Los labios celestiales de tu boca
que semejan dos pétalos de lirio,
dos columnas de fuego en mi delirio
y una trenza de miel que se desboca;
los labios celestiales de tu boca
que semejan dos cúmulos de ocaso,
dos versos en relieve del Parnaso
y una escultura prístina y barroca:
me saben a huracán sin escampada,
a venablo de sol, a amanecer,
a estrellas en un rostro de mujer,
a vida que parece cuento de hada,
a fragancia sutil de desengaño,
y a mi concupiscencia satisfecha,
a tregua salvadora a media brecha,
a sueño que se esconde en el antaño…
¿Qué sabor guardará tu boca rosa?
¿Acaso a continente de abedul?
¿O tal vez a jardín de cielo azul?
¿O a preciosa aventura venturosa?
Tu boca sabe a efímera victoria,
a quimeras o ensueños reprimidos,
a río, a paraísos escondidos,
a odisea, a contienda con euforia.
Tu boca sin confín sabe a lucero,
a centella que besa el vendaval,
a clavel, a nenúfar estival,
a rosas y a nelumbo pasajero.
Tu boca es un vergel con esperanza
y sabor de canción y mar arcano,
de idilio con encanto supra-humano,
de júbilo en los tiempos de bonanza.
Tu boca es un capullo de blandura,
una sierra sutil de caramelo,
tu boca es la quimera en mi desvelo
y la obra maestra de Natura.
Tu boca es una isla hecha de pascuas,
roja como la enseña del amor,
ingrávida como alas de cantor,
carmesí como el cuerpo de las ascuas.
Tu boca es un volcán con cien misterios,
un riachuelo de amor entristecido,
un astro de embeleso comprimido
y el amor dividido en hemisferios.
Tu boca es un compendio de ternura,
un diluvio de perlas predilectas,
son tus labios las fuentes insurrectas
que irradian aluviones de dulzura…
Yo quisiera que untaras hoy mis labios
con labial de ciruela derretida,
con tu boca de rosa conmovida,
con tus lirios rojizos sin agravios.
Quisiera descifrar hoy el enigma
que añeja el rico néctar de tu boca,
ese néctar que mi alma siempre invoca
para desvanecer mi inmenso estigma.
Quisiera abastecer esta existencia
con una tempestad llena de besos,
con borrascas de idilio sin recesos,
con noches de amorío sin anuencia.
Yo deseo sentir de tu alba boca
un sabor de esperanza y de poema,
un sabor de placer y de anatema,
un sabor de albo cúmulo y de roca…
Tu boca ha de saber a triste exilio,
a novela, a Romeo sin Julieta,
tu boca ha de saber a paz escueta
y guarda la esperanza del auxilio.
Tu boca ha de saber a miel, princesa,
y también a vergel de libertad,
tu boca ha de saber a santidad
y también sabe a bálsamo de fresa.
Tu boca sabe a lluvia de quimera,
a victorias y a meta superada,
tu boca es cordillera inmaculada
con sabor de resaca aventurera…
Hoy en mi mente triste se coloca
el corcel del ensueño interminable,
el tropel de un afán inmarchitable,
que es saber qué sabor guarda tu boca.
Fecha: 13/12/2014
Estructura: Cuarteto
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| Pablo Bejarano en 2014 |

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