Ya no puedo seguir con mi triste existencia
navegando en el mar del olvido y el llanto;
ya no puedo seguir abrazando tu ausencia
ni gritando tu nombre ni queriéndote tanto.
Porque si no poseo tus ósculos benditos
no tengo primavera ni tengo inspiración;
porque si no me veo en tus ojos bonitos
se posará la cuita sobre mi corazón.
Ya no debo cargar a cuestas mi quimera
si no tengo esperanza o no beso tu boca;
ya no debo soñar con tenerte a mi vera
si llevas en tu pecho un corazón de roca.
Es mejor aceptar que no puedes ser mía,
que en estas noches tristes nunca serás mi estrella;
es mejor entender que en esta fantasía
no alumbrará jamás tu brillo de centella.
Pero quiero tus besos y no tu vilipendio,
anhelo tus abrazos y no tu indiferencia;
pero quiero saciar mi solitario incendio
con el diluvio eterno de tu grata presencia.
Quiero expulsar de mí, en esta noche umbría
este cruel sentimiento que me hace tanto daño,
o entrelazar por fin tu mano con la mía
y vencer el suplicio que vuelve cada año.
Deseo descansar de la trágica noche
hundido en tu recuerdo, ahogándome en mi llanto;
deseo descansar de amarte con derroche,
de plasmar mi tristeza en este cursi canto…
Al dejar de adorarte tal vez yo viva en paz,
pero si el corazón no deja de quererte,
pero si mis latidos no te olvidan jamás
y te nombran por siempre, será mejor la muerte.
Fecha: 04/2015
Estructura: Serventesio alejandrino
![]() |
| Pablo Bejarano en 2015 |

No hay comentarios.:
Publicar un comentario