna,

junto al conocimiento cotidiano,


marchitan la belleza de la tierra,

y dejan a sus vástagos sin cuna,

en un mundo al que el óbito se aferra.


Quiero enviar a la gente inmaculada 

que aún habita límpido planeta

los versos moribundos del poeta

que vive en una tierra maltratada.


Enviar quiero mi epístola indignada

al ayer, cual mensaje de profeta,

para salvar el astro anacoreta

que en su tiempo no tiene maltratada


la cara de sublime paraíso,

porque no existe humano petulante

que gaste más allá de lo preciso.


Quiero mandar mi epístola pidiente

para ver el paisaje rutilante 

en su tiempo, en el nuestro, ¡eternamente!


Fecha: 07/05/2014

Estructura: Soneto 

Premio: Primer lugar en los Juegos Florales de La Democracia, Escuintla, 2018. (Compartido con otro poema)

Pablo Bejarano en 2014,
Santa Catarina Barahona. 


Imitando el pasado

Miedosas y esporádicas las aldeas rurales

lograron apartarse del hostil modernismo,

porque el hombre ambicioso, por epicureísmo,

edificó metrópolis sin paz, sin arrabales.


Las maldades del hombre, que fueron colosales,

pusieron el encono encima del altruismo

y el humano cayó allende el narcisismo

y se olvidó por siempre de los actos morales.


El hombre tejió llamas en todos los boscajes

y se bebió la mar en sorbos sorprendentes,

pintó color de plomo los dorados celajes


y declaró, por oro, cruentas conflagraciones

que trajeron suplicios perpetuos, inminentes,

en los inmaculados y blandos corazones.


Las mujeres vendieron su cuerpo en lenocinios

y fingieron amor vestido de añoranza.

En todas las ciudades veían como usanza

las muertes, los estupros, también los latrocinios.


El hombre perpetró atroces exterminios

contra la flora y fauna que daban esperanza

y ahora sólo quedan en nuestra remembranza

dibujando un pasado viudo de vaticinios.


Cometieron vejámenes y tuvieron furor

edificando así un atroz universo

do nadie recordaba la bondad y el pudor


y todo parecía un acre lupanar,

un infierno perpetuo, un castillo perverso,

al que la tiranía no pensaba abdicar.


Fue entonces que Natura y el Señor, indignados,

optaron por limpiar lo espantoso del mundo,

haciendo del humano un ángel pudibundo,

exento de sofismas y recuerdos malvados.


Hubo pocos humanos por ellos perdonados

al tener un espíritu que latía infecundo

de pensamientos malos y encono tremebundo 

que haría de este orbe, un orbe desgraciado.


Afloró nuevamente la vida primitiva

cuando se marchitó la ciudad inclemente 

gracias a la Natura de mano combativa


y a todos los humanos que habían subsistido

con la risa en los labios brillando nuevamente,

sin la modernidad que los había herido.


Las selvas constelaron de nuevo continentes

y los mares profusos nuevamente fluyeron,

los impolutos ríos con rapidez corrieron

por las glaucas estepas, con límpidos torrentes.


Los bellos animales vivieron adyacentes 

a las verdes montañas en donde guarecieron 

cuando los verdes árboles de nuevo florecieron

con sus frescos, acérrimos y lozanos simientes.


Todo fue otra vez un arrobante edén 

cuando el mundo vivió el hermoso reinicio

que lo hizo marchar por un novel andén.


El hombre botarete ya no reinaba más,

ahora gobernaba un cerebro propicio

que andaba de la mano del amor y la paz.


Pasó el tiempo y el hombre pudo retroceder,

dejando de vivir en completa anarquía,

ya no hizo del júbilo una horrible utopía

y la felicidad no dejó perecer.


Y todo nuestro mundo de nuevo pudo ser

el universo donde reinó la poesía,

la prosa cadenciosa y la filosofía 

para cantarle al viento, al río y la mujer.


Era conmovedor y tierno escudriñar 

el árbol como enseña de la bondad humana 

tiritando a lo lejos como oleaje de mar


y observar los océanos, bellos y acariciados

con manos transparentes de danza cotidiana 

provocando volcanes fugaces y azulados.


Era conmovedor ver cómo se acendraban

los nimbos y los cúmulos de rostro alabastrino

y poder percibir de las aves el trino

que viajaba, como ellas aleteando viajaban.


Ver los ríos premiosos cómo se deslizaban 

con figura de crótalo hermoso y peregrino

y ver que en el aljibe un viejo campesino

sentía que los sueños de nuevo regresaban.


El ambiente bucólico resultaba perfecto 

para cantarle al fin a la estrella coqueta

el sentimiento onírico de un anciano insurrecto


y escribirles parvadas tiernas de madrigales,

juntando el estro eterno del eterno poeta

a las ceibas, los cedros, los pinos y nogales.


El mundo caminaba rumbo a la perfección 

no había gente rica ni gente pobre había

porque lo que afloraba era filantropía 

en cada ser humano, en cada corazón.


Pero luego un inicuo y nocivo aluvión

de ideas inmorales y falsa valentía,

crearon en el hombre la atroz cicatería,

las ansias de poder, el alma de patrón


y el planeta tomó otra vez la tendencia

de aquella pervertida era de vejaciones

que por desobediente miró su decadencia


y ofendieron la muestra de amor y de bondad

que Dios les concedió, según sus intenciones,

para que abandonaran su inútil fatuidad.


Aunque la paz cetrina era la emperatriz 

de aquel inmaculado y sorprendente mundo,

el amor celestial, el amor pudibundo,

volvió a sentir dañada su bendita raíz.


El humano extravió su arcoíris feliz 

cuando su corazón volvióse a ver fecundo

por el comportamiento lacerante e inmundo

que cambió de la tierra el boyante cariz.


Hizo que las ciudades de inmensa latitud,

aquellas poseedoras de un áspero semblante,

resucitaran como grisáceo y pétreo alud


y que la tiranía en la psiquis humana

resurgiera también de forma semejante 

a la de la macabra era antediluviana.


Ahora, nuevamente, asesinan los ríos

y convierten las junglas en terribles eriales,

porque están construyendo ciudades colosales

igual que hace millones y millones de estíos.


Para satisfacer sus profusos hastíos

volvieron a cazar inermes animales

y emulan de esa forma los actos ancestrales

de aquellos hombres necios, inconscientes e impíos.


Dios, apesadumbrado y con llanto, vislumbra 

que cometiendo ahora los antiguos errores

la gente queda inmersa en su propia penumbra


y ve con ojos tristes que el mismo resultado 

de hace años opaca las aves y las flores

porque por la maldad la paz ha terminado.


Por eso es necesario, hermano, enderezar 

la mala dirección de este triste camino

que deja nuestro mundo ajado y mortecino,

sin selvas, sin oteros, sin vegas y sin mar.


Porque si la Natura decide castigar 

y conspirar unida al Monarca Divino

sufriremos también el trágico destino

que acabó con el hombre sediento de lucrar.


Vivamos armoniosos respetando a Natura,

sin guerras, sin encono entre amigos y hermanos 

obedeciendo siempre la voz de la cordura.


Quizás así acabemos con nuestro sufrimiento

o, al menos, descifremos los tétricos arcanos

de esta vida que dura lo que dura un momento.


Fecha: 29/11/2013

Estructura: Soneto alejandrino 

Premio: Primer lugar en los Juegos Florales de La Democracia, Escuintla, 2018. (Compartido con otro poema)

Pablo Bejarano en 2013


Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...