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Querido diario (la otra playa)

Hola, querido diario, tú me viste crecer 

y conoces los ojos que siempre me han rondado,

conoces mis quimeras febriles de mujer 

y el listado completo de mis enamorados,

pero hay un hombre bello, dueño de mi querer,

que con sus ojos deja mi orgullo lacerado 

y agita la borrasca de mi respiración 

si declama un poema o canta una canción.


Presiento que me quiere e idolatra mi faz,

pero no me confiesa qué nos depara el sino;

no sé si lo dirá mañana o si jamás 

sus varoniles pasos marcarán mi camino.

No puedo concebir un ápice de paz 

si la brújula estulta que orienta su destino 

no me pone en su norte adornando el levante

como el sol más sensual, como el sol más brillante.


Tú sabes cuántas noches descolgué las estrellas 

para alfombrar sus pasos que van hacia otro amor 

y sabes cuántas veces congelé las centellas 

para alumbrar más tiempo mi llanto y mi dolor.

Bien sabes, oh mi diario, que soy de las plebeyas 

que construyen castillos en pétalos de flor 

para escribir un cuento terminado en sonrisas

y no la misma historia de truenos y de brisas.


Tú conoces muy bien la cruz del sufrimiento 

que es este amor callado nacido en el mutismo

y has visto este dolor que otorga sufrimiento 

con lágrimas de encono y hielo y despotismo,

pero acaso también, justo en este momento

en que mi corazón escribe bajo un sismo

y te cuento mi llanto y mi triste calvario,

él escribe que me ama en su querido diario.


Fecha: 30/09/2015

Estructura: Octava real alejandrina 

Pablo Bejarano en 2015.
Templo de la Inmaculada Concepción, Ciudad Vieja. 


Guatemala II

La Antigua Guatemala con todo lo pasado,

Tikal y Zaculeu inmersos en la historia,

el Lago de Atitlán perfecto y coloreado

y Chichicastenango como viva memoria;

las quichés aguerridos con su libro sagrado,

el templo de Esquipulas con mi jaculatoria

y toda Guatemala formando la noción 

de lo que es el Edén poblando una nación...


Tomar vino soñando con los libros de Asturias

o viajar escuchando las canciones de Arjona,

leer en Quiriguá lo que ha muchas centurias 

imprimieron en piedra y aún hoy impresiona,

dejar atrás el hambre y todas las penurias 

como Barrondo cuando el deporte pregona 

y pone en lo más alto la enseña del país 

y pone en lo más alto al hombre de maíz...


Alcanzar sensaciones sacras e inenarrables 

al viajar y viajar por toda su belleza,

admirar los paisajes altos e inacabables 

e ir dejando atrás el llanto y la tristeza,

ver sus volcanes bravos hiriendo como sables

el cielo de diciembre, buscando su corteza,

navegar en sus mares, sus lagos y sus ríos

y hundirme en Xilbalbá entre seres umbríos. 


Ni Egipto ni la India igualan su legado,

ni Brasil o Tailandia igualan su natura,

ni Argentina ni Cuba con vates han logrado 

coronar con el Nobel a su literatura 

como con Miguel Ángel, el maya consagrado...

Caminar algún día por toda su hermosura 

y poner en lo alto la faz de mi país

y poner en lo alto al hombre de maíz.


Fecha: 2014

Estructura: Octava real alejandrina

Pablo Bejarano en 2014

Luna

La distancia de amor que a mi alma apesadumbra

cuando el cielo enlutado porta un vestido raso

y se encuentra invadido por la densa penumbra,

raudamente es llevada a su perpetuo ocaso 

gracias al plenilunio que sonriente me alumbra

y con ramas plateadas me sugiere un abrazo;

su círculo posee geografía brillososa 

y su belleza es de aljófar y de rosa.


Dime cuántas centurias, dime cuántos milenios

has vivido flotando sublime, pero inerte.

Te vieron dinosaurios, los hombres primigenios 

y aún así mis ojos se deleitan al verte.

Si llevas escoltándome cerca de tres decenios 

¿cómo no lisonjearte  y cómo no quererte 

cuando vas navegando en los viejos tejados 

y acrisolas mi alma y perdonas pecados?


Cuando ya mi cabello luzca otoñal y cano

y cuando mi epidermis vea triste y plegada 

y cuando nuestro epílogo ya se encuentre cercano,

tú, luna, te verás aún embalsamada 

con tu arduo fulgor que es antediluviano

y con tu clara luz fresca y eternizada 

como una rosa blanca, sutil y sempiterna 

que nos cautiva siempre como antigua linterna.


¡Oh, mi querida luna, quiero verte en el cielo

siempre con impoluto e increíble fulgor,

quiero verte brillar como redondo anhelo 

escondiendo quimeras y sueños tras tu albor.

¡Oh, mi querida luna, edén de caramelo,

yo no puedo evitar tenerte tanto amor,

pues luzcas como luzcas, en novilunio o llena,

siempre serás la hermosa musa de mi poema!


Fecha: 02/2014

Estructura: Octava real alejandrina 

Pablo Bejarano en 2014



Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...