Mostrando las entradas con la etiqueta cuarteto de rima pareada. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta cuarteto de rima pareada. Mostrar todas las entradas

Volcán de Acatenango

¡Padre de los Volcanes, doble labio,

que hace tanto no causas un agravio!,

¡quién pudiera alcanzar tu magnitud

de ola inmensa, de inmenso y pétreo alud!


Al poniente, de oro por las tardes, 

es cuando de manera alguna ardes

ya que hace tanto tiempo que tu boca

no lanza más sus ósculos de roca.


Muchos volcanes dicen superar

tu altitud en niveles sobre la mar,

pero en cambio al medirlos por su base

ninguno existe que te sobrepase.


Padre de los Volcanes, doble beso,

¡quién pudiera imitar el embeleso

de tu cima cubierta por la nieve

en el mes cuando frío es lo que llueve!


Con el sol a la espalda, en los ocasos,

cuando la noche empieza a dar sus pasos,

ocultas lo cetrino de tu alfombra

y muestras tu figura en una sombra.


Es tu cráter, tan alto como el cielo,

quien al amanecer en este suelo

primero saborea las saetas

de un sol que nace como las violetas.


Es tu cráter, tan alto como luna,

que al caer el sol tiene la fortuna

de acariciar los últimos venablos

de un astro abandonado por los diablos.


Padre de los Volcanes, doble cuerno,

dios convertido en piedra, casi eterno,

solo existe un volcán sobre tu rango

y eres tú, oh volcán de Acatenango


Fecha: 05/02/2017

Estructura: Cuarteto de rima pareada

Premio: Segundo lugar en el concurso literario de San Cristóbal el Alto, 2020.

(compartido con otros dos poemas)

Pablo Bejarano en 2019.
Volcán de Acatenango.


He tenido en la vida

He tenido en la vida un asomo de brisa

y ríos de tristeza y lunas por sonrisa;

he vivido la vida a mi sabor y antojo,

con júbilo en los labios y en el ama un abrojo.


He tenido en la vida la invaluable fortuna

de cantarle a los ríos y besar a la luna,

y aunque hallé desamores, dolor y mala suerte,

me marcharé boyante cuando llegue la muerte.


He tenido en la vida espíritu campero,

un alma de poeta con cantos de jilguero,

y he tenido el afán de observar el enigma

que se oculta detrás de un santo y un estigma.


He tenido en la vida el concepto de infierno

y un jardín de reproches para cada gobierno,

pero también la magia de la lluvia sutil,

de los ocasos rubios o marchitos de abril.


He tenido en la vida un amigo lunfardo

y el alma coronada por la estrella y el cardo,

he tenido también una novia sagrada

que tenía su boca a mi ser consagrada.


He tenido en la vida banderas en el cielo

y estrellas pasajeras que dibujan mi anhelo,

he tenido alegría, aunque tuve cascada

de tristeza en los ojos y en mi alma enamorada.


He tenido en la vida noches de pesadumbre

en los que me allanaron la paz, la incertidumbre,

he tenido mañanas llenas de inspiración

en las que revivía mi triste corazón.


He tenido en la vida la luz del horizonte

donde nace el amor y se camufla el monte,

la ilusión de viajar por todo el firmamento

y hundirme en la grandeza de un pequeño momento.


He tenido en la vida un oleaje en los dedos

como el que han poseído infinitos aedos,

un vaivén de tristeza en la boca del mar

cuando se fue la chica que ya no pude amar.


He tenido en la vida la extraña convicción

de que tal vez viajando a los valles de Orión

con grandes telescopios, a muchos años luz,

veríamos quizás la muerte de Jesús.


He tenido en la vida amor por los volcanes

que están llenos de vida aunque se ven inanes,

y tuve un arsenal de lágrimas suicidas

que siempre fusilaron las rosas escondidas.


He tenido en la vida lugar en los proscenios

para ver cómo aplauden al mundo los milenios

y desdenes terribles de mujeres hermosas

y más tequieros falsos que verdaderas cosas.


He tenido en la vida la aurora cotidiana

que borda en los celajes la fugaz filigrana

y una sonrisa efímera, bella y multicolor

dibujada al revés por las lluvias de amor.


He tenido en la vida una sílfide hermosa

que se fugó del mar para volverse rosa,

he tenido en la vida la gracia de la vida

y, por padres y hermanos, el alma conmovida.


He tenido en la vida quimeras de corsario

que vive su odisea anclado en un acuario,

y la parafernalia de culturas y ritos

y la sabiduría de tontos y eruditos.


He tenido en la vida cosas buenas y malas,

pero más que otra cosa, he tenido dos alas

que me dejan volar feliz sobre la vida,

disfrutando y sufriendo antes de mi partida.


Fecha: 19/04/2015

Estructura: Cuerteto de rima pareada

Premio: Segundo lugar en los Juegos Florales de La Democracia, Escuintla, 2019

Pablo Bejarano en 2015
La Democracia, Escuintla 




Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...