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El edén al final de la calzada

Posees la sonrisa de la luna,

el oleaje del mar en el cabello,

de las altas estrellas el destello,

de Midas, el dolor de la fortuna.


Posees lo dorado de la duna

en el desierto cónico del cuello,

donde mis besos tienen del camello 

la decisión de andar pese a la tuna.


Posees la mirada del ocaso

y en tus labios la noche ensangrentada,

el paraíso abajo de un cedazo,


el edén al final de la calzada,

la llave terminal de mi fracaso 

y el infortunio de llamarte «amada».


Fecha: 2015

Estructura: Soneto clásico

Pablo Bejarano en 2013.


América

La nieve maquillando Canadá;

el tiempo confundido en Cartagena;

el pepián, el pozole en nuestra cena,

y el cielo aterrizado en Sololá;


una ilusión lejana en Boyacá;

Afrodita en las playas y morena;

el cóndor desafiando la cadena 

volcánica en el sur; el Xibalbá;


el Cocibolca dando a Nicaragua 

una sonrisa azul, grande y quimérica;

la altura celestial del Aconcagua,


y Diquís que la historia vuelve esférica;

Colonia en Uruguay y Comayagua 

y Tikal: todo esto es nuestra América.


Fecha: 25/11/2015

Estructura: Soneto

Pablo Bejarano en 2016.
Panajachel, Sololá. 


Cuando te vas filtrando

Saturo el horizonte de suspiros 

al verme abandonado de tu amor,

contagio de tristeza al ruiseñor 

cuando te vas filtrando en mis respiros.


Si evoco tu mirada en los zafiros 

germina tu fragancia en mi dolor,

mutilo con nostalgia a una flor 

y muero estando muerto si te miro.


...y te extraño, mi amor, mi amor, te extraño 

desde que este silencio lacerante 

se afila con tu voz y me hace daño.


Me extraño en ese tiempo rutilante 

cuando no te extrañaba y el antaño 

era fuente de risa, Silvio y Dante.


Fecha: 09/03/2015

Estructura: Soneto clásico 

Pablo Bejarano en 2014.




El año

En enero...

Locomotora rauda de este tren

que lleva tras de sí once vagones.

Aquí ven su final las vacaciones 

y las clases inician su vaivén.


Otra vez levitando en el andén 

los niños con gorjeo de gorriones,

y tiemblan de ansiedad los corazones 

añorando los días de Belén.


Otra vez en enero las promesas 

para vivir mejor el año nuevo

y otra vez amenazan las tristezas...


Cuesta arriba caminan el mancebo 

y el anciano que buscan las sorpresas 

del amor que ya viene de relevo. 


En febrero...

Entre cartas de amor viene febrero 

ataviado de globos y de rosas,

dando lugar a citas amorosas 

y a la efusividad de los tequiero.


Nuestro amigo se vuelve mensajero 

para pactar las citas venturosas 

que siembran en los ojos mariposas 

y sonrisas en cada derrotero.


Un dios va uniendo almas con su flecha 

y se queda sin flores el jardín.

Entre todas las fechas esta fecha,


que no posee playa ni confín,

como siempre, amatoria nos acecha

en compañía de San Valentín


En marzo...

Cuando se pone triste el carnaval 

en el tercer vagón del tren expreso 

la Cuaresma en el año hace su ingreso 

conmemorando algo excepcional.


(Hace ya dos milenios un erial 

vio a Jesús caminando en el proceso 

de ayunar provocando su deceso

y ganando una lucha universal).


El morado en las verdes jacarandas 

colorea el ambiente deslumbrante 

que armonizan imágenes y bandas...


Y cuando el mes se encuentra agonizante 

los templos atavían con bufandas

moradas su fachada alucinante.


En abril...

To-to-chin, to-to-chin tras los cortejos 

siempre fúnebres marchas van sonando 

y adelante los hombres incensando 

y en los flancos devotos y festejos.


Sobre los muebles fúlgidos y viejos 

colocan a Jesús que va cargando

una pesada cruz y va sudando 

sangre que es la razón de sus consejos.


To-to-chin, to-to-chin se marcha abril 

o tal vez se lo roban a Sabina

de una manera despiadada y vil.


Se despide del cielo la retina,

el plenilunio esconde su marfil 

y el sol en el cenit ya no calcina.


En mayo...

Cada madre se vuelve la mejor 

a los alegres ojos de su hijo

y entre tanta emoción y regocijo 

va formándose acérrimo el amor.


La tierra se perfuma en preticor 

y el invierno acercándose prolijo 

entreteje en el campo un acertijo 

de árboles lozanos y de flor.


Arriban no se miran las estrellas,

se ven entre las nubes, y mojadas,

descienden a marcarnos con sus huellas.


En medio de las íntimas moradas 

el sol está encerrado en las botellas 

y en los labios de todas las amadas.


En junio...

Todo mundo dispuesto a celebrar 

a dos entes sublimes del planeta

que maniobran con garbo la veleta 

de un barco que no sueña con el mar.


Todo mundo se presta para honrar 

a quien cura al fugaz analfabeta 

y al hombre que pasea en la glorieta

junto al niño que ha visto germinar.


Celebramos al padre y al maestro,

sorprendentes y fieles asesores 

que con la luz sagrada de su estro 


siembran entre los niños los valores 

que tuvieron otrora sus ancestros 

soñando fomentar tiempos mejores.


En julio...

Cuando julio se asoma al calendario 

con treinta y un soldados bicolores,

celebramos unidos los mejores 

seres que nos alegran el calvario,


con ellos es mejor itinerario

la vida que sembrada con amores 

nos descarga de amargos sinsabores 

y hace el mundo un lugar hospitalario.


Es así: celebramos al amigo,

hermano putativo e infalible 

que nos dice en la cuita "estoy contigo".


El ángel con dos alas invisibles 

que tiene la lealtad siempre consigo

y no es capaz de hacer cosas terribles.


En agosto...

Cuando en agosto se oscurece el cielo

los colores radiantes del estío

aparecen lanzando un desafío

a la lluvia y brindándonos consuelo,


se nos muestran con forma de pañuelo

que tremola en sublime desvarío

y es al ver la bandera que confío

en la patria y la forma del anhelo.


Entre invierno y bandera se envejece

el año que se acerca a su final

y entre charcas de lluvia nos parece


que otro mes de la época invernal

vestido con más gotas aparece

y empieza a celebrar un funeral.


En septiembre...

Ya se ven los desfiles escolares

con las bandas sonando por doquier

y al compás de un mojado atardecer

van jóvenes con teas estelares.


Ya la patria luciendo sus collares

blanquiazules, igual que una mujer,

se maquilla con charcas al llover

y se cubre de verdes peculiares.


Es septiembre y el himno se hace ahora

popular en las plazas del país,

es septiembre y la calle se decora


con enseñas y espigas de maíz

y en el alma chapina nos aflora

otro motivo para ser feliz.


En octubre...

Se despiden las lluvias y saluda

el suspiro veloz de fin de año,

todo la gente vive en el antaño

y algún árbol lozano se desnuda.


Es la luna de octubre, ya no hay duda, 

la más bella en su luz y su tamaño

y en el cielo es un mágico ermitaño

que a los bardos noctámbulos ayuda.


Entre brujas, fantasmas y memoria

abordamos el diáfano vagón

donde el tiempo prepara la victoria


sobre un año que muere sin razón.

Nuestros pasos se hunden en la historia

y lo muertos entonan su canción.


En noviembre...

El caballo del viento se desboca

en el cielo y eleva los cometas

que presumen sus trémulas coletas:

el viento es un caballo que se aloca.


A los difuntos tétricos evoca

la gente con claveles y violetas

y cruzan en el cielo, cual saetas,

barriletes que el viento ahí coloca.


En las mesas el fiambre esplendoroso

luce como mosaico de sabor 

que erupciona un aroma delicioso.


En noviembre las manos del Señor

empujan, con el viento presuroso,

las nubes que han cambiado de color.


En diciembre...

Llamado por la gente el mes divino,

entre hielo, lucitas y armonía,

mezclamos la nostalgia y la alegría

y acabamos de nuevo este camino.


Entre "coplas pletóricas" de vino

esperamos ansiosos por el día

en que nació la luz que alumbraría

de ricos y de pobres el destino.


Nochebuena es de paz, amor y luz

y otras estrellas pueblan nuestro cielo

en nombre de la Virgen y Jesús.


Pensamos nuevamente en el anhelo,

en dejar olvidada nuestra cruz

en el año que acaba y da consuelo.


Fecha: 05/01/2017 

Estructura: Soneto clásico 



Arte poética

I

Tres labios se cayeron de la rosa

desde que fuera escrita por Homero

la Ilíada en un hexámetro severo

para que se escuchara cadenciosa;


y dos desde plasmada la famosa

Eneida por el arte de un trovero

soñador y también aventurero,

que versó de manera melodiosa.


Ha siete largos siglos ya que Dante

viajó en el Inframundo por su amada,

por conseguir mirarla como amante.


Estas obras que duermen en la cima

de la literatura más preciada

son bellas por la métrica y la rima.


II

Lope de Vega, Góngora y Quevedo

que duermen en los brazos de la gloria,

entraron con sus versos en la historia 

escandiendo inspirados y sin miedo,


entendiendo que el arte del aedo

no pierde por la métrica victoria

ni es esto una razón de vanagloria

porque escandir es fácil para el dedo.


En el Siglo de Oro los poetas 

tuvieron con el metro libertad

para escribirle al viento y los cometas.


El calambur, la hipérbole y el quiasmo

no afectaron su inmensa habilidad

porque el "verso medido" es un pleonasmo.


III

Los Campos de Castilla de Machado,

el Volcán Momotombo de Darío,

la elegía de Buesa hacia el estío,

todo quedó en el verso encuadernado.


Los poetas sublimes del pasado

que en su mente llevaban blanco río 

de versos con libérrimo albedrío 

no dijeron "me siento encadenado".


Cantaron al amor, al mar cambiante,

a la flor en la tarde desmayada

y al sol apareciendo en el levante


y todos inventaron universos

fantásticos con psiquis inspirada

y midiendo con sílabas sus versos.


IV

Neruda, Miguel Ángel y Mistral

recibieron el Nobel con sus manos

por ser considerados artesanos

del verso y la pericia magistral,


por plasmar con bolígrafo triufal,

de su espíritu, todos los arcanos

en un marco de acentos parnasianos

que obedecen a un ritmo excepcional.


Si hubiesen practicado el verso libre

cuánto habrían perdido los lectores

porque Mujer con ojos de jengibre,


Sonetos de la muerte y el Poema

veinte nos faltarían, y las flores

llorarían también el anatema.


V

Tres mil años reinó en la poesía 

la métrica y sus ritmos culturales;

tres mil años y ahora los fatales

hados ponen en riesgo su porfía


con los falsos poetas que hoy en día 

escriben sus "poemas" coloquiales

alegando que son excepcionales,

que no es precisa ya la melodía.


Once lustros no pueden competir

con tres milenios donde todo el mundo

vio natural el arte de escandir.


Alguien que escribe prosa fracturada

no sabrá qué es estar meditabundo

en busca de la sílaba adecuada.


VI

Bardo del verso libre, yo te invito

a concebir la idea en dos cuartetos

y luego rematarla en los tercetos

con un lirismo bárbaro y bendito.


Si cumplieras un solo requisito

de todos los que exigen los sonetos,

ya nunca te verías en aprietos

si vuelve a interrogarte un erudito,


y luego si consigues darle vida

al zéjel, espinela o madrigal,

a la lira que canta conmovida


o a todas las estrofas, si es tu meta,

podrás decir al fin con voz triunfal:

conozco los trabajos del poeta.


Fecha: 24/07/2017

Estructura: Soneto clásico

Premios: Primer lugar en el Festival Nacional del Soneto de Santa Lucía Cotzumalguapa, 2017.

Pablo Bejarano en 2017. 
Gala de premiación del II Festival Nacional del Soneto,
Santa Lucía Cotzumalguapa.
En la fotografía los poetas Alfredo Morán Aguilar,
Carlos Barranco Rodríguez y Ronald Roduel Pérez García.




La poesía

Estrellas que dan ritmo a los luceros

formadores de un verso bien medido,

musas que en nuestra mente dejan nido

y se van a viajar por lapiceros.


La rima que engalana los senderos

líricos del poema enardecido,

el soneto corriendo agradecido

por pupilas curiosas de troveros.


Coalición de vocales que pretenden

una métrica exacta en la elegía

cuando tristes las musas nos encienden.


Retórica de bella anatomía

y poetas que a veces nos comprenden,

es así la sublime poesía.


Es el ritmo sutil de la espinela

que con sus diez caminos de arenilla

convierte las palabras en arcilla

para crear figuras que empapela.


En madrigales el amor revela

y el ritmo en los acentos acaudilla.

Es también una mágica almohadilla

que borra la ignorancia en cada escuela.


Es la nube que viaja por el cielo

esférico del ojo intelectual

y gusta de leer algún anhelo.


Se escucha en el silencio sepulcral

por la voz de la mente en el desvelo.

La poesía es algo celestial.


A un sistema solar en el que orbitan

dos u ocho planetas con amor,

le dieron por llamar arte menor

aquellos eruditos que dormitan.


Y a la galaxia en la que siempre habitan

más de nueve luceros con fulgor

se le denominó arte mayor,

y ahora estos sonetos la ameritan.


Esa galaxia egregia se divide

en astros que son simples y compuestos,

¡ojalá su estructura no se olvide!,


pues debemos estar siempre dispuestos

a esta bella norma que coincide

con los versos perínclitos y enhiestos.


Es la exacta y perpetua geometría

escrita de los lirios y las rosas,

es el vuelo feliz que mariposas

presumen al volar con alegría.


Es una silenciosa algarabía

que guarda en el papel, entre otras cosas,

el sonido que en letras venturosas

esboza la más bella sinfonía.


Es río de emoción y de quimera

que desemboca en mares de cultura

y logra disipar cada frontera.


Cuando el bardo se va a la sepultura

perpetúa su alma aventurera

con arrecifes negros en la albura.


La poesía culta, y no libérrima

se salva de la arritmia universal.

Escandir cada sílaba es genial

si nuestra inspiración se torna ubérrima.


La poesía culta es una acérrima

clemátide que trepa la abismal

eternidad, su cuerpo celestial

adorna la vergüenza más paupérrima.


La poesía culta es de sonetos,

cuartetas, redondillas y pavanas

soleás, serventesios y tercetos.


Es ella nuestro sol en las mañanas,

un collar de elegantes alfabetos

que ornamenta las almas puritanas


No existen adjetivos para ella

pues la sublimidad es inefable

¿o cómo elucidar la incalculable

hermosura que viene de la estrella?


Solo sé que en los libros hoy destella

con glorias de un pasado memorable

y que en el porvenir incalculable

seguirá elegante, tenue y bella.


Y que no hay forma alguna de explicar

el amor, la ternura y la alegría

que ella siembra en el alma de un juglar...


Será poca cualquier alegoría

que mis manos consigan engendrar

para cantarte, amada poesía.


Fecha: 23/12/2015

Estructura: Soneto clásico 

Premio: Primer lugar en el Festival Nacional del Soneto, Santa Lucía Cotzumalguap, 2018

Pablo Bejarano en 2018.
Gala de Premiación del Festival Nacional del Soneto
Santa Lucía, Cotzumalguapa.




Universo

¿Cuántos misterios guarda el Universo,

oh planeta de enormes dimensiones?

¿Cuántos volcanes, cuántas erupciones

habitan en los átomos de un verso?


Allá fuera es oscuro y es diverso

y la luz se demora en ocasiones

para mostrarnos las constelaciones

de un lugar ya pasado y ya disperso.


Nebulosas labrando las estrellas;

estrellas provocando nebulosas

—es un ciclo para estas cosas bellas—.


¿Cómo serán Andrómeda y sus rosas?

¿Acaso las galaxias son centellas

del año cósmico y su edad borrosa?


¿A dónde van los cóncavos vïajes

de la luz cuando esquiva los planetas

y cuál es la misión de los cometas

que no paran de hacer planetizajes?


¿Acaso hay más planetas con follajes?

¿Acaso hay más humanos y poetas

que Dios pusiera en otras historietas?

¿Acaso hay un océano sin oleajes?


¿Qué hará mi Yo del mundo paralelo

rotando en el ecúmene vecino?

¿Qué hará mi Yo que se ha marchado al cielo?


¿El agujero negro es un camino

y conduce a algún tiempo sin anhelo,

o es tan sólo algún mito peregrino?


¿Será que somos raros espejismos

con que juegan los dioses de los griegos?

¿Será que los humanos son tan ciegos

y no observan los otros cataclismos?


¿A qué planeta libre de elitismos

debo ir a mirar viejos labriegos?

¿Acabará con sus desasosiegos

este cosmos de intensos surrealismos?


¿Qué tan fúlgida está la supernova?

¿Qué tan lóbrega está la enana blanca

que no enviará más luz a nuestra alcoba?


¿Dónde descubren hoy nuestra palanca?

¿Y quién se burla hoy de lo que innova

nuestro planeta que feroz se estanca?


¿Cuántas estrellas quieren ser planetas?

¿y qué planeta quiere ser meteoro?

¿Habrá en algún lugar un gran tesoro

que pueda corromper a los poetas?


¿Cuántas dudas poseen las libretas?

¿Habrá alguna luna hecha de oro?

¿Acaso mato soles cuando lloro?

¿De quién somos nosotros marionetas?


¿Son posibles los viajes al pasado

o puedo ir allá tan sólo inmerso

en vestigios de algún amor finado?


¿Todo es como pensamos o es inverso?

¿En dónde está el confín de lo soñado?

¿De qué universo es mundo el Universo?


Fecha: 20/08/2015

Estructura: Soneto clásico 

Pablo Bejarano en 2015,
junto a Aristides Bejarano, su padre.



Selvas y lagunas

El tiempo ya se marcha, corazón, 

y otros días vendrán a nuestros sueños,

tendrás otros amores y otros dueños,

pero no perderás mi inspiración.


La noche llegará con su aluvión 

de estrellas y de efímeros diseños 

al tálamo vacío, sin ensueños,

y a tu vida repleta de pasión. 


Ya no recordarás aquella historia 

de nuestro amor fugaz y de las aves

que volaban en ti llenas de euforia,


y así, cuando me ataquen días graves,

será imposible asirme de la gloria,

porque ya no estarán tus labios suaves.


El tiempo ya se marcha, reina mía,

se marchan nuestros soles, nuestras lunas,

llevándose con ellos las fortunas 

que encontrábamos entre la ambrosía...


Hoy perdí aquella carta que decía 

que me dabas tus selvas y lagunas,

y los caminos de tus aceitunas 

se encaminban a mi poesía...


El tiempo se marchó y todo ahora 

me dice que ya reinas en un trono 

donde un collar marmóreo te decora...


El tiempo se marchó y el abandono 

ha encerrado mi espíritu que añora 

los besos ya traslúcidos por Cronos.


Fecha: 2015

Estructura: Soneto clásico

Pablo Bejarano en 2016
San Pedro la Laguna, Lago de Atitlán.


Madre

Es ella el sol y cubre mi paisaje,

la brújula y orienta mi camino,

ella es la constructora de mi sino,

la que tiene pavor si voy de viaje.


Ella tiene su rostro mortecino

y más de alguna cana por follaje,

ella olvidó por siempre el maquillaje

cuando yo me crucé por su destino.


Es ella mi crepúsculo y mi ocaso,

y, aunque desobediente, soy su orgullo,

aun cuando he caído en el fracaso.


Ella borra con besos mi barullo,

yo le pago con rimas cada abrazo,

cada lágrima, ósculo o arrullo.


Siempre estuvo cuidando cada sueño

que nacía en el fondo de mi ser,

siempre ha sido la límpida mujer

que exilió los enojos de su seño.


Yo nunca he conseguido comprender

de dónde ella sacado tanto empeño

para plantar en mí ese diseño

del humano difícil de vencer.


Tan solo sé que es la mujer sagrada

que me obsequió su amor y a un buen papá,

y a mi ser siempre estuvo consagrada.


Es ella mi querube, claro está,

también la centinela inmaculada

que llamo, con ternura "mi mamá".


Fecha: 10/05/2015

Estructura: Soneto clásico

Pablo Bejarano en 2015



Cuando muere la esperanza

Si tú sintieras estas cosas bellas que siento cuando el sol se debilita, si tú también miraras las estrellas pensando que mi nombre ahí levi...