Romeo sin Julieta

Esos fanales tuyos que parecen planetas,

esa boca de flor y sus dos hemisferios,

el bello corazón latiendo con dicterios,

las manos que cautivan la voz de los poetas,


ese cabello negro imitando cometas,

esas manos sutiles plagadas de misterios,

los suspiros venciendo mi orgullo y sus imperios,

la mirada que imanta a los anacoretas,


esos brazos perfectos que no me dan abrazos,

las quimeras de amor en donde yo no habito,

esas altas pestañas soñadas para ocasos,


este siempreteextraño que talla mis fracasos,

el brillante futuro donde todo está escrito

y no enviará Cupido hacia ti sus flechazos.


Esas blancas montañas que cruzan mi delirio,

esa límpida piel como sangre de invierno,

esos ósculos falsos que al pasar son infierno,

esos sueños distantes labrando mi martirio,


ese vaivén sensual que se volvió mi cirio,

esos ojos buscando mi voz en el cuaderno,

los volcanes posados en tu corpiño tierno,

los labios que copiaron su figura del lirio,


esa curva escabrosa que forma tu cintura,

esos cometas negros enmarcando tus ojos,

esos muslos ebúrneos de bella arquitectura,


ese río perfecto con caudal de ternura,

el abismo sublime de tus pétalos rojos,

esa nívea sonrisa de feliz catadura.


Estos dedos que cuentan sílabas en tu honor,

esas mejillas suaves pintadas con sonrojo,

la amarga margarita que por tu amor deshojo,

las columnas mostrando tu risa y su fulgor,


la perfección que tienes fomentando mi amor,

este sueño imposible punzante como abrojo,

esta pandemia triste que se lleva mi antojo,

esta acre soledad y mi terco dolor,


el ignoto ladrón de tu alma y tu suspiro,

las mariposas leves que no vuelan en ti,

las noches apagadas donde lloro y deliro,


la posible inocencia en la que yo me inspiro,

los poemas inéditos de verso baladí,

el caudal de tristeza que en tus lágrimas miro.


Este diario de amor que te asila en sus folios,

este triste Romeo que no tiene Julieta,

esos ósculos blandos convertidos en meta,

los sueños donde hace, la realidad, expolios,


las letras infinitas haciendo monopolios

en las páginas blancas que piden tu silueta,

los enigmas en ti por los que soy poeta,

los latidos que son tus cunas y mis solios,


esta cita de amigos que aumenta mi avidez,

esos tenues oteros debajo de tu espalda,

ese espíritu bueno manando candidez,


esa ambigua amalgama de experiencia y niñez,

tu estirpe de princesa sin ocupar guirnalda,

la albura inmaculada que gobierna tu tez.


Esos ojos y labios, ese negro cabello,

estos sueños nefastos, esta cruel soledad,

esas altas caderas, tu hermosa libertad,

estos versos cupídicos de trovador plebeyo,


esas pecas de ocaso y su rojo destello,

este ser camelado, esta triste amistad,

este oleaje en las manos, mi terrible ansiedad,

esta asidua memoria, este adiós sin resuello.


Tengo muchos motivios para amar tu grandeza

y profusas razones para emprender tu olvido:

el júbilo de verte, sin verte la tristeza.


Tengo muchas razones para amar tu belleza

y mil para borrar tus desaires bandidos,

pero millones para decirte: “mi princesa”.


Fecha: 31/01/2015

Estructura: Soneto alejandrino 

Pablo Bejarano en 2015




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