La Antigua Guatemala

Antigua, amada mía, tú que has visto mi cuita,

debes mirar también mi inmenso amor por ti,

este asombro infinito que me invade y agita

cuando veo tus rosas de color carmesí.


Cuántas veces he andado por tus calles de piedra

retozando al arqueólogo entre prístinos templos,

apoyando mis sueños en paredes con hiedra

y siguiendo en cuaresma tus benditos ejemplos.


Cuántas veces anduve orbitando tus plazas,

admirando tus arcos con miradas absortas,

los antiguos tejados de tus eternas casas

y el pasar de los años que retas y soportas.


Cuántas veces anduve en un viejo convento

admirando las fuentes que relatan historias,

mirando los volcanes que secuestran mi aliento

y siempre me confiesan un poco de tus glorias.


Antigua, amada mía, cómo no voy a amarte,

si yo nací en ti con un alma barroca,

si siempre mi paisaje lo he encontrado en tu arte

y tu nombre sagrado se acurruca en mi boca.


Antigua, amada mía, ¡oasis colonial!,

llevaré siempre en mí tus cuentos y leyendas,

tu vieja arquitectura de bellleza ancestral,

tus templos antiquísimos, tus rosas estupendas.


Antigua, amada mía, es preciso que sepas

que vives en mis ojos y en mi verso barroco

y admiro tu metrópolis, tus riachuelos y estepas

y cuando estoy lejano noche a noche te evoco.


Antigua, amada mía; Antigua, bella Antigua,

mi amor será perpetuo como tu arquitectura,

porque eres, cuna mía, la que siempre atestigua 

este amor infinito que ante todo perdura.


Fecha: 31/03/2015

Estructura: Serventesio alejandrino 

Pablo Bejarano en 2016



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