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Amor de mala suerte

Ya no habrá entre nosotros otro cuento de hada,

pues lamentablemente ya te has sentido amada.

No serás en mi cielo la luna eternizada

ni serás la princesa de mi vida soñada.


Nunca tu suave boca recibirá mi beso,

no seré receptor de tu blanco embeleso.

Tras tu desdén mi idilio no ha de salir ileso,

tras tu desdén mi ser llegará a su deceso.


Siempre seré tu amigo, tú serás mi imposible,

siempre serás la luna, lejana e intangible.

En mi mano no existe una letra infalible

que conquistar consiga tu mirada insensible.


En mi verso no existe más musa que tú, cielo;

son la razón tus ojos de mi asiduo desvelo.

En mis sueños existe un lírico riachuelo

de noches a tu lado como mágico anhelo.


Mi amor es el arcano más claro y evidente 

que debiera purgarse en un mar de aguardiente.

Mi ilusión de por vida la verás adyacente 

a la muralla triste de tu pasado hiriente.


Vanos serán mis besos si no tengo tu boca,

serán como claveles convertidos en roca;

vano será el suspiro que en soledad te invoca,

será como un recuerdo que la mente provoca.


Viviré perfumando mis noches con tu vaho,

yo seré tu balandro y tú serás mi grao;

viviré siempre amando tus labios de cacao,

con mis sueños de ti, celebraré un sarao.


Trataré de esquivar las olas del destino,

por ti transgrediré mi lóbrego camino

y haré de tu belleza un verso alejandrino

que le proclame al mundo mi idilio clandestino.


Aunque este amor ingente inédito fenezca

y nunca lo alimente el después de la gresca

y muera lentamente su fuerza quijotesca,

no olvidarán mis ojos tu risa picaresca.


Yo te amo más que a todo, mi corazón es tuyo,

pero aunque no me ames, no me ofusca el barullo

de pensar si algún día, este idilio que arrullo,

podrá vencer con versos tu soledad y orgullo.


Yo te amaré por siempre, angelical princesa,

siempre amaré tus ojos y tu labial de fresa,

siempre amaré tu cuerpo cubierto de pureza

porque eres tú mi credo, aunque me des tristeza.


Mi amiga fríamente serás la vida entera

y la cruel pesadumbre ha de ser mi bandera,

mi amorío imposible y mi única quimera

eso eres, mujer, mujer de primavera.


Aunque me sepultaras en criptas del olvido

para ti guardaré, en mis sueños, un nido.

Sin ti todos los trinos serán como graznido,

sin ti pronto a mi nombre lo adornará un tañido.


Fecha: 23/01/2015

Estructura: Cuadernavía

Pablo Bejarano en 2015

Romería de ilusiones

Sé muy bien que soné como un hombre incoherente

al decir que un amor, de rostro incandescente,

había germinado de manera imprudente

en mi ser, al mirar tu belleza eminente;


porque en el mundo nadie ha logrado entender

que simientes sin lluvia también pueden crecer;

porque existen milagros y consiguen hacer

una casa (en el alma del hombre) a la mujer.


Después tuve que irme cargando con mi sueño

a un lugar que estuviera lejano de mi empeño,

para olvidarme al fin de tu cráter risueño

y de la idea vana de sentirme tu dueño.


Tuve que conformarme con la triste alegría

que encuentro cuando lleno mi alma de poesía

y busco las sonrisas entre una romería

de ilusiones, de anhelos, de musa y fantasía.


No he podido abolir las leyes del amor

ni la llegada cruel de este infame dolor

que asesinó en mis manos al bello ruiseñor

que trinaba poemas convertidos en flor.


Aunque las esperanzas se expandan por mi mente

como luz que se cuela en la hendija silente,

como luz que entra angosta y se ancha rápidamente,

no podré realizar mi quimera candente,


no podré transgredir las leyes del rencor

ni podré marchitar las rosas del amor,

porque siempre el cerebro, hundido en el temor,

traerá tu figura a mi mundo interior.


Pero, aunque esto se diera así, no lo soslayes,

no cierres tu mirada si me ves en las calles,

no borres de tu mente los sencillos detalles

que te hiciera este hombre que te ama aunque le falles.


Entiende que si el agua está ligada al río

y el sol incandescente al cielo y al estío,

que si la negra noche combina con el frío,

también tu corazón combina con el mío.


No basta con decir que te has enamorado

si bautizas tu amor como edén clausurado,

no importabsi mi amor ha sido rechazado

y enterrado por siempre en criptas del pasado.


Con aquel vilipendio murieron mis quimeras

y al ver que tú, cual ave en lejanas fronteras,

andabas como en busca de nuevas primaveras,

me vi en la obligación de olvidar tus caderas.


Ese día me fui de la mano de Erato

y salí como en búsqueda de un mundo de boato

que me hiciera sacar de mi pecho ese flato

dado por tu desaire y tu orgullo insensato.


Porque borrar no pude ya de mi florilegio

los versos esculpidos para tu rostro regio

ni pude liberarme del viejo sortilegio

que me llevara a ti sin ningún privilegio,


porque tú marchitaste lo que aún no afloraba

cuando tu corazón dijo que no me amaba.

Si sospecharas cuánto yo quería y buscaba

un beso de la boca que un beso me negaba.


No podré transgredir las leyes del rencor

ni podré marchitar las rosas del amor,

porque siempre el cerebro, hundido en el temor,

traerá tu figura a mi mundo interior.


Pero, aunque esto se diera así, no lo soslayes,

no cierres tu mirada si me ves en las calles,

no borres de tu mente los sencillos detalles

que te hiciera este hombre que te ama aunque le falles.


Alcancé los confines de mi triste coherencia

y el pobre corazón se abismó en la falencia

que acaba con los valles verdes de mi existencia,

cuando tú me privaste de tu grata presencia.


No sé por qué la tarde nos llegó antes que el orto

ni por qué los ensueños conocen el aborto

o por qué el protocolo no puede ser más corto

o por qué no me dices lo poco que te importo.


No podré transgredir las leyes del rencor

ni podré marchitar las rosas del amor,

porque siempre el cerebro, hundido en el temor,

traerá tu figura a mi mundo interior.


Pero, aunque esto se diera así, no lo soslayes,

no cierres tu mirada si me ves en las calles,

no borres de tu mente los sencillos detalles

que te hiciera este hombre que te ama aunque le falles.


Fecha: No registrada 

Estructura: Cuadernavía

Pablo Bejarano en 2013


Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...